La negación del Síndrome de Alienación Parental (SAP) es uno de los frentes de batalla clásicos del feminismo español de nuestros días, esa mutación del feminismo que hubiese sido deseable por otro sectario y radical convertido en un caladero de votos con los que se trafica comprándolos a cambio de jurisprudencia a la carta.

Hace años leí cómo un menor de edad, embrujado con malas artes para que odiara a su padre entró envalentonado en un Juzgado de Familia gritando y explicando a todo el que se encontraba a su paso: ¡Vengo a hablar del puto Rodriguez! Sin duda un pequeño talibán fanatizado y lanzado como bola incendiaria contra su progenitor de sexo masculino, una subclase social en la España rojindepetarramorada de nuestros días, país en involución también conocido como Femiespañistán.

Oponer la ciencia a las malas artes, rebatir las mentiras que se dicen sobre el SAP desde el mismísimo Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) con postulados de distintas ramas del saber, sin duda es el camino más corto y acertado para acercarnos a la verdad de este debate en el que el nacionalfeminismo español se juega bastante: hablamos de retener a los hijos en los procesos de divorcio y una vez secuestrados, alejarlos de su padre con artes de brujería al objeto de mantener sine die el botín antes robado con la garantía jurisprudencial y procesal del Ejecutivo, porque con los hijos va el premio gordo, la vivienda.

Traigamos, pues, a la memoria, las conclusiones del I Simposio Nacional sobre el SAP que reunió a especialistas de distintas disciplinas:

Los abajo firmantes, abogados, médicos, psiquiatras y psicólogos participantes en el I Simposio Nacional sobre Síndrome de Alienación Parental (SAP), concluyen que:

  1. La manipulación de los hijos por parte de un cónyuge, o el entorno familiar de éste, con la intención de que rechace a su otro progenitor es un tipo de Violencia Psicológica que constituye Maltrato Infantil.
  2. En la práctica de este tipo de maltrato se incluyen prácticas de entorpecimiento de la relación de los hijos con el progenitor y su familia extensa, falsas denuncias de abusos y agresión sexual y malos tratos, distanciamiento físico e inculcación de argumentos denigrantes e injuriosos que construyen en el menor creencias, emociones y conductas que considera elaboradas por él mismo, en donde expresan su odio hacia el progenitor rechazado, junto con su defensa extrema del progenitor alienador.
  3. Es necesario potenciar la investigación de estas acciones en el ámbito jurídico, médico, psiquiátrico y psicológico, con objeto de elaborar herramientas de conocimiento que busquen prevenir su desarrollo, intervenir en su elaboración y abordar su tratamiento.
  4. Los Colegios de Abogados, Médicos y Psicólogos del Estado deben prestar atención a este tipo de Maltrato Infantil en la dirección de evitar su elaboración, proceso o instauración, formando a sus profesionales en su conocimiento, dentro del compromiso social, ético y humano que rigen sus prácticas profesionales.

 La presente declaración se firma en Madrid, en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos, a 25 de marzo de 2006

                 

José R. Barrios