Abdelhuajed Fatdar Nali, un joven marroquí de 19 años, se ha confesado autor de la muerte por estrangulamiento de María Auxiliadora Vázquez Fernández, de 26 años, una educadora del programa de acogida que desarrolla en Zamora la organización Mensajeros de la Paz, y del apuñalamiento del taxista de dicha ciudad Jerónimo Gómez, de 34 años, que se recupera en el hospital Virgen de la Concha.

Según la versión policial, sobre las ocho de la mañana de ayer, Abdelhuajed Fatdar se subió al taxi de Jerónimo Gómez en la Plaza Mayor y pidió que lo llevase hasta el bosque de Valorio, un paraje en el extrarradio de Zamora habitualmente solitario a esas horas de la mañana.

Allí asestó [asestó] una puñalada en el cuello al taxista y le robó el coche, pero durante la huida sufrió un accidente de tráfico en la avenida de Vigo, junto al Duero y bajo la catedral de Zamora.

La Policía Local fue alertada de los hechos por vecinos de la ciudad, lo que permitió la rápida detención del agresor, quien confesó el ataque y el robo. Durante el cacheo al que fue sometido el joven, los agentes encontraron una llave del centro de Mensajeros de la Paz y el arma blanca con la que se agredió al taxista.

A media mañana, en Mensajeros de la Paz se empezó a echar de menos a María Auxiliadora Vázquez. La policía fue alertada y, sobre las dos de la tarde, localizó el cadáver de la educadora en un semisótano de la residencia, tapado con cartones y ropa. Las primeras impresiones policiales indican que la mujer fue estrangulada entre la noche del lunes y la madrugada de ayer.

Abdelhuajed Fatdar, quien tenía una llave del centro, fue preguntado por este crimen en presencia de su abogado, y, de forma aparentemente tranquila, confesó que había matado a la mujer. Por ahora se ignora el móvil del crimen.

El padre Ángel García, responsable de Mensajeros de la Paz, ha calificado al detenido como una persona con problemas mentales. Abdelhuajed Fatdar había llegado a Zamora desde Ceuta hace un año, dentro del programa de acogida de esta organización, con un grupo de 15 jóvenes marroquíes.

Varios de ellos ya tienen trabajo en la ciudad y están insertados, pero el supuesto homicida dio problemas desde que llegó: en septiembre dejó el centro de Zamora y su última residencia conocida era Salamanca. El 5 de febrero caducó su permiso de residencia en España, sin que lo hubiera renovado.