1. Elige siempre aceite de oliva virgen extra

No es de extrañar que se promocione el aceite de oliva virgen extra (AOVE), pero, , es ciertamente el aceite más saludable y, pese a lo que muchos piensan, puede ser ideal para freír (en algunas de sus variedades).

2. Controla la temperatura

No todos los alimentos necesitan freírse con la misma temperatura. De forma general, el rango idóneo está entre los 150 y los 185 grados, evitando siempre que el aceite humee, algo que indica que se está quemando, perdiendo así propiedades y generando compuestos como la acrilamida, poco saludables.

Si la fritura es corta y el aceite está a la suficiente temperatura los alimentos se cuecen con su propia agua y conservan más nutrientes que, por ejemplo, en un estofado, en el que estos se disuelven en el agua.

3. Varia los rebozados…

Es ideal usar harinas no tan refinadas y mezclar el trigo con otros cereales o legumbres. Por ejemplo, un gran defensor de la harina de garbanzo, que resulta ideal para freír, sola o mezclada con harina de trigo, y también de añadir, por ejemplo, pimentón, que acentúa el sabor.

4 …y los ligados

El ligado en una fritura es el líquido que se utiliza para que la harina o el pan rallado quede bien impregnado al alimento. En España estamos acostumbrados a usar siempre huevo, pero esto no siempre es lo más adecuado. Una buena tempura, que se elabora con agua muy fría, huevo y harina, es genial para freír verduras o pescado. Funcionan muy bien para ligar las bebidas gaseosas, como el agua con gas, el cava o la cerveza, siempre muy frías, lo que permiten que el rebozado quede más crujiente.

5. Fríe alimentos saludables

“freír quizás no es lo mejor del mundo, pero se puede hacer mejor de lo que se hace”. Y en este sentido no solo influye el tipo de aceite, el rebozado y el punto de cocción, sino también lo que vayamos a cocinar.

Es importante reivindicar esta técnica aplicada a productos más saludables como el pescado, las verduras y, porque no, las legumbres