Salta a la vista que, desde hace años, la violencia contra las mujeres viene teniendo un tratamiento de prime time en todos los medios de comunicación. Ello no podía ser de otra forma, pues los medios de comunicación vienen están subvencionados a través de campañas millonarias que publicitan el teléfono 016 (sólo para mujeres y en 52 idiomas) y eso de Tolerancia Cero, entre otras. 

Es tal el poder de estos medios de intoxicación en nuestra sociedad audiovisual que Alain Minc, del Diario Le Monde, advirtió que «cualquier cambio que se origine en la sociedad en los próximos siglos tendrá que contar inexorablemente con el concurso de los medios de comunicación».

En Madrid, el 8 de mayo de 2003 (Noticia de Agencias), las cadenas de televisión españolas firmaron un convenio con el Gobierno para mejorar la información sobre violencia contra la mujer, se trató de un «Decálogo de Recomendaciones» amadrinado y editado por el Instituto de la Mujer. Con el paso de los años, el 3 de julio de 20016, pensando pensando, vino al mundo un nuevo documento, ahora un estudiado recetario de doce puntos en los que se daba instrucciones a los medios de comunicación de cómo tratar las noticias sobre Violencia de Género y que no dejaba puntada atrás. Entre aquellas doce recomendaciones, que se conocen como «Código de Buenas Prácticas», anotamos las siguientes:

  1. Presentar los casos de violencia de género no como situaciones aisladas, sino como un problema generalizado que afecta a muchas mujeres.
  2. Introducir en todas las noticias sobre violencia de género información útil como, por ejemplo, los teléfonos de atención, para que las víctimas puedan conocer los recursos de apoyo y protección existentes.
  3. Seleccionar cuidadosamente las fuentes informativas, desechando aquellas que pudieran inducir a explicar la violencia como consecuencia del deterioro de la relación sentimental o de un arrebato puntual.
  4. Identificar claramente el comportamiento del agresor con los detalles necesarios para mostrar que se basa en la desigualdad y que nunca tiene justificación.
  5. Sin renunciar al deber de informar, tratar los casos de violencia de género de modo que se refleje la implicación positiva del medio de comunicación en la erradicación de la violencia.

En palabras de José Díaz Herrera, «informar ya no se considera como un valor en sí, sino que además tiene que ser políticamente correcto y el que se atreva a decir los contrario será arrojado a la hoguera de las mezquindades».Lo que traducido al castellano quiere decir que el feminismo radical español también controla el formato, contenido e ideología que subyace bajo cada noticia, esto es, los medios de comunicación también están bajo un férreo control matriarcal al tratarse de un arma ofensiva y poderosa absolutamente necesaria a los fines de la Dictadura de Género a manos de altas cargas de género infiltradas en todos los estamentos de decisión y en los tres poderes del Estado, aunque el peso de las operaciones viene recayendo en las vices y Ministras de Desigualdad, ya que los presis, la verdad, pintan poco por su conocida blandura y su manifiesta y descarada dejadez frente a un descosido creciente del tejido social.

 

José R. Barrios