Ruina económica a la que nos lleva el inminente colapso económico y social al que se enfrenta España y que pivota en torno al paro, la deuda pública asfixiante, la irrupción masiva de inmigrantes, y el asalto a nuestro agro y a nuestros mercados patrios por parte de la desaforada competencia internacional salvaje de productos extraeuropeos.

Cuando el Partido Socialista antiObrero y AntiEspañol gobierna, no sólo mantiene la pendiente bajista y precarizadora del mundo del trabajo, sino que la aumenta hasta extremos pavorosos.  Hoy, España encierra una escalofriante cifra de empleo temporal y destrucción de puestos de trabajo que es digna legataria de aquella España felipista que con la Reforma Laboral de 1984 instauraba los contratos basura, y en 4 años de gobierno desde 1982 creaba 2 millones de parados más, a sumar al 12 por cien de paro con que Suarez había dejado la economía española tras recibirla finalizado el franquismo con un irrisorio 1 por cien de desempleo y una deuda pública inapreciable. Una economía social y saneada en 1975 pasó a ser, bajo Suarez y Felipe, una economía entumecida con desempleo y sin industria nacional, pues recordemos que fue Felipe Gonzalez quién desmanteló o privatizó las empresas estatales punteras y de sectores estratégicos clave en lo que se denominó eufemísticamente "reconversión industrial".

Hoy la agricultura valenciana del cava se desfonda gracias al socialismo que ha utilizado una vez más la región valenciana como moneda de cambio ante el separatismo catalán, concediendo a los bodegueros catalanes del Cava la potestad para cercenar e impedir el crecimiento de las plantaciones de Requena que van a ver zaherido su potencial hasta extremos insospechados, ya que Pedro Sánchez ha renunciado a defender la igualdad de todos los hombres y tierras de España y de sus agricultores a favor del separatismo catalán mantenedor excelso de sus caciques localistas.

Hoy el olivar de España, y la naranja del Levante ven como su abaratamiento inmisericorde y la ruina de sus productores son un hecho desagradable e inapelable gracias a la caciquil, mafiosa y tecnócrata Unión Europea que prima al producto foráneo marroquí o sudafricano en clara competencia desleal e injusta respecto a los cultivos autóctonos españoles. Ésa es la Unión Europea en la que el socialismo y la aznaridad pepera nos metieron entuasiasticamente. Hoy, la farsa de un Ministro de Agricultura socialista llamado Luis Planas, teatraliza defender un campo que languidece porque su partido y sus representantes europeos avalaron los Tratados de Libre Comercio que hunden a placer al agro español. El globalismo desnortado del que la izquierda hace gala prendiendo sobre sus banderas "arco iris" la traición y la estafa a la clase trabajadora, descarría a España en el marasmo de una multiculturalidad y una "apertura globalista" que arruinan a los ganaderos, a los pescadores y a los agricultores. Agricultores y ganaderos que tienen que soportar como los apologetas del "cambio climático" capitaneados por la pelele de Soros Greta Thunberg hilvanan el discurso que prohíbe comer carne (desautorizada por la purista religión "ecovegana"), criar vacas (porque sus pedos generan "efecto invernadero") o conducir vehículos y tractores a diesel (porque matan el clima; el transatlántico de Soros o el Avión personal de Al Gore no lo hacen)

Hoy existen en España estratos sociales no autóctonos de inmigrantes, entrados a España ilegalmente, y copando viviendas sociales y ayudas que se detraen del esquilmado erario español, mientras forman el ejército de reserva del capital necesario para reventar los salarios a la baja y deprimir el mercado laboral español. Insigne tarea, la de los gobiernos españoles de finales de los 90 hasta ahora, que al socaire de la "europeización progresiva" han deformado el mercado del trabajo español hundiéndolo en el despido generalizado a 20 días y en los salarios más precarios de Occidente a la vez que golpean al pequeño y mediano emprendedor empresarial y a las rentas humildes con impuestos yuguladores asfixiantes como el IVA –una imposición excelsa de las oligarquías tecnócratas de Bruselas que el felipismo acogió con sumo agrado-

No hay colegio de cualquiera de las regiones españoles con lengua "cooficial" donde el idioma español, sostén de una historia y patrimonio milenarios que se extiende en todos los continentes a Oriente y Occidente, no sea pisoteado y arrinconado, y no hay región donde los pesebres " autonómicos" no se hayan convertido en maquinaria desenfrenada de despilfarro y de recortes de derechos obreros y sociales. En la Región valenciana, un hachazo de 300 millones de euros en recortes sociales esperan a los valencianos bajo el gobierno socialista del "nuevo botánico" como consecuencia de un ejecutivo regional que prefiere despilfarrar la Hacienda en 300 nuevos altos cargos, leyes de "memoria democrática" y subvenciones multimillonarias a los entramados pancatalanistas que amagados bajo mascaras culturales pretenden la anexión del Reino de Valencia al delirante proyecto secesionista de los "Paisos Catalans".

En un Estado que ha rendido sus brazos para no defender la integridad nacional, nuestras aguas territoriales frente a Marruecos son tuteladas por la monarquía alauí que se toma la libertad de otorgar concesiones petrolíferas o impedir faenar a nuestros pescadores generándoles ruina; hecho que también se produce frente a las costas gibraltareños donde Reino Unido se ha arrogado unas aguas territoriales que jamás se le cedieron.  

Si desde Francia antaño se nos volcaban nuestros camiones de fruta y verduras con inusitado frenesí para hacer el boicot del terror físico sobre los productores españoles, hoy otro boicot letal nos arrincona y aplasta: el de políticos españoles traidores que lanzando su "que malo es Trump" o "la UE debe actuar para protegernos (..)" enredan y confunden a los españoles para que no atisben a su verdadero enemigo que no es otro que el parasitismo de los partidos políticos españoles globalistas, europeístas, autonomistas e inmigracionistas.

El PSOE, por cuyas venas corre el rencor irrefrenable de una historia criminal de asesinatos, golpes de Estado y expolios siendo el partido que conduce a España a la guerra de 1936 a 1939, pretende encubrir hoy su esencia como testaferro de la ruina de las clases productivas de España blandiendo otra vez la enseña cruel de su peor pasado: la de la profanación. Esta vez va a ser sobre los restos mortales del anterior Jefe del Estado, inhumado en una Basilica pontificia inviolable, pretendiendo con ello lanzar la carnaza electoral y cosmética con que tapar la ruina económica y social a que conduce un partido elitista, burgués y antisocial, aliado sólo con las ideologías disolventes de España como Nación libre, soberana y cristiana.