El pasado día 20 de noviembre, José Antonio Pallero, un maestro de Educación Primaria gallego afectado por las leyes feministas de género españolas intervino en el Parlamento Europeo (Bruselas) en un acto que conmemoraba la Convención de Derechos del Niño. Papá Maravilla, como se le conoce a José Antonio, se dirigió con meridiana claridad a 500 millones de europeos y denunció el régimen nacionalfeminista español desde un breve discurso que fue claro en extremo, al que tampoco faltó un toque de emoción, y que se desarrolló en una terminología comedida para lo que aquí está sucediendo, un ninguneo descarado y sin escrúpulos de los derechos de niños, padres y abuelos que se salta a piola cuantas convenciones velan por la Infancia.

 

Pallero comenzó su elegante discurso centrando la atención de los parlamentarios europeos en el artículo 9 de la Convención de Derechos del Niño: «Un niño nunca debe ser separado de sus padres».

 

«La situación en España en los procesos judiciales de divorcio no está teniendo todas las garantías, pues a los padres se les priva de un derecho humano tan básico como es su presunción de inocencia»De este modo, José Antonio denunciaba la falta de garantías procesales a las que se enfrenta cualquier padre en España, pues la jurisprudencia está trampeada, es decir, sexualizada. Entendemos en sus palabras que todo juicio de divorcio es una encerrona con una ganadora de entrada y un perdedor asegurado, maltratada y maltratador, para ser más exactos. También deja caer Pallero que se vulnera la Presunción de Inocencia en cuanto una inmensa mayoría de mujeres toman el atajo de poner una denuncia instrumental falsa para poner a su favor la custodia de los hijos, el uso de la vivienda y la administración de una pensión compensatoria para ella y otras de alimentos, una por cada menor que esta utiliza como escudo o pantalla en su propia defensa, independientemente del daño emocional que pueda padecer cada menor de edad.

 

«Decenas de miles de niños en España –prosigue Pallero–no pueden estar con sus padres por unos procesos judiciales extremadamente lentos, así como tampoco pueden disfrutar de sus abuelos». Habla aquí Papá Maravilla del freno que la izquierda populista e independentista mantiene a la custodia compartida y de la lentitud de los procesos de divorcio que tardan años y años, justo el tiempo en que pasa la niñez de un niño, siendo éste un huérfano de padre y abuelos vivientes, huérfano de género, para entendernos.

 

«Quiero ser la voz de mis hijos, hoy, Hugo y César, de 10 y 8 años, que con estas próximas Navidades, ya serán cinco sin poder estar con ellos, sin contacto de ellos con su abuela que les hace galletas.

 

¿Cómo el Estado español me permite educar a los hijos de los demás, ya que soy maestro de escuela, y no me permite hablar y estar con mis hijos?

 

Represento a cientos de miles de padres de España. En el nombre de cada uno de ellos y en el mío propio pedimos auxilio a este Parlamento Europeo en día tan señalado como celebramos hoy» – vino a concluir Pallero una oratoria que destilaba honor, saber estar y dotes de padre, de gran padre.

 

No estás solo, José Antonio, ya has adquirido la condición de héroe, pues has colocado el estandarte de la verdad en plena sede parlamentaria europea, allí han quedado registradas para siempre tus hermosas y ciertas palabras de lo que sucede aquí, en Femiespañistán.

 

¡Gracias, Papá Maravilla!, quien quiera que te pusiese ese apodo lo clavó en su día.

 

José R. Barrios