Pablo Iglesias no podía faltar al homenaje a Marcos Ana, quien cumplió 23 años de prisión por tres asesinatos en primer grado. Pero el igual lo considera un símbolo de resistencia al franquismo como pronto se considerará así a muchos etarras.

Al líder de la formación morada  se le empieza a ver cada vez más la patita. Recién aterrizado en el gobierno empieza a adoctrinar poco a poco. Así lo hizo en la sede de Comisiones Obreras en Madrid, donde estaba en su salsa defendiendo los intereses del obrero que no llega a fin de mes.

Iglesias además de ser un radical antifranquista como cabría esperar nunca ha ocultado sus ganas de tumbar el régimen del 78. Sin embargo, el también líder de Podemos considera que sólo hay que agradecer a los comunistas que los españoles disfrutemos de una democracia  asimilable a la de cualquier Estado de derecho occidental. 

Así, Iglesias ha ensalzado al poeta comunista Marcos Ana, y ha querido reconocer, en nombre del Gobierno, que "la democracia española no existiría sin luchadores" como él y "sin la lucha de los comunistas españoles".

No podía faltar en su demagogia habitual la crítica al enemigo a batir, que siempre es la ultra derecha, a la que quiere vincular al terrorismo iraní.

"Hace algunos años la derecha se avergonzaba de sus orígenes totalitarios y Aznar reivindicaba a Azaña. Han cambiado muchas cosas desde entonces", ha apuntado Iglesias. "Hoy la ultra-ultraderecha y la ultraderecha trata de cubrir con banderas la financiación por parte del brazo político de una organización terrorista iraní, y por parte de la corrupción sistemática declarada por los tribunales", ha denunciado, en referencia velada a Vox y al PP.