Los ciudadanos nos jugamos el futuro en todas las elecciones y con nuestro voto decidimos las metas que pretendemos alcanzar y el trayecto que deseamos transitar. En unas elecciones generales donde seleccionamos programas y candidatos provinciales, con la perspectiva puesta en el conjunto nacional, no podemos obviar el modelo territorial, la distribución de recursos y las prioridades imperiosas. Si lo importante es alcanzar un “Estado de Derecho que asegure el imperio de la ley” y proteja “a todos los españoles y pueblos de España’, haciendo realidad el cumplimiento de los ‘valores superiores de su ordenamiento jurídico [:] la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”, entonces debemos también tener presente la realidad regional que tanto condiciona nuestra realidad diaria e individual.

Cuando la tozuda realidad muestra la situación lamentable de la Región Leonesa en lo poblacional, lo económico, las infraestructuras, etc., consolidada con los presupuestos y los proyectos de futuro que plantean las opciones sucursalistas de Madrid y Valladolid, no queda otra que valorar la opción regionalista leonesa, que tiene también un componente de proyecto nacional. Por ello, el programa del PREPAL es nítido, cristalino, y coordina lo local con lo nacional y europeo. Tiene acentos que forman parte de su personalidad, como la comarcalización, que ahora enarbolan geógrafos como José Ignacio Herreras Espinosa, quien concluye que “Si el desarrollo regional en las últimas décadas ha sido desigual, así ha de ser la política de fomento al desarrollo.” ¡¡¡Eureka!!!  Ya sabemos lo que necesita la Región Leonesa, un trato preferencial que la saque del pozo en que se encuentra y le permita despegar, y también la puesta en marcha de un programa para eliminar los obstáculos que la encadenan a las profundidades donde la han colocado más de cuatro décadas de políticas discriminatorias. Pero el instrumento imprescindible para ‘empoderarla’ pasa ineludiblemente por dotarla de autonomía y autogestión, sin hacerle depender de núcleos de decisión externos ubicados en Valladolid o Madrid. ¿Y quien tiene los bemoles necesarios para exigir y priorizar esa autonomía de la Región Leonesa en el panorama político actual? Sólo encuentro una opción política: el Partido Regionalista del País Leonés. Y digo la única porque la seguidista UPL ni siquiera incluye en su ‘catecismo’ de 14 propuestas electorales la de la Autonomía de la Región Leonesa, lo que para todos los electores debe resultar clarificador.

El Partido Regionalista del País Leonés tiene también un proyecto nacional. Como partido constitucionalista reclama el cumplimiento íntegro de la Constitución de 1978 y de modo especial de su artículo 2 en sus tres facetas: “indisoluble unidad de la Nación española”, y garantía tanto del “derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran” como de “la solidaridad de todas ellas”. No podemos olvidar que el proyecto de unidad nacional en la diversidad regional tiene raíces leonesas y alcanza un hito con Alfonso VII, el Emperador, del mismo modo que el proyecto democrático basado en el imperio de la ley encuentra sus bases en la acción decidida del rey Alfonso VIII de León (1188-1230), que comienza su reinado con las primeras Cortes democráticas del mundo, como ha reconocido la UNESCO.

A los que niegan al País Leonés una autonomía que le coloque en igualdad con las otras regiones y pueblos de España, no podemos calificarlos de plenamente constitucionalistas, sino, como mucho, de pseudoconstitucionalistas, de fraudulentos. La memoria histórica señala perfectamente cómo esa igualdad entre regiones se plasmó en la Segunda República, la cual ratificó el mapa regional de España vigente desde 1833, con la triprovincial Región Leonesa entre ellas. Pero debemos destacar que los actuales adalides de la ‘memoria histórica’ presentan un Alzheimer avanzado y tergiversador.

El Partido Regionalista del País Leonés reclama la igualdad plena de las regiones españolas, la Leonesa entre ellas, y también una solidaridad real y fraterna con las más marginadas, en especial la Leonesa. Sabemos que crear la igualdad no es dar a todos lo mismo, sino proporcionar a cada uno aquello que necesita para colocarle en la misma situación que los demás. La Región Leonesa, por justicia y dignidad, precisa un programa integral que le proporcione todo aquello que necesita para estar al mismo nivel que las otras regiones españolas. Lo primordial, la Autonomía propia integrada por sus tres provincias, singular y diferenciada, instrumento imprescindible para fortalecer su personalidad y facilitar un proyecto de futuro de revitalización y desarrollo integral.

 

Miguel Ángel Diego Núñez

Autor del libro ‘Regionalismo y regionalistas del siglo XX (una antología)’