Juan Manuel Medina Andrés es un abogado madrileño que salió a la luz pública con motivo del famoso caso del “Rey del Cachopo”. En él demostró que su cliente, empleado de César Román, nada tenía que ver con los hechos y en todo momento se ofreció a colaborar con la justicia. Después de ello ha intervenido puntualmente para El Programa del Verano de Tele 5 comentando la mesa de actualidad.

Háblenos de usted para aquellas personas que no le conocen...

Nací el 18 de junio de 1975. Soy padre de tres hijos. Mi infancia y juventud transcurrió en el madrileño barrio de Vallecas, en el seno de una familia de clase trabajadora. Estudié EGB y BUP en el colegio Virgen de Atocha de Madrid (PP. Dominicos) hasta 2º BUP, y posteriormente en Nuestra Señora del Pilar (PP. Marianistas) hasta COU. Estudié Derecho en la Universidad Complutense de Madrid, en la promoción de 1994. Durante mi época de estudiante ejercí diversos trabajos de todo tipo (mensajero, camarero, vigilante de seguridad, arbitro de baloncesto etc). Cuando terminé la carrera pasé unos años dedicado al mundo de la empresa, concretamente en el sector de la seguridad privada, desempeñando varios puestos directivos. Llevo ejerciendo la abogacía desde el año 2004... Actualmente desempeño el cargo de Director Ejecutivo de Pluslegal Abogados, despacho vinculado al Grupo Enacom.

¿Cómo nace su vocación de su abogado?

Mi vocación de abogado nace relativamente tarde, pues de hecho, cuando llegó el momento de elegir una carrera universitaria tuve serias dudas a la hora de decidirme entre Derecho, Ciencias de la Información e incluso Psicología, pero finalmente me decanté por Derecho. Como ya le he comentado, mi primera etapa laboral de dedicación plena, una vez he finalizado mis estudios, se desarrolla en el sector de la seguridad privada ocupando diversos puestos directivos y es en esa época, quizás por el alto grado de litigiosidad que lleva aparejado ese sector, tanto a nivel administrativo, como laboral y por supuesto penal, cuando comienzo a sentir inquietud por el ejercicio de la abogacía, llegando a hacerme cargo en poco tiempo del departamento jurídico de la delegación de la empresa para la que trabajaba.

Posteriormente abandoné el sector de la seguridad privada para dedicarme plenamente a la abogacía, abriendo mi propio despacho, el cual mantuve hasta hace dos años aproximadamente, momento en el que me incorporé a Pluslegal Abogados, donde actualmente ocupo el puesto de Director Ejecutivo.

 

¿Qué representa para usted la profesión?

Me siento muy orgulloso de mi profesión y de lo que ella representa, pese a ser consciente de que se trata de una profesión ciertamente denostada socialmente en los últimos años. Considero que lejos de la imagen frívola e insensible que una parte de la sociedad tiene de los abogados, en realidad desempeñamos una labor social de mucha mayor trascendencia de la que un sector la población considera. A mi entender, el abogado es el principal garante de nuestro Estado de Derecho, y es gracias a su labor por lo que se materializan nuestros derechos y libertades, velando porque las leyes se cumplan y apliquen correctamente. No podemos olvidar tampoco la labor social de la abogacía, materializada en el Turno de Oficio, al cual he tenido el honor de pertenecer durante muchos años, y gracias al cual todos aquellos ciudadanos sin recursos económicos gozan de una asistencia jurídica gratuita de primer nivel.

¿Cuál es su especialidad?

Desde mis comienzos en la profesión me sentí atraído por el Derecho Penal,  lo cual se vio reforzado a partir de mi incorporación al Turno de Oficio Penal del ICAM. Considero que es la jurisdicción penal en la que realmente un abogado puede llegar a influir en la decisión de un Juez, un Tribunal o un Jurado Popular.  Dicho de otra forma, y permitaseme la expresión, siempre comparo los procedimientos penales con la plastilina. El abogado con su intervención puede llegar a modelar el ánimo del juzgador, hacer que lo negro se convierta en blanco o al menos en gris...No es una jurisdiccional tan encorsetada y marcada por el contenido de la norma legal como ocurre con la jurisdicción civil o mercantil.

¿Cuáles son los casos más difíciles que ha llevado?

Sin duda alguna aquellos en los que estaba plenamente convencido de la inocencia de mi cliente. Esos son los asuntos que realmente te quitan el sueño, cuando sabes que una persona inocente en cierto modo tiene su futuro en tus manos, o al menos de tu intervención profesional puede depender en cierta medida. Esos son los casos que te quitan el sueño. De ahí que la experiencia te diga que prefiero cien culpables absueltos a un inocente condenado, por duro que parezca. Se que la opinión publica no comprende en ocasiones el exceso de garantías de nuestro sistema legal, pero considero que debe de mantenerse así.


¿Cómo decide colaborar en los medios?

Realmente son los medios de información quienes pidieron mi colaboración a raíz de mi intervención en el asunto de "El Rey del Cachopo". No fue algo buscado ni provocado por mí. Yo tan solo estaba realizando mi trabajo, que en ese momento consistía en limpiar la imagen publica de mi cliente, un empleado de Cesar Román, que absolutamente nada tenía que ver con el asunto y al que ciertos medios de comunicación, alentados por el entorno más cercano de Cesar Román, estaban linchando mediáticamente.

Después de aquello han venido las intervenciones puntuales para El Programa del Verano de Tele 5, comentando la mesa de actualidad.

 

Usted informa de temas con seriedad, pero la gente suele buscar morbo gratuito.

Realmente yo me limito a comentar junto al resto de colaboradores los asuntos de la actualidad de sucesos que la dirección del programa determina. No considero que la gente busque el morbo por el morbo, más bien al contrario, creo que desde ese tipo de programas se realiza una gran labor social, pues muchas veces, gracias a ese tipo de espacios, se les da voz a las víctimas de ciertos delitos que, de no ser por este tipo de programas, permanecerían silenciadas, a la vez que se contribuye a informar, prevenir e incluso difundir ciertos peligros y actitudes delincuenciales. No creo que se trate del morbo por el morbo.

 

¿Cuál es su vinculación con el "El Rey del Cachopo" y cómo está el caso actualmente?

Como ya le he comentado, mi intervención en el caso de Rey del Cachopo ha sido muy colateral, y realmente consistió más en una labor de comunicación que en un trabajo jurídico. Yo me limité a limpiar la imagen pública ante los medios de comunicación de un trabajador de Cesar Román, que nada tenía que ver en el asunto y que desde ciertos medios de información, en un primer momento, se le estaba incriminando e intentado relacionar con los hechos, alentados por el entorno de Román.

Cuando esta persona acudió a Pluslegal Abogados se le estaba señalando públicamente como sospechoso de haber intervenido de alguna manera en tan luctuosos hechos, pese a que en ningún momento había sido investigado por ello ni por la Policía, ni por el Juzgado. Afortunadamente conseguimos dar la vuelta a la tortilla y a las pocas intervenciones televisivas en las que participé quedó claro que no sólo mi cliente no tenía nada que ver en los hechos, sino que además había estado en todo momento a disposición de las Fuerzas de Seguridad del Estado y de la Justicia, colaborando voluntaria y activamente para el esclarecimiento de los hechos.

Según tengo entendido, el juicio por Jurado Popular a Cesar Román se prevé que sea a finales de año, pero poco más le puedo decir, ya que mi cliente, insisto, en ningún momento ha sido investigado en ese sumario, por lo que tan solo será citado, si lo es, en calidad de testigo. Mucho me temo que la investigación policial del asunto y la instrucción del sumario tienen más lagunas de las que serían deseables, por lo que cabe esperar cualquier desenlace del asunto.