Las conversaciones se han conducido con absoluta discreción y los contactos se confirmaron esta misma mañana. El presidente en funciones, según fuentes de las negociaciones, ha aceptado en esta ocasión que no haya "vetos". Justo lo contrario de lo que ocurrió en la investidura fallida, en donde el secretario general puso por delante la retirada de Iglesias.

Socialistas y morados suman, tras los comicios del 10-N, 155 escaños, diez menos que tras las generales del 28 de abril. Pero esa mayoría se completaría con los tres diputados de Más País y probablemente los siete del PNV. A partir de ahí, los dos socios tendrían que buscar votos a favor y abstenciones para conseguir la investidura. Sánchez no querría depender de la abstención de las formaciones independentistas, pero puede que su acuerdo no tenga más vía para salir adelante que con ella.

Hace unos minutos el líder socialista y el podemita han posado sonrientes dándose la mano y Pedro Sánchez ha declarado: "El compromiso de ambas formaciones era propiciar una propuesta para desbloquear la situación en España". "Vamos a dar el comienzo a la firma del documento"