José Luis Orella: profesor titular, reconocido por la ANECA, de Hª Contemporánea en la Universidad San Pablo CEU, doctor en Historia Contemporánea por la Universidad de Deusto y en Derecho Político por la UNED. Es discípulo del catedrático de la Universidad de Deusto, Fernando García de Cortázar, con quien colaboró en movimientos sociales. Autor de varios libros, destacan sus trabajos sobre el franquismo, como La España del Desarrollo y La formación del estado Nacional. Junto con la profesora Malgorzata Mizerska-Wrotkowska coordina una colección sobre historia, cultura y relaciones internacionales de Polonia y España, que ya ha publicado cuatro libros.

En esta sencilla entrevista nos explica de manera sintética las principales características de los países del Este, especialmente de Polonia, país que conoce y ama más.

¿Por qué nació su interés por estudiar los países del Este?

Cuando en 1989, cayó el muro de Berlín y la aparición de los primeros libros sobre aquella Europa desconocida, como El Danubio de Claudio Magris, me hizo buscar libros y autores de aquellos países desconocidos que aparecían entre las brumas del desconocimiento y el sufrimiento causado por el totalitarismo comunista.

Dentro de ellos, Polonia es la niña de sus ojos. ¿Por qué?

Varios factores. La impronta personal de un Papa como San Juan Pablo II que marcó mi juventud. Las amistades, conocí a un joven historiador polaco enamorado de España que incentivo mi interés en su país, gracias a él y su familia, inicié viajes personales, luego académicos, inicié el estudio de su difícil lengua y me fui enamorando de un país habitado por gente maravillosa.

País que ha sufrido años de dictadura comunista y no quiere repetir.

Así es, Polonia protagonizó el primer movimiento en masas, que fue el sindicato Solidaridad, que reunió a diez millones de miembros, en un país de 38 millones de personas y supo, de forma pacífica derribar aquel totalitarismo impuesto por la URSS al acabar la II Guerra Mundial

Junto con Hungría y algún otro país, uno de los bastiones de resistencia al NOM.

Polonia recuperó su independencia en 1918, luego vino el dominio germano durante seis años y finalmente un régimen impuesto por la URSS con soberanía limitada. La recuperación de su soberanía les ha hecho ser muy celosos de ella y ser muy sensibles a toda imposición procedente de organismos internacionales o europeos.

JPII_y_yo

Hay una mayor resistencia al aborto, eutanasia, uniones gays, ideología de género…

Estos países tienen sociedades civiles fuertes por su lucha contra el comunismo y la preservación de sus tradiciones, es difícil imponerles algo de fuera. Por otro lado, en el caso polaco, por ejemplo, las mujeres habían conseguido su igualdad ya en el período de entreguerras, por lo que son conscientes de cuáles son sus derechos y que les diferencia de la ideología de género.

Esto se nota en la pureza de sus costumbres.

Por supuesto, son países donde todavía la mayoría de la población vive en núcleos rurales. En Polonia solo el 30 % de la población viven en las principales ciudades donde predominan las costumbres más cosmopolitas. Una gran diferencia con respecto a Occidente.

Se respeta más la familia y la vida, algo fundamental en una sociedad.

Han pasado por situaciones trágicas y la familia siempre fue el elemento regenerador de la sociedad. Sus identidades nacionales sobrevivieron gracias al compromiso familiar de mantener Fe y cultura en los imperios a los que pertenecieron y luego en los sistemas totalitarios. La familia es refugio y la vida brota para superar tanta muerte en su historia.

Polonia es un signo de esperanza, donde Occidente debería mirarse.

Somos muy complementarios, y la capacidad de sus sociedades de sobrevivir a medidas extremas, de tener presencia en la cultura, en la política y en otras actividades les hace envidiables por su dinamismo y compromiso.

Sin embargo, no todo es oro lo que reluce, ¿cuáles son los principales problemas del país?

Por supuesto Polonia no es una sociedad perfecta. Es una sociedad muy celosa de su identidad, a causa de lo que luchó por ella, y tiene menos capacidad de adaptabilidad, aunque eso va cambiando y los polacos que viven en España están totalmente integrados. También mantienen desgraciadamente ciertos malos hábitos de la época comunista, como el contumaz alcoholismo para alienar a las personas.

¿Usted cree que hay riesgo de acabar claudicando ante el modelo occidental?

Sería el otro problema, la pobreza trajo la idealización de la vida occidental, y los países del Este tienen idealizado el modo de vida estadounidense, aceptando todo lo que viene de allí. Los centroeuropeos son inmunes al virus del “homo sovieticus” pero no lo son al consumismo y al relativismo individualista, donde prima el egoísmo y el placer de las sociedad occidentales. La preeminencia de los principios cristianos es la única que puede evitar su descomposición como sucede en Occidente.

mapa-polonia

¿La respuesta a la inmigración se produce por estas características de sus sociedades?

Es una imagen falsa, la que dice que son xenófobos y no aceptan inmigración, cuando por sus políticas sociales, tienen un fuerte problema de mano de obra. Lo que sucede es que en vez de incentivar la llegada masiva de inmigración musulmana no controlada, que no puede cristianizarse, admiten otra, como la presencia de tres millones de ucranianos en Polonia, dos tercios de ellos ilegales.