La abogada del estado, defensora y representante procesal de la administración, ha dicho públicamente en el juicio del “caso Noos”, que Hacienda no somos todos, y que se trata de un anuncio publicitario, que no se corresponde con la realidad.

 

         Era algo que desde hace años tengo claro, y precisamente por eso procuro pagar lo menos posible a Hacienda, por supuesto siempre dentro de la legalidad.

 

         Soy consciente de cómo se malgastan nuestros dineros, por ejemplo manteniendo administraciones duplicadas o inútiles (diputaciones provinciales, senado, la mitad de los ayuntamientos, por lo menos, etc.), con una plantilla de empleados públicos cercana a los cuatro millones de personas, entre funcionarios y laborales, una buena parte de los cuáles han sido “colocados” por los respectivos partidos políticos, o de cómo se mantiene a una Familia Real, -en este caso más bien irreal-, cada vez más numerosa, pues sólo se dedican a folgar y vivir bien, a costa del contribuyente.

 

         Pero lo que ya es el colmo del despropósito es que toda una abogada del estado diga públicamente lo que muchos pensamos: que Hacienda no somos todos, y que algunos, la mayoría, sólo estamos en este mundo para contribuir al levantamiento de las cargas, mientras que otros viven opíparamente a costa nuestra, con el mayor boato y despilfarro, coches oficiales, escoltas, asignaciones económicas a cambio de nada, etc.

 

         O que un fiscal “defienda” a una persona acusada de un presunto delito, haciendo el papel del abogado defensor, al que va a dejar sin trabajo, el pobre.

 

       

He sido fiscal sustituto durante más de una década de mi vida, y se perfectamente que puede retirarse la acusación, después de celebrado el juicio, si no hay indicios racionales de culpabilidad en la persona acusada, y dando cuenta por escrito al fiscal jefe correspondiente, indicando los motivos de dicha retirada de acusación.

He sido fiscal sustituto durante más de una década de mi vida, y se perfectamente que puede retirarse la acusación, después de celebrado el juicio, si no hay indicios racionales de culpabilidad en la persona acusada, y dando cuenta por escrito al fiscal jefe correspondiente, indicando los motivos de dicha retirada de acusación.

 

         O que en el acto del juicio el fiscal tiene libertad de palabra, podríamos decir que de expresión, para argumentar como considere conveniente, hacer las preguntas que estime pertinentes, etc., sin necesidad de ceñirse única y exclusivamente al escrito de acusación…

         Pero lo que nunca había visto es a un fiscal defendiendo a un presunto delincuente, por muy Infanta de España que sea, todavía.

 

         Y tampoco que la Agencia Estatal de Administración Tributaria, AEAT, se crea la “propietaria” del dinero supuestamente sustraído a todos los españoles, no a ese engendro que actúa como mero organismo recaudador y exprimidor de los contribuyentes, pero que no deja de ser un mero organismo que ejerce un poder delegado, y que no emana de ellos mismos, sino de la necesidad de que el Estado se dote de los medios económicos suficientes que permitan mantener lo servicios esenciales a los ciudadanos.

 

         En otras palabras, que cuándo una persona defrauda a Hacienda, nos defrauda a todos nosotros, mal que le pese a la señora abogada del estado, que debió faltar a clase el día que explicaron este tema en “Derecho Financiero y Tributario”.

         O que también ignora, o finge desconocer, el artículo 125 de la Constitución, que faculta a los ciudadanos para poder “ejercer la acción popular”, como sucede en este caso por medio de MANOS LIMPIAS, a cuya ilustre abogada quiero felicitar públicamente por su gran, valiente y concienzudo trabajo.

 

         En fin, días amargos para los españoles, tanto por el asunto de Cataluña, que tiene difícil solución, como por el cuestionamiento de la Monarquía que se está haciendo por un número cada vez mayor de ciudadanos.

         Yo mismo, me levanto todos los días monárquico, pero me acuesto republicano, tras el bombardeo de noticias que recibo, casi todas negativas sobre la Institución.