José Luis Trapero tiene hoy un día muy complicado, pues tendrá que responder de los gravísimos hechos ocurridos cuando él estuvo al frente de la policía autonómica catalana. Las penas pueden llegar a 11 años de prisión, condena muy similar a la de Joaquim Forn, superior de Trapero y de los tres procesados.

Según la Fiscalía los Mossos no solo estuvieron pasivos a  la hora de impedir la votación del 1-O sino que llegaron a poner a los Mossos d'Esquadra «al servicio del plan secesionista». Esa actitud se repitió unos días antes, el 20 de septiembre, cuando, siempre según la versión de la Fiscalía, los Mosso «de forma intencionada» no auxiliaron a una comitiva judicial rodeada por un tumulto de separatistas que impedían los registros en la Consejería de Economía. Estos son en esencia los 2 hechos graves por los que Trapero se sienta en el banquillo de la Audiencia Nacional.

La vista estará condicionada con total seguridad por la sentencia del Tribunal Supremo contra los líderes separatistas. El Alto Tribunal no juzgó entonces al mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, ni a los otros tres cargos que ahora deberán sentarse en el banquillo de la Audiencia –el exsecretario general de Interior, César Puig; el exdirector de Mossos, Pere Soler, y la intendente Teresa Laplana–, sí sentenció sobre cuestiones que les afectan directamente.

La Fiscalía en sus conclusiones provisionales contra los mandos de Mossos y la Consellería de Interior, los que acusa de rebelión. El Tribunal Supremo sentenció que el diseño de la Policía catalana el 1-O fue «a todas luces insuficiente» para abortar aquel referéndum ilegal. Esa nefasta planificación llevó a los agentes a claudicar de forma «vergonzante, resignada o en algunos supuestos casi complaciente», según recoge la sentencia del Alto Tribunal que condenó a diez años y medio de prisión, por sedición, a quien era consejero de Interior, Joaquim Forn, superior de Trapero y de los tres procesados.