La nueva imagen de Pablo Casado luciendo barba no parece ser un mero cambio cosmético del dirigente popular, sino que tiene detrás un cambio en la estrategia del partido, que pasa por volver a la indefinición del PP de la era Rajoy.

Son varios los hechos que evidencian este viaje al centro, que según los estrategas del partido le pueden reportar beneficios electorales, pero que en realidad supusieron en el pasado la casi desaparición del partido en Vascongadas y Cataluña y los peores resultados de la historia a nivel nacional.

En el tema de Cataluña, ya no insiste en la aplicación del artículo 155 de la Constitución después de la clara resolución del parlamento catalán en defensa del derecho de autodeterminación y la expulsión de la Benemérita de la región catalana. Esto deja a Ciudadanos y sobre todo a VOX como el único partido que se enfrenta claramente a los delirios independentistas pidiendo este último la detención inmediata de Torra y la aplicación del 155.

Por otra parte, la deriva nacionalista del PP en Vascongadas le coloca en esta región más próximo al PNV que a un partido nacional. A esto hay que añadir la creciente influencia del nacionalista gallego Feijoo y de la corte de sorayistas, entre ellos Martínez Maillo, entusiasta de la profanación del Caudillo, sobre el que no tuvo reparo en afirmar que “fue un dictador”, olvidando que fueron ministros de Franco los que fundaron su partido.

El “rifirrafe” mantenido hace dos semanas en el ayuntamiento de Madrid en el curso de una concentración contra la mal llamada violencia de género, entre el alcalde Pérez Almeida y el concejal y diputado de Vox Javier Ortega Smith es un claro ejemplo de lo que ha sido y sigue siendo el Partido Popular. El alcalde Pérez Almeida le dijo al líder de VOX que estaba de acuerdo con la postura de su partido contra la “ley de violencia de género”, pero que se manifestaba detrás de la pancarta con la izquierda y Ciudadanos.

El silencio sepulcral, nunca mejor dicho, de los dirigentes del partido popular sobre la decisión del Tribunal Supremo relativa a la profanación de los restos de Franco es de vergüenza ajena. Sigue pues la cobardía y la falta de principios de un partido que se ha convertido en la veleta azul, que se mueve por intereses de marketing electoral, con pocas ideas y muchos complejos.

 

Esto deja a VOX como el único partido que defiende sin complejos la unidad de España y que pide la derogación de la infame ley de Memoria Histórica. Su próxima convocatoria, con más de 10.000 localidades ya agotadas, en el Palacio de Vistalegre de Madrid, va a suponer el inicio de la precampaña electoral y una inyección de moral a sus afiliados y votantes, con unas encuestas que le dan entre una ligera bajada y un leve aumento. El fallo del Supremo sobre las condenas a los golpistas puede ser un revulsivo importante para muchos votantes del PP que cuestionan su giro oportunista al centro y ven en VOX el único partido que ha plantado cara al separatismo ejerciendo la acusación popular contra los golpistas. El 11 de noviembre saldremos de dudas.