¿Queremos regresar al siglo XX, que con sus grandes guerras modificaron profundamente la geografía política de Europa y conceptos y pensamientos? La Gran Guerra del 14 al 18 dividió el Continente en dos bloques, uno el formado alrededor de Alemania-Austria-Hungría y otro comandado por Francia y Gran Bretaña, que fueron los triunfadores, los regímenes de la libertad frente a los de la opresión, el triunfo final de la virtud frente al mal. Sentenciando que la primacía corresponde a la democracia representativa, la mejor forma de gobierno.

Pero cuando llegó la crisis económica de 1929 hizo comprender a los sufridos contribuyentes que la política de los vencedores no era capaz de resolver los problemas y mantener la paz, la sociedad modifico su pensamiento; si el sistema de los vencedores no valía para solucionar la economía, habría que considerar las soluciones de los vencidos. Y ahí entro de nuevo la dictadura nacional del socialismo alemán encontrando apoyo en la clase media—siempre la más castigada por las crisis—buena parte de Europa con partidos totalitarios mirando a Alemania. La solución a la crisis fue amarga y sangrienta. La Segunda Guerra mundial que trajo millones de muertos tanto como en el frente como en la retaguardia. Los vencedores de la primera repitieron en la segunda, porque los EE. UU con su potencia económica y militar apoyaron este bando. Y tuvieron que aceptar también al aliado régimen de Stalin, el más tiránico y asesino en la historia de la humanidad esclavizando a Polonia, Bulgaria, Rumania, Checoslovaquia y media Alemania. Y asesinando a millones de rusos que no estaban de acuerdo con el ideal comunista. Que ha seguido en la segunda mitad del siglo XX.

Ha muerto un genocida comunista camboyano, se llamaba Nuon Chea y le llamaban a él y a sus secuaces jemeres rojos, hoy ya ni siquiera rojos para no molestar al núcleo que domina el campo de las ideas equivocadas. La noticia ha dejado indiferente a las personas que se escandalizaban allá por los años 70 ¡yo también! de los crímenes cometidos por Pinochet o por Videla, que levantaron ampollas en forma de protesta en toda Europa, pero se tragó los dos millones de muertos del régimen comunista de Pol Pot. Si, dos millones de muertos en cuatro años, del 75 al 79. Una cuarta parte de la población camboyana.

Disfrutando del sol del capitalismo que tanto critican esos “progres”, de tanto progreso o retroceso, que tanto les gusta el maoísmo y no se han arrepentido por ello. Se indignan con la derecha, a la que acusan de todos los crímenes que se han cometido en la historia de la humanidad. Y callan con una hipocresía vergonzante ante los genocidios que cometieron Stalin en Rusia, Mao en China o Pol Pot en Camboya. Estos sique fueron genocidas y no como suele hacer la progresía andante, quitar legitimidad a regímenes democráticos que han nacido tras la desaparición de dictaduras criminales.

Los 3000 muertos que dejo Pinochet en Chile no se pueden comparar con los dos millones que dejo Pol Pot en Camboya. Los falsos intelectuales de izquierdas que quieren marcar el ritmo ideológico de pensamiento único, silenciando lo que ocurría al otro lado del Muro de Berlín. Que algunos tanto añoran.

Con todos estos silencios, queremos volver al siglo XX de la primera parte, o los gritos de la segunda…

Máximo de la Peña Bermejo