En España, desgraciadamente, desde 1978 y con mayor intensidad desde los años 90 del siglo XX[i] padecemos una lacra que se llama nacionalismo, en sus diversas fórmulas de simple nacionalismo, independentismo (golpista o no golpista) o terrorismo de raíz nacionalista.

Si nos guiamos por el mapa de las autonomías (Dios perdone a los redactores de la Constitución de 1978 y a los que la votaron), podríamos decir que hay seis autonomías (Baleares, Cataluña, Comunidad Valenciana, Galicia, Navarra y Vascongadas) infectadas de nacionalismo, en mayor o menor medida y con uno u otro grado de virulencia, mientras que el resto de España, por ahora, parece que se mantiene inmune a esa enfermedad.

Las seis Comunidades “nacionalistas” ocupan solo el 21% del territorio y concentran el 41% de la población, pero el 46% del PIB; es decir, son las regiones más pobladas (178 hab/km2, frente a los 69 hab/Km2 del resto) y las más ricas (renta per-capita de 27.000 €/hab-año, frente a los 23.300 € del resto de España, que bajan a 20.200 € si del resto de España excluimos a Madrid; los habitantes de las Comunidades “nacionalistas” son un 34% más ricos, en media, que los del resto de España).

En términos electorales, las Comunidades “nacionalistas” se reparten 134 escaños (38,3% del total), frente a los 216 del resto de España, lo que hace que –afortunadamente– el escaño en esas Comunidades “nacionalistas” sea ligeramente más “caro” en términos de votos: 105.000 personas censadas por escaño en las Comunidades “nacionalistas”, frente a las 95.800 en el resto de España.

 

¿Qué pasó el Domingo en estas “dos Españas” en términos electorales?

La respuesta es bien sencilla:

  • Los partidos no marxistas (PP, Cs, Vox y C. Canaria) ganaron en la “España no nacionalista” por amplísima mayoría: 53,7% de los votos, frente al 46,3% de los marxistas[ii], con 112 y 104 escaños respectivamente.
  • En esta “España no nacionalista”, Vox obtuvo un 12,9% de los votos (frente al 6,2% en las Comunidades “nacionalistas”).
  • En la “España nacionalista” ocurre exactamente lo contrario: la suma de partidos marxistas y de partidos nacionalistas de todo tipo obtuvieron dos tercios del total de votos, y 94 escaños (70% del total), mientras que los partidos no marxistas ni nacionalistas obtuvieron solo 39 escaños.
  • Y, lo que es más preocupante si cabe, los partidos marxistas, sin contar con los nacionalistas, también ganaron por goleada a los no marxistas: 45% de los votos y 63 escaños, frente al 34% de los votos y 39 escaños.
  • Si nos fijamos en las dos comunidades con mayor grado de nacionalismo, y mayor agresividad de sus partidarios (Cataluña y Vascongadas) el panorama es todavía peor: los partidos no marxistas obtuvieron solo el 19% de los votos y 7 escaños (11%), frente al 40% de los votos de los marxistas no nacionalistas (y 27 escaños, 41% del total) y el 41% de los votos y 32 escaños los nacionalistas. En Vascongadas, en particular, ningún partido no marxista ni nacionalista ha obtenido escaño.

¿Se puede concluir, entonces, que en las comunidades nacionalistas hay un mayor porcentaje de población marxista que en el resto de España?

Probablemente no, la explicación debe ser otra.

Una de las diferencias entre los partidos no marxistas y los marxistas no nacionalistas es la estrategia para terminar con el independentismo y la defensa de la unidad de España. Frente a la aplicación rigurosa de la Ley, se ofrece el “dialogo” y el “entendimiento” (con alguien que no está dispuesto a dialogar ni a entenderse, pero ese es otro tema). Frente a la firmeza en la defensa de la unidad de España se ofrece como moneda de cambio la criminal destrucción de la Nación, eso sí, siempre “por consenso”.

La explicación, en mi opinión, es el estado de acobardamiento, de alienación, de presión de todo tipo, que sufren los no nacionalistas en estas regiones: no se atreven a enfrentarse al problema, no se atreven a votar al que lo va a solucionar, pues temen las represalias que pudieran sufrir del hampa “anti España” y la agitación revolucionaria que, suponen, se produciría si se actúa con firmeza contra los políticos delincuentes y los que les apoyan.

 

Tomás García Madrid

 

[i]          Con la excepción de las Vascongadas, donde empezó bastante antes, y de Cataluña, donde el problema estaba presente pero aletargado hasta que el Sr. Aznar permitió que despertara.

[ii]               En el cálculo de los % de voto se han excluido los votos a partidos que no han obtenido representación parlamentaria