El término deculturación alude al proceso de pérdida de la identidad cultural de un individuo o un pueblo, por el cual una comunidad va perdiendo sus características culturales de manera paulatina para adoptar otra distinta e impuesta mediante mecanismos de asimilación. En caso extremo, se llega incluso a rechazar la cultura propia. Tal es lo que se pretende con el Pueblo Leonés, en especial en las provincias de Zamora y Salamanca.

 

Lo paradójico es que los salmantinos tenemos unas señas de identidad, una personalidad leonesa que podemos descubrir a poco que nos esforcemos. Nos lo han demostrado autores salmantinos de la talla de Luis Maldonado de Guevara (en los campos de la lengua leonesa y el derecho consuetudinario), y otros que llegados de otras regiones de España nos han analizado y transmitido su parecer, entre ellos Miguel de Unamuno, Manuel Gómez Moreno o Luis Cortés Vázquez. Esa identidad cultural leonesa a lo largo de décadas ha sido invisibilizada, tergiversada o castellanizada.

 

Uno de los medios para deculturizar al Pueblo Leonés es la manipulación de su pasado histórico. Nos han pretendido convencer de que el Reino de León se funde (y desaparece) con el de Castilla en 1230. Nada más lejos de la realidad como afirma el historiador José Luis Villacañas Berlanga, al que recurrimos para conocer la situación de la Península Ibérica entre los siglos XII y XIV y, en especial, la evolución del Reino Leonés.

Refiere cómo “Hacia la mitad del siglo XII, tras el reinado de Alfonso VII, todo había cristalizado en la llamada Hispania de los cinco reinos: Galicia-Asturias-León, Castilla, Portugal, Aragón-Cataluña y Navarra. Sin embargo, esta construcción política plural no dibujaba la verdadera etnoformación.”

  En el caso del reino de León “se intenta un proceso de refuerzo etnoformador mediante instituciones representativas entre 1157 y 1230 (…) suficiente para mostrar su hostilidad a la integración en Castilla. ”Con la muerte de Alfonso IX de León, “la estructura, ahora de la mano de Fernando III se impuso sobre León no sin una ofensiva militar importante… A pesar de todo, la pulsión de separar León de Castilla no quedó eliminada y rebrotó a lo largo del siglo XIV.”

  “El diseño de un reino unitario no pasó por la mente de Fernando, que siguió pensando en León, en Castilla, en Toledo, en las Extremaduras y en la Andalucía como territorios cada uno de los cuales se podía referir a su propio orden (…) quizá porque tampoco vio sus territorios como unreino, un único cuerpo místico. (…) En suma: no tuvo una percepción integrada, sino de respeto a las realidades sobrevenidas durante el largo tiempo de cruzada y reconquista.”

  Hacia 1295, “Se trataba de partir Castilla y León y sus respectivas zonas de influencia hacia el sur. La primera sería para el infante Alfonso de la Cerda, con Toledo, Córdoba y Jaén; León quedaría para el propio infante don Juan, con Galicia y Sevilla, y se supone que con Jerez. Era el viejo sueño del rey leonés Alfonso IX. Se volvía de esta forma al sistema hispánico de los cinco reinos, con la idea de hallar un equilibrio entre ellos.”

  En las Cortes de 1299, “un ordenamiento especial indica que León tenía claros intereses autónomos, como lo revela su exigencia de disponer de un notario mayor propio y la necesidad de ordenar mejor la cancillería.” Por otro lado, las reuniones de Cortes muestran que en el siglo XIV“la división de los reinos se mantenía: hay tres ordenamientos, uno para León, otro para Castilla y otro para Toledo y Extremadura”.

A la luz de los datos, podemos señalar cómo los siglos XII, XIII y XIV determinan la consolidación primero y en mantenimiento después de un Reino de León con suficiente personalidad como para suscitar la desintegración de la corona de Castilla y la vuelta a un equilibrio entre los cinco antiguos reinos, de modo que la división entre León y Castilla estará presente a lo largo del siglo XIV y persistirá, de un modo u otro, desde entonces.

Creo que lo aquí apuntado no se enseña en los centros educativos de la comunidad autónoma de León y de Castilla, no se visibiliza la realidad birregional histórica de la misma, las aportaciones singulares y trascendentales del Reino Leonés, como la de convocar en su seno las primeras cortes con participación ciudadana, junto a la nobleza y el clero en 1188, en León. Los representantes de Salamanca, junto con los de León, Zamora, Oviedo, Toro, Astorga, Benavente, Ledesma y Ciudad Rodrigo, y otras muchas localidades, tuvieron el honor de estar presentes en la Cuna del Parlamentarismo, una seña de identidad de la que todos los leoneses y la Región Leonesa en su conjunto podemos sentirnos orgullosos.

Las obras recientes del historiador José María Manuel García Osuna vienen a aportar nueva luz en la historia medieval leonesa de los siglos XII y XIII y se suman a la perspectiva de José Luis Villacañas Berlanga. España y la Región Leonesa necesitan que la investigación abra los ojos a todos cuantos tienen verdadero interés por nuestro pasado, preocupación por nuestro presente y deseos de plenitud para el futuro.

 

Miguel Ángel Diego Núñez

Autor del libro ‘Regionalismo y regionalistas del siglo XX (una antología)’