D. Gil de la Pisa es doctor en Filosofía (Universidad, S. Tomas de Vilanueva, La Habana) y ensayista. Lleva más de 70 años de valiente militancia en defensa de España y su esencia católica. Analiza la realidad con gran clarividencia, yendo a la raíz de las cosas. Hoy, día de elecciones, nos advierte del gravísimo peligro que corre España, con una legislatura en donde se va a consolidar el Segundo Frente Popular. En esta entrevista se centra concretamente en explicar como se gestó la revolución cubana que vivió completa en sus catorce años en Cuba (1945-1059). Nos advierte del perfecto paralelismo con lo que está sucediendo hoy, aquí.

¿Por qué estas elecciones, municipales y europeas, son, junto con las generales de abril, tan importantes para España?

Estas elecciones no son solo unas elecciones políticas. Nos jugamos la fe, la religión, la libertad religiosa y todos los valores de España. Por lo tanto no son muy especiales por su trascendencia al ser mucho más que políticas. Los españoles, si no somos necios, debemos aprender de lo ocurrido en 1936 en España, en Cuba hace sesenta años y en Venezuela hoy mismo. Estemos seguros de que las mismas causas producen idénticos efectos. Pueden ver nuestro futuro si lo desean. De la revolución de Cuba algo sé, por haber vivido toda la génesis, la formación, el desarrollo y el triunfo de la revolución cubana en primera fila como testigo presencial.

Usted ya advirtió del peligro a los cubanos...

Les avisé en 1957 al decir a los cubanos que iban de bruces a la tiranía marxista y acerté con tal precisión que el 1º de enero de 1959, Fidel entraba triunfalmente en la Habana. Hace tres años hice lo mismo anunciando a los españoles, que íbamos otra vez hacia el “Frente Popular” en el que volverían a mandar los mismos que se hincharon a asesinar curas, frailes, monjas, católicos y 13 obispos hace 83 años. Y en 2019 se cumplió la “profecía”. Llevamos ya casi un año con la izquierda socialista y marxista dueños de todo, incluidos los medios de comunicación. Tras las próximas elecciones se verá si se confirma el Frente Popular con los mismos asesinos de Esquerra, de la FAI, anarquistas, comunistas, marxistas, masones etc. mandando absolutamente en España.

Por tanto, ¿es urgente reaccionar?

O despertamos y abrimos los ojos o dentro de 2 años, en 2021, los supermercados de España estarán exactamente igual que los de Venezuela y los españoles huyendo por la frontera, por el mar, por avión o como puedan, perdiéndolo todo y sobre todo bajo el terror que van a imponer sin problema alguno. Basta ver un ejemplo, me acaba de contar un amigo que cuando Vox pone carteles electorales, los moros, por encargo de los comunistas y de los separatistas, los van quitando e insultando a los que los han puesto.

¿Por qué lo afirma con tanta seguridad?

Porque ya es la tercera experiencia que tengo. Pasé la Cruzada Nacional bajo el terror rojo en Santander, he vivido el terror rojo cubano cuando ya se iniciaba, y mi experiencia me permitió salir a tiempo, aunque con lo puesto. Por otra parte estoy informado de cuanto está ocurriendo en Venezuela y, esa experiencia me permite afirmar sin error posible que en nuestra patria huele todo exactamente igual como en 1936, como como Cuba en 1954 y como los años últimos años de la nación hermana del Caribe Sur.

¿Cómo empezó a germinar la revolución en Cuba?

Me he cansado de repetir, al oír lo que cuentan los medios en España, que nadie tiene idea de lo que fue la revolución cubana, ni siquiera los mismos cubanos, que hoy tratan de explicar lo que sucedió hace doce lustros en Cuba. Unos no habían nacido y quienes lo vivieron fueron entonces --en un 98%--más fidelistas que Fidel. Sólo cuando se dieron cuenta que perdían todo el trabajo y beneficios de su vida se hicieron repentinamente anticastristas- En 1958, Cuba era más castrista que Fidel–mi familia cubana incluida—y en especial la “high life”. Me cansé de intentar que mis primos abrieran los ojos. Eran algunos de los que más arriesgaban pues subían y bajaban de la Sierra. E. “Che” estuvo un mes en una de las fincas de tío Severo, al sur de Sancti Spíritus

Hoy volvemos a vivir el ritornelo “fascista”...

Viví de cerca la inteligencia luciferina de quienes en Cuba luchaban por implantar el comunismo y cómo engañaban miserablemente a la población... Por experiencia he comprobado como todo se “copian” y repite cíclicamente los métodos una y otra vez. Por ejemplo ya sabemos que a cuantos avisen del peligro comunista los llamarán fascistas. Éramos fascistas por haber vivido el terror rojo, fascistas por llamar embusteros al “New York Times”, a “Bohemia”, etc., fascistas por informar de los asesinatos de guajiros en la Sierra, fascistas por explicar quién era el “Che”...

Da la casualidad que yo era amigo del P. Amando Llorente--era mi confesor y además director de la ACU o sea, la Agrupación Católica Universitaria--. Pues bien, el P. Amando Llorente había sido profesor de Castro, y Fidel le seguía teniendo un profundo respeto, y yo creo que cariño, tanto que cuando quiso ver a Fidel en la Sierra le llevaron sus fieles ayudantes directo a donde estaba sin hacer nada…literalmente. Pues bien, me habló muchas veces de Fidel y me contó muchas cosas solo conocidas de él. La última confidencia fue a finales del siglo XX en un viaje a Mansilla de las Mulas. Fui desde Barcelona cuando me enteré de su venida pues hacía treinta y muchos años que no lo veía, y me pidió que guardará secreto hasta después de su muerte, lo de su viaje a la Habana llamado por Fidel, que nadie conoció. Lo hice público unos meses después de haber fallecido. Mis lectores lo pudieron leer.

Hay por tanto una ignorancia general sobre la revolución cubana.

Los cubanos de hoy no saben -creo yo- ni el porqué de la revolución cubana, ni por qué llegó a esa maravillosa isla el terror rojo, bajo el que siguen viviendo. Somos escasos los que podemos hablar con conocimiento de causa, con información fiable sobre la revolución cubana y nadie se ha dignado llamarnos a las televisiones, ni pedir que expliquemos la realidad de la traición a los cubanos por parte de los políticos y de los medios de comunicación --como la revista “Bohemia” gran promotora del castrismo en la Democracia, cuyo dueño –Miguel Ángel Quevedo-- se suicidó en el exilio cuando vio las consecuencias de su “obra”… Somos así de “listos” los que integramos el Pueblo Soberano y son así de canallas los brillantísimos primeros espadas de la comunicación.

Viví todo lo que precedió a la gestación de la revolución cubana, que no cayó del cielo ni mucho menos, ni la empezó Fidel Castro, algo que se olvida y es fundamental.

¿Cuando empezó propiamente la revolución cubana?

En realidad empezó casi al mismo tiempo que la española en los años 30, cuando los americanos se cargaron al general Machado en Cuba (mientras el Primo de Rivera caía en España). Tanto nuestro Dictador, como el general cubano habían levantado a Cuba y a España de su postración. Pero los líderes de la política yanqui no tienen ningún interés en ver al frente de las naciones a quienes las aúpan hacia la prosperidad, prefieren a quienes las hunden.

Con la caída de Machado se abrieron las puertas al desastre de hoy...

Y, como ocurre siempre, empezó en la Universidad, con el doctor Ramon Grau San Martín y sus discípulos, como su sucesor en el Gobierno cubano, Carlos Prío Socarrás. Allí nació el Partido Revolucionario Cubano (conocido como el “Autentico”), que corrompería la política en sus ocho años de gobierno, como lo ha hecho el PSOE en España.

Cuando el 10 de marzo de 1952 Batista dio su “Segundo Golpe de Estado” (el primero lo dio en 1934 siendo un simple sargento de trasmisiones y lo dio por “telégrafo”) el pueblo cubano que estaba harto de que los inspectores de hacienda los “visitaran” para robarlos, en el fondo, lo vieron como agua de mayo. Inmediatamente puso orden, acabó con el gansterismo real y reactivó la economía. Fidel Castro, discípulo aventajado del demagogo Eddy Chibás --fundador del partido del Pueblo Cubano cuyo emblema era una “escoba”-- acabaría convirtiéndose en la cabeza de una revolución marxista. Revolucionario desde el día siguiente de abandonar el Colegio de Belén, en 1948 ya estaba en el “Bogotazo” matando curas. En 1954 creyendo que todos los soldados son borrachos, tuvo la genial idea de atacar --en la noche del día de Santiago (patrón) de la ciudad-- el segundo cuartel más importante de Cuba, el “Montcada”. Los recibieron a tiros, murieron muchos pero Fidel huyó, aunque todos creyeran que tomara parte en el asalto. Gracias al amparo del Arzobispo Mons. Enrique Pérez Serantes, que lo encomendó a Batista, fue juzgado, condenado e indultado, pues estaba casado con una hija del ministro de Batista, Rafael Diez Balart.

¿Qué hace entonces Fidel?

Se fue a México donde conocía al “Che Guevara”. Entrenado por el rojo español Coronel Bayo, planearon invadir Cuba con el yate “Gramma”. El Ejército de Batista los recibió a tiros y quedaron unos cuantos que se guarecieron en Sierra Maestra (provincia de Oriente) donde se inicia la segunda etapa de lo que yo he llamado en mis charlas “La Comedia que acabó en tragedia”. Lo tengo explicado en mis libros y charlas publicadas. Todo acabó cuando los cegatos políticos yanquis creyeron que Fidel era el mito inventado por el New York Times (Herbert Lionel Mathews fue uno de los periodistas más embusteros de la Historia). Los políticos yanquis decidieron que el “dictador” ya no les era útil y preferían a Fidel mandando en Cuba.

Batista, que no tenía un pelo de tonto ni escrúpulos, decidió llevarse todo lo que pudo y darles la respuesta adecuada y, sin avisar, cogió un avión y el 24 de diciembre se largó de la isla dejando a todo el mundo colgado .

¿Qué está ocurriendo en España, que lleva tanto tiempo denunciando?

Pues precisamente lo mismo. He dado una conferencia en Gerona que es fundamental, donde explico que el gran invento satánico de la Sinagoga de Satanás (inventado personalmente por Lucifer) es la democracia liberal partitocrática. La “diosa de la política” es el mejor instrumento para acabar con la Iglesia y de paso acabar con España, que ha sacado el príncipe de este mundo, con esa inteligencia privilegiada con la que el Creador lo dotó y que no ha perdido aunque lo arrojara al infierno.