En nuestra percepción de las muchas similitudes entre el nacionalsocialismo alemán y el nacionalfeminismo español, dos dictaduras hermanas en fines y modos al objeto de apropiarse del dinero ajeno y exterminar un grupo social, allí judíos, aquí varones heterosexuales, recordemos que la Industria de Género española está sostenida sobremanera por los medios de comunicación que, a su vez, también forman parte de la red clientelar que vive de los fondos del maltrato. La colosal y machacona propaganda que estos medios de comunicación dirigen sin piedad al conjunto de la sociedad, precisamente muestra su eficacia por seguir, al pie de la letra, todos y cada uno de los 11 principios de la propaganda nazi, creados por Joseph Goebbels, ministro de Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich (1933-1945).

 

1.- Principio de simplificación y del enemigo único. Individualizar al adversario en un único enemigo: los hombres heterosexuales y nativos de España

2- Principio del método de contagio. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo: los asesinos son españoles, el machismo es español, sólo matan los españoles.

3-  Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos: como las mujeres no son agresivas, su ataque obedece a una reacción previa de maltrato.

4- Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave: los hechos protagonizados por «la manada» dieron lugar a que muchos comercios de toda España colocaran un cartel de«stop violadores», como si hubiera tantos violadores por las calles como gorriones.

5- Principio de la vulgarización. Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar.

6- Principio de orquestación. La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentadas una y otra vez desde diferentes perspectivas pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Aquí viene la famosa frase de Goebbels: «Una mentira mil veces repetida se convierte en una verdad».

7- Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que cuando el adversario responda el público esté ya interesado en otra cosa.  

8- Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias: páginas webs, distintas cadenas de una misma unidad editorial, etc.

9- Principio de la silenciación. Acallar sobre las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen al adversario: véase el apagón informativo que se dio al caso Juana Rivas, defendida por presidentes y ministras del ramo en sus días de gloria, relegada a un doloroso olvido a día de hoy; las mujeres no mienten nunca; las mujeres no matan; de los suicidios de hombres (al menos 3 al día) no se habla; el Síndrome de Alienación Parental (SAP) es un invento machista…

10- Principio de la transfusión. La propaganda suele operar siempre a partir de un sustrato preexistente, generalmente se trata de prejuicios con cierta tradición en esa comunidad. El ardid se basa en difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas: el machismo de hoy es el machismo de toda la vida, incluso se muestra con más fuerza.

11- Principio de la unanimidad. Llegar a convencer a mucha gente que todo el mundo debe pensar lo mismo, es decir, lo «políticamente correcto», creando impresión de unanimidad. Todo el que discrepe es un disidente y será señalado como tal.

 

José R. Barrios