Hace años que conozco a Antonio Pozo, Alcalde de Guadiana del Caudillo y tengo que reconocer de él que tiene una fortaleza a prueba de bombas que asombra al más común de los mortales.

 

Me consta de sus desvelos para conseguir que Guadiana del Caudillo fuera independiente y las muchas reuniones en el entonces Ayuntamiento de Badajoz para conseguirlo.

 

Cuando aquellas gestiones administrativas estaban conseguidas, vino la presentación de todo el expediente a la Junta de Extremadura para que, por parte de ésta se diera el visto bueno definitivo.

 

El primer escollo que salvó fue el Informe del Consejo Consultivo que, después de estudiar el expediente, concluyó que el mismo cumplía con todos los requisitos exigidos para proceder a la segregación de Guadiana del Caudillo, para obtener su independencia. Lo siguiente era el Decreto de la Junta de Extremadura para la aprobación definitiva.

 

Es ahí cuanto entra el ADN de la izquierda manipuladora, que entonces gobernaba en la Junta para, de forma arbitraria, no aprobar el expediente, porque, según ellos, incumplía la Ley de Memoria Histórica y por eso, había que quitar “del Caudillo” al nombre del pueblo, si quería que le aprobaran la independencia.

 

Como aquello era una arbitrariedad, además de ilegalidad, pues una vez evacuado el Informe del Consejo Consultivo, no cabía más informes posteriores, Antonio se fue 7 días y 7 noches a la puerta de Presidencia a reclamar lo que en justicia le correspondía a su pueblo.

 

Tuvo que esperar que llegara el Gobierno del PP para conseguir que se diera curso a lo que nunca debía de haberse parado y así conseguir, por fin, la independencia de Guadiana del Caudillo.

 

Una vez aprobado el Decreto de la Independencia, y cumpliendo con lo prometido al pueblo, sometió a consulta la opinión de los vecinos sobre qué nombre querían para su pueblo, acto que tuvo un eco importante en varios medios de comunicación y cadenas nacionales de televisión, como testigos de la historia y la voluntad de los vecinos, que libremente, decidieron opinar.

 

El resultado de aquella consulta fue que el 60,59 % de los votantes, eligieron que la denominación de su pueblo siguiera siendo Guadiana del Caudillo.

 

La izquierda, que no tolera que aquello lo consiguiera Antonio Pozo, inicia entonces una campaña feroz en los tribunales, contra el Ayuntamiento de Guadiana del Caudillo, para intentar tumbar la voluntad del pueblo, porque a ellos no les gustaba el resultado de la consulta.

 

Todo han sido ataques constantes, descalificaciones del historiador que firmaba el Catalogo de Vestigios, Luis Togores, del apellido del abogado que les defendía, Santiago Milans del Bosch, insultos en redes sociales, pintadas en las placas de señalización y del cementerio municipal, rotura de la placa de inauguración del pueblo, y así, un largo etcétera. Como ven, todo muy democrático, viniendo de la izquierda.

 

Desde entonces, hasta hoy, siete sentencias han dado la razón a Antonio Pozo, la última del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, que ratifica que, Guadiana no está obligado a quitar “del Caudillo”.

 

Desde siempre hemos defendido que los habilitados para administrar, opinar e interpretar las leyes y sus normas, son los Jueces, y éstos, hasta en 7 ocasiones, una de ellas del Tribunal Supremo de la nación, han dado la razón al Ayuntamiento de Guadiana del Caudillo.

 

Lo demás, son opiniones, respetables, pero opiniones de gente que, no estando de acuerdo con las sentencias, tratan de liarla para malmeter a la población, con el fin de intentar conseguir lo que la justicia no les ha dado.

 

Por eso, lo qué más me ha encantado y alegrado al leer la noticia de esa séptima sentencia, fue la derrota expresada por el PSOE, anunciando que renuncia a continuar con la batalla judicial después de más de 6 años de constantes embates en los tribunales de justicia, para intentar ganar lo que no le dieron las urnas y sobre todo, para desacreditar la opinión del pueblo que, democráticamente, decidió en un 60,59%, que Guadiana del Caudillo siguiera denominándose así.

 

Si todos los Ayuntamientos del PP hubieran defendido la historia de sus pueblos como Antonio Pozo, otro gallo hubiera cantado en la Provincia de Badajoz, pues hoy estaríamos con que no se habría permitido que un dictadorcillo impusiera sus caprichos, obligando a todo aquel que ha querido someterse, a la rendición de sus designios.

 

Antonio Pozo, optó por el camino más difícil y por defender sus ideales y la opinión de su pueblo, hasta conseguir la rendición del PSOE.

 

Esta historia, nos dice que, cuando se planta batalla al PSOE, siempre las pierde con gente de orden y derecho. Y eso, es lo que ha pasado en este caso, a diferencia de los que se sometieron sin luchar, perdiendo su dignidad y vergüenza, al no defender la historia de sus pueblos, dejando que la izquierda se las borre de forma vergonzante.

 

Por todo ello, quiero desde aquí, felicitar al artífice de esta gesta, que no es otro, que Antonio Pozo Pitel, pues de éstos, quedan pocos en esta España, donde todo es relativo, y donde lo que ha funcionado, hasta ahora, era lo políticamente correcto, en vez de la lucha y la constancia para conseguirlo.

 

¡¡Enhorabuena Antonio…!!.

Juan Antonio Morales
Diputado, afiliado a VOX, de la Asamblea de Extremadura