El fútbol se ha ido consolidando a través de los tiempos, no sólo como el «deporte rey» para sus aficiones, sino como la parte fundamental que hace del género deportivo el más cotizado por parte de las televisiones.

 

La Liga española es, en estos momentos (1990...), la más competitiva del continente,

tanto en el aspecto deportivo-espectacular como el puramente económico.

Hoy en día las televisiones son las que más influyen en los

presupuestos de los clubes de fútbol.

No hay deporte sin televisión ni televisión sin deporte, y dentro de los deportes,

el fútbol es el más codiciado en España a la hora de su retransmisión.

 

 

El fútbol fue el deporte más popular desde que se tienen datos de su aparición, y el que más tarde mayor interés despertó en las distintas sociedades y colectivos. Hoy día el número de seguidores que tiene en los nuevos medios de comunicación así como su incidencia en la sociedad lo demuestran.

La repercusión que ha tenido el fútbol en las distintas sociedades provocó la creación de leyes para regular sus relaciones con la sociedad y la televisión. Estudios de audiencias en los medios de comunicación que lo emiten posibilitan controlar este mercado creciente que daba movimiento a muchos sectores del desarrollo de los países, tanto en su vida económica como en el ocio de sus ciudadanos. Así es como la evolución de un gran negocio que gira en torno a la compra y venta de las materias primas por parte de las cadenas de televisión -derechos de emisión- tuvo en el fútbol el desarrollo y expansión de otro nuevo: la compra de buenos jugadores.

En cuanto a las negociaciones, en los últimos tiempos se asistió a un cambio de posiciones de fuerza en la compra de los derechos de emisión de deportes en televisión, pero esta situación que se vivió hace poco en España, tuvo sus antecedentes en Europa.

En España hasta hace pocos años se mantuvo una situación de monopolio. No había competencia para acudir a los diferentes mercados que ofrecían sus productos a la televisión, como series, telefilms, programas deportivos, dramáticos, etc. Las cadenas de televisión escogían y negociaban con tranquilidad los derechos de emisión sin presión de ningún tipo y desde una posición tan cómoda que les permitía, en la mayor parte de las ocasiones, fijar los precios finales de los productos. Con la desaparición del monopolio, tras la aparición de las cadenas privadas, se dejaron notar por primera vez en España los efectos de la competencia en los diferentes mercados suministradores de productos para el sector. La variación se produjo en dos aspectos:

1- El aumento del número de programas de las televisiones ha traído consigo la necesidad de cubrir un mayor número de horas de programación y por consiguiente mayor compra de materias primas. Los esfuerzos que hicieron las cadenas para mejorar sus audiencias las llevó a buscar nuevas franjas horarias de emisión. Aparecieron las emisiones matinales y nocturnas y se destinaron más recursos a los programas de la la franja de la tarde.

2- Competencia en el momento de la compra de productos susceptibles de adaptarse con éxito a la narrativa audiovisual y de ser atractivos para el público. Esto se debe a que el número de compradores en el mercado de productos audiovisuales aumentó y se acompañó de una situación de rivalidad entre las cadenas para adquirir los derechos de emisión de los contenidos generadores de altas audiencias.

En la actualidad los suministradores que tienen el producto o los derechos de emisión están en una situación más cómoda que las televisiones, situación que no sólo viene de la presencia de la competencia entre los compradores, sino en el aumento en el consumo de estos materiales, lo que está provocando que los productos que hay en el mercado no cubran las necesidades ni satisfagan los deseos de todos los medios de comunicación.

El gran volumen de productos demandados, como era de prever, provocó un alza fuerte y generalizada en los precios de estas materias primas que está repercutiendo de manera negativa en las cuentas de resultados de las cadenas de televisión, en especial en los casos de películas, series de producción ajena y programas deportivos. No obstante, en la adquisición de derechos las televisiones se conforman a veces sólo con la audiencia pues los deportes, hoy en día, se convirtieron en elementos importantes, y en ocasiones claves, dentro de las programaciones que las distintas cadenas de televisión ofrecen a su público. Ésto suele aplicarse no sólo a las cadenas especializadas en programación deportiva sino a las otras cadenas que ofrecen una programación generalista.

Muchos canales están dispuestos a pagar sumas elevadas para conseguir los derechos televisivos de un gran acontecimiento deportivo, pues las grandes competiciones garantizan en todo momento unos elevados índices de audiencia como los Juegos Olímpicos, la Superbowl o los Mundiales de Fútbol, espectáculos que cubren amplios y variados públicos a tiempo que son mega-acontecimientos que no suceden todos los días.

Dentro del amplio repertorio de compradores hay cadenas que consideran que vale la pena pagar unos precios sobrevalorados por estos espectáculos deportivos, dada la posición estratégica en la que se puede jugar con los mismos frente a sus rivales en cuanto a la selección de días, horarios de emisión y contraprogramación.

La contraprogramación se produce cuando las cadenas no informan qué van a emitir, o cambian lo anunciado. En el caso de los deportes, muchas veces un importante acontecimiento en el mundo que les rodea ha hecho que las televisiones suprimiesen programas previstos para ese día para hacer un informativo especial sobre lo acontecido.

En la compra de derechos de emisión, para las televisiones tiene más importancia el valor del acontecimiento deportivo en sí, que los ingresos que puedan lograr con la publicidad y con las empresas patrocinadoras. Esta fue la trayectoria seguida por más de una cadena comercial europea, que escogió el deporte como medio para crearse una buena imagen y, por lo tanto, ha pagado un precio muy alto.

La evolución vivida en el sector televisivo en los últimos años en Europa Occidental, al desaparecer la situación de monopolio, dio lugar a dos fenómenos que perturbaron la situación hasta entonces vivida y a la que ya estaban acostumbradas las partes implicadas, clubes y asociaciones deportivas y la televisión estatal:

1- La aparición de nuevas cadenas de televisión en Europa que mantienen los temas generales, pero que incorporan los deportes como una parte importante de su programación.

2- Entrada en escena de un conjunto de nuevos canales nacionales y de alcance europeo, de cariz temático, destinados exclusivamente a la emisión de programas deportivos. Se trata de las cadenas vía satélite, algunas de las cuales funcionan desde hace años como Eurosport, Screen Sport o Sky Sports.

La conjunción de los dos fenómenos anteriores aumentó la demanda de derechos por parte de muchas televisiones de acontecimientos deportivos de calidad, incrementándose también las cantidades que estas cadenas estaban dispuestas a pagar por sus derechos de emisión.

El incremento en horas de emisión de los acontecimientos deportivos por parte de las cadenas europeas se observa en la siguiente tabla que compara el número de horas de deportes consumidas en diferentes países europeos en 1988 y en 1992.

 

Consumo total en horas de las cadenas europeas

PAÍSES                AÑOS

1988 1992

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Reino Unido 2.546h 9.674h

Francia 1.861h 2.175h

Italia 1.918h 9.370h

Alemania 1.596h 2.435h

España 2.750h 4.021h

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Consumo total cadenas 10.671h 27.675h

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Con el tiempo, el clima de hostilidad entre los compradores fue habitual, siendo una situación que tiene hoy su ejemplo más patente en España en la compra de derechos de emisión de fútbol, aunque también en fechas cercanas, otros países pagaron grandes cantidades para poder retransmitir acontecimientos deportivos:

1- En Alemania, la lucha de televisión por los derechos de tenis hizo que el precio del paquete de las competiciones domésticas alcanzase los 25 millones de dólares a comienzos de la década de 1990.

2- En Inglaterra (1995), se pagaron por los derechos de la Liga Inglesa de Fútbol 40 millones de libras esterlinas por año, cifra que representaba más de doce veces lo que ha pagado por la temporada 1987/88.

3- En Italia, país donde inicialmente la lucha entre la RAI y Finninvest para mantener bajos los precios de los derechos no fue tan encarnizada, cambió de rumbo cuando la Finninvest ofreció más del doble de lo que ofertara hasta entonces la RAI para conseguir los derechos del Giro.

4- En Francia, algunos de los deportes más seguidos son los Campeonatos de Fórmula Uno y el Trofeo de las Cinco Naciones de Rugby, modalidades que incrementaron de forma considerable los precios de sus derechos después de una fuerte batalla entre la TF-1 y los canales públicos.

5- En Estados Unidos, a pesar de seguir esa escalada de precios, la situación fue de «prudencia» por la pérdida que experimentaron diferentes compañías a la hora de comercializar acontecimientos deportivos, como la NBC, que dio la astronómica cifra de 401 millones de dólares por los derechos de los Juegos Olímpicos de Verano de Barcelona en 1992, y en donde los ingresos obtenidos en el momento de la comercialización fueron inferiores a las cifras esperadas, hasta el punto de ocasionar pérdidas significativas.

La CBS pasó por una situación parecida con la Liga de Béisbol Americana. El valor de estos derechos casi rozó los 900 millones de dólares, siendo los ingresos por publicidad inferiores a lo esperado, con lo cual se produjeron pérdidas.

Comparando a Estados Unidos y Europa se observa que a principios de los noventa había diferencias entre los desembolsos económicos que realizaban en derechos de emisión de acontecimientos deportivos. En Estados Unidos, por la Liga de Fútbol Americano se pagaron 900 millones de dólares en concepto de derechos televisivos, cifra que representa 9,95 dólares por hogar. En Europa, en cambio, los principales países inversores en fútbol, que eran Inglaterra, Francia, Italia, Alemania y España, recaudan en conjunto y anualmente unos 275 millones de dólares en concepto de derechos, cifra que representa aproximadamente unos 2,64 dólares por hogar, y que es muy inferior a la de Estados Unidos.

Las razones que al parecer podían justificar estas diferencias son dos:

1- La situación dominante en el mercado que mantuvieron las cadenas de televisión a lo largo de las negociaciones con las distintas Federaciones Deportivas, a consecuencia de la larga vida del monopolio de los canales de televisión en cada uno de los países.

2- La ingenuidad de las Federaciones y Ligas que vendieron sus derechos de televisión sin conocer su valor real.

A comienzos de los noventa, las expectativas a corto plazo indicaban que algunos derechos le resultarían más baratos a Europa que a Estados Unidos. Ejemplo de ello es la European Broadcasting Union (EBU), que consiguió los derechos de los Juegos Olímpicos de Atlanta por 275 millones de dólares, un 60% menos que lo que la NBC norteamericana pagara para emitir los Juegos Olímpicos de Barcelona en el año de 1992.

La EBU consiguió los Juegos Olímpicos de Atlanta por un precio inferior, entre otra razones, porque esta organización supo vender ante el mundo la imagen de ser la única empresa que controlaba el mercado de deportes en Europa, imagen, que hoy en día se está deteriorando pues los que conceden los derechos de televisión se dan cuenta de que pueden conseguir una cobertura equivalente y aumentar sus ingresos, vendiéndolos individualmente a cada uno de los mercados en lugar de hacerlo a los Organismos Internacionales. Esta situación se está produciendo actualmente con los clubes de fútbol españoles en relación a la LNFP, al querer independizarse de ésta en sus gestiones comerciales.

Fuera de nuestras fronteras, un ejemplo que ilustra lo que está sucediendo con los derechos de los acontecimientos deportivos en televisión lo constituye la observación de como evolucionaron los derechos de los Juegos Olímpicos para el mercado norteamericano:

1- 1960: la CBS compra los derechos de los Juegos Olímpicos de Roma, pagando entonces la cifra de 394.000 dólares. No hizo cobertura en directo y ni siquiera enviaron un presentador. Las cosas fueron tan mal, que decidieron no tocar más el tema olímpico.

2- 1964: la NBC pagó 1.500.000 dólares por los derechos de los Juegos Olímpicos de Tokio y la ABC 597.000 dólares por los Juegos de Invierno de Innsbruck. En Insbruck, la ABC registraba las pruebas en cine y las enviaba por avión a los Estados Unidos. A la ABC, al contrario que la CBS, le parecía que los Juegos Olímpicos tenían futuro, y su Presidente Roone Arledge decidió arriesgarse e invertir en ellos.

3- 1968: la ABC se quedó con los Juegos de Méjico y de Grenoble por 4,5 y 2,5 millones de dólares respectivamente. En esta fecha comenzó el gran despliegue de medios que caracterizó en lo sucesivo la cobertura de los juegos por parte de la televisión norteamericana. La ABC gastó tres millones de dólares en la producción.

4- 1972: la ABC se quedó con los Juegos de Munich por 7,5 millones de dólares, y la NBC con los de Sapporo por 6,4 millones de dólares. En aquella época, las audiencias aún eran bajas y la inversión publicitaria escasa. Los anunciantes preferían los deportes locales americanos como el béisbol. Es una situación similar a la que tuvo lugar en España, donde los Juegos Olímpicos de los Ángeles o Seúl tuvieron muy poca afluencia de anunciantes.

Pero los Juegos Olímpicos de Munich hicieron que esta situación cambiara radicalmente. El motivo fue la muerte de atletas israelitas a manos de un comando palestino. El interés público norteamericano por las noticias que llegaban acerca del secuestro despertaron el interés por los Juegos propiamente dichos. La ABC tuvo un gran éxito en los ránkings de audiencia por los Juegos, siendo superior a lo esperado. Los anunciantes consiguieron unos impactos que no esperaban a un precio tan bajo, por ejemplo, la Lincoln National Life logró que su nombre subiera unos 40 puestos en el ránking de las empresas aseguradoras en Estados Unidos. El gran impacto que tuvieron estos Juegos en la sociedad norteamericana, así como la cobertura de las noticias sobre el secuestro, los llevó a ser galardonados con diferentes premios Emy.

5- 1976: la ABC consigue la exclusiva de los Juegos Olímpicos de Montreal pagando 25 millones de dólares; hicieron esta oferta con la condición de que en 24 horas tenían que obtener respuesta, y el resultado fue que los organizadores de estos Juegos decidieron en ese tiempo venderle los derechos.

La ABC era en aquel entonces la peor de las tres grandes cadenas de televisión norteamericanas y tomaron los Juegos de Montreal como un gran acontecimiento. Se autodenominó «la cadena olímpica». La ABC, que tenía índices muy bajos, consiguió buenas clasificaciones en las dos épocas del año en que estaban programados los Juegos, antes del otoño, y a mediados de la temporada de invierno. Muchos telespectadores que se vieron arrastrados por los Juegos siguieron otros programas de la cadena.

A partir de ese momento, los directivos de las televisiones más potentes se convencieron de que la emisión de los Juegos hacía que la audiencia de los programas de horas punta de la cadena subiera durante toda la temporada.

El aumento en los costos por los derechos de los Juegos Olímpicos fue imparable. 6- 1980: la NBC paga por los Juegos Olímpicos de Moscú 85 millones de dólares. La operación fue un fracaso para la cadena americana. Por su parte, la ABC adquirió por sólo 15 millones de dólares los derechos de los Juegos de Invierno de Lake Placid lo que constituyó un gran éxito, en parte gracias a la victoria del equipo de hockey sobre hielo norteamericano sobre el de la Unión Sovética. Sus programas se recuerdan aún hoy en EEUU.

En Los Ángeles y Sarajevo continuó la escalada de precios. La ABC pagó 225 y 91 millones de dólares respectivamente. Logró recuperar el dinero invertido en Los Ángeles y sufrió pérdidas en Sarajevo.

Los Juegos de Invierno de Seúl le costaron 300 millones de dólares a la NBC. Estos Juegos se celebraron en Calgany, Canadá. La ABC pagó la increíble cantidad de 309 millones de dólares. 1

Información sacada de:

1 VILA FUMAS, Pere: La televisión hertziana en Europa occidental. O.C. Pág. 41 a 61.

 

Viendo la situación vivida en Europa y en Estados Unidos no es de extrañar que en el caso de las comunidades autónomas integradas en una Federación, como lo es la FORTA, no se aventuraran a comprar derechos de emisión de importantes acontecimientos deportivos. Ser miembros de la FORTA les daba mayor campo de actuación e influencia en los diferentes mercados, así como la posibilidad de poder comprar productos a más bajo precio al dividir los gastos y competir de esta forma con las cadenas de cobertura nacional.

Esta circunstancia que vivió España en los últimos años en los Campeonatos de Liga y Copa se reflejarán a lo largo de este capítulo en torno al análisis de los presupuestos de los clubes y de las televisiones. En la primera parte de este capítulo se analizará el concepto de presupuesto y se detallarán los principales ingresos de los clubes deportivos de fútbol, así como sus principales partidas de gastos. En segundo lugar se dedicará atención a las fuentes de ingresos y gastos de las cadenas de televisión; en el tercero se analizarán las ofertas de las cadenas televisivas españolas a los diferentes clubes de fútbol nacionales por los derechos de emisión de sus encuentros y como último epígrafe se estudiarán los costos internos de producción en las retransmisiones de fútbol de Primera División en Televisión de Galicia y se verá si la emisión de fútbol le deja ganancias económicas al canal gallego.