En España se está construyendo un nuevo régimen, un sistema totalitario. El método, se puede esquematizar en tres pasos, y es el mismo ensayado y puesto en práctica con éxito en otras ocasiones. Tal es el régimen totalitario implantado en Venezuela que siguió el camino recorrido por Allende, que fue el mismo trazado en España en 1936: de la democracia liberal al totalitarismo mediante la ocupación y monopolización de los organismo del Estado, más la coacción institucional y la algarada callejera, y todo ello manteniendo apariencias democráticas.

Primer Paso.

La formación de una coalición de partidos izquierdistas que lleve a la expulsión del entramado político a cualquier antagonista. Una agrupación de partidos articulada en base a sus aspiraciones revolucionarias, a las ambiciones y codicias personales, al odio y destrucción del contrincante degradado a categoría del enemigo al que hay que exterminar. Una figura o líder con suficiente personalidad o vehemencia aúna la diversidad de partidos que forman la coalición electoral o poselectoral.

En la España de 1936 se organizó el Frente Popular. A ellos se añadieron ERC, minorías y coaligados con otros partidos o en solitario. Esta heterogénea aglomeración de partidos tuvo un líder que supo alzarse sobre tal variedad política, Manuel Azaña.

Azaña no quedó satisfecho con auparse a la presidencia del gobierno. No se detuvo ante nada ni ante nadie hasta lograr su ambición, la presidencia de la república. Las figuras políticas que le sucedieron no tuvieron la talla suficiente como para mantener hilvanado el Frente Popular. Los pícaros de Augusto Barcía, Casares Quiroga, José Giral y Martínez Barrio fueron sustituidos por otros más pendencieros y bribones: Largo Caballero y Juan Negrín. Con ellos la diversidad política del Frente Popular fue borrada del mapa, quedando dos cónyuges mal avenidos: PSOE y PC.

En el Chile de 1970 sucedió algo similar. Se formó Unidad Popular con diversos partidos, sobre los que se alzó Salvador Allende como líder. En Venezuela, tras los fallidos golpes de Estado de Hugo Chávez, se optó por una estrategia similar a la chilena. Se fundó el Polo Patriótico. Hugo Chávez fue el líder incuestionable de la revolución.

Segundo Paso.

Realización de elecciones aparentemente libres y democráticas pero llevadas a cabo en un ambiente de amenazas y coacciones, de violencia verbal y física. El proceso es sórdido tanto por la campaña electoral llevada por la coalición de izquierdas como por la manipulación electoral, las coacciones y los asesinatos.

Se hacen públicos los resultados provisionales que son presentados como definitivos, sin esperar a la publicación oficial de las actas electorales. Es más, la publicación de las actas se retrasa o nunca se llegan a publicar. Sin la publicación de las actas no hay gobierno legítimo. Sin embargo, en base a los resultados provisionales, se pasa a formar nueva cámara de representantes y la coalición de izquierdas ocupa el gobierno.

Paralelamente los partidos de la coalición de izquierdas organizan grupos de matones y milicias armadas con dos funciones: una, enturbiar constantemente el ambiente político y social (organizando protestas, escraches, manifestaciones, cortes de medios y vías de comunicación…). El objetivo es instaurar en el país una conflictividad permanente cuya única solución es el cambio de sistema político, social y económico. Dos, controlar los vecindarios y los barrios manteniendo bajo intimidación a vecinos y comerciantes.

La violencia política se organiza desde la cúpula de los partidos de la coalición izquierdista y, una vez ocupado el Ejecutivo mediante el fraude electoral, dicha violencia es guiada desde el gobierno y gestionada por grupos a los que, si es necesario, se les da armas.

Simultáneamente se someten los medios de comunicación, a los que se hace colaborar activamente, propagando la polarización y el odio ideológico en la sociedad. Se divide a la sociedad en buenos y malos. Los medios de comunicación controlados por el Ejecutivo difunden “verdades” históricas y presentes indiscutibles, la descalificación y la amenaza. Se fomenta el sensacionalismo político y las informaciones falsas para avivar la propaganda y la agitación.

Este camino de polarización sirve de aglutinante social y es necesario para la concertación política izquierdista, el asalto al Estado y el cambio de régimen. El Ejecutivo establece normativas que hagan posible la censura y anulen a los medios de comunicación críticos o que resistan la coacción gubernamental.

En España, las elecciones de febrero de 1936 estuvieron envueltas en violencia y fraude: la norma fueron los lacres rotos, las papeletas que aparecen y desaparecen, las tachaduras y los borrones, y el prodigio de aparecer más votos que votantes censados. Fue una gran falsificación que afectó a no menos de 50 escaños. Seguidamente vino la revisión de actas controlada por la Comisión de Actas y por unas juntas electorales previamente tomadas por los frentepopulistas. Se anularon 23 actas. Y todo este proceso fue llevado a cabo durante tres días de intimidación y violencia, de asesinatos en las calles. Desde el triunfo del Frente Popular, entre febrero y abril de 1936, se contabilizaron 269 muertos y 1.287 heridos.

Entre tanto la documentación electoral fue secuestrada por Azaña y sus gángsters, el cual ocupó la presidencia del gobierno incluso antes de haber acabado el escrutinio. Un escrutinio que no era oficial hasta que se publicasen todas las actas y antes de la segunda vuelta electoral. En base a los resultados provisionales oficiales -y con la modificación de la revisión de actas- se formó la nueva cámara de representantes controlada por el Frente Popular.

Durante 1931 a 1936 los periódicos y publicaciones católicas, monárquicas y derechistas sufrieron la continua persecución por parte de los medios de izquierda y del gobierno. Las medidas de acoso fueron muy variadas: desde asaltos a periódicos al cierre de cabeceras pasando por la suspensión y/o secuestro de ediciones y tiradas, censura previa, censura de noticias y artículos, multas; amenazas y encarcelamiento de editores, directores y periodistas. Para controlar los medios de comunicación los gobiernos utilizaron principalmente la Ley de Orden Público y la Ley de Defensa de la República. En contra de toda esta actividad represiva se formó la Liga para la Defensa de la Libertad de Prensa integrada por 100 cabeceras.

En Chile, para las elecciones de 1971, las cifras más moderadas evalúan el fraude electoral en unos 200 mil votos. Hubo inscripciones falsas, adulteración de registros, más votos que electores. Todo ello en un ambiente de violencia (apaleamientos y apedreamientos, boicot de actos políticos, asalto a sedes…). La violencia continuó con las elecciones municipales de aquel año. El Partido socialista se apoderó de medios de comunicación (como los periódicos Puro Chile y Clarín) mientras el Partido Comunista se lanzaba a la “agitprop” con El Siglo. La acometida de Allende contra los medios de comunicación de la oposición se hizo con la Ley de Seguridad del Estado y la formación de la Comisión de Periodistas, con el objetivo de controlar y decidir qué información es verdad y mentira.

En Venezuela el “caracazo” de 1989 contra Andrés Pérez calentó el ambiente callejero para el asalto revolucionario. Los diversos procesos electorales venezolanos han estado envueltos en violencia verbal y física, amenazas y detención de opositores e impúdica propaganda. Al tiempo que se ha irrumpido en los medios de comunicación, controlándolos directamente o venciendo las resistencias con amenazas de perder las licencias o cortarles la publicidad, o bloquear las señales de emisión e imponerles multas impagables. Los obstinados en resistir han sido cerrados (como  Radio Caracas) y sus directores y principales periodistas detenidos. El gobierno puso en marcha la denominada Ley contra el Odio por la cual se censuran contenidos, se imponen multas, se imponen penas de cárcel (con más de 20 años para los a acusados de promover supuestos discursos de odio). Sólo en la etapa de Maduro, hasta el presente, han sido cerrados 50 medios de comunicación.