Se ha hablado mucho de la ley de memoria histórica, pero para los nacidos después de la Constitución (aunque sólo sea unos días, en mi caso) hay cosas que nos quedan un poco lejos, y nos gustaría hablar de otras más cercanas, de los últimos 40 años a esta parte, por ejemplo

Cualquiera que pase hoy día por un edificio público, especialmente construido en los últimos 15-20 años, le llamará la atención que algunos de los nombres de las placas de inauguración le suenan mucho, casi como si estuvieran todos los días en la radio y la televisión.

Si, me refiero especialmente a los casos de corrupción.

Cuando un observa el número de ayuntamientos, diputaciones, comunidades y organismos afectados por casos de corrupción, el mapa de España queda casi completamente coloreado.

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Precisamente para no vernos colorados, propongo seguir la costumbre de los romanos que con la “Damnatio memoriae” (literalmente “condena de la memoria”), condenaban el recuerdo de un enemigo del Estado tras su muerte.

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Es decir, sin ser tan trágicos y extremistas, para evitar el bochorno y sonrojo públicos, para evitar los clientelismos, y los faraones, propongo eliminar todas los nombres de las placas y lugares públicos de los condenados por corrupción. No es nada nuevo, y ya lo han cumplido muchos ayuntamientos, por regidores valientes y comprometidos con la regeneración democrática

Y digo condenados, porque la Constitución garantiza como derecho básico la presunción de inocencia, y hasta ese momento de la condena cualquier ciudadano será solo eso, presunto, pero no cuando se produce la condena.

No querría quitar tampoco mucho tiempo a nuestros atareados dirigentes, de cualquiera que sea su color político, se trata sólo de presentar una propuesta en el sentido de “facultar al gobierno municipal a retirar cualquier mención pública a condenados en firme por delitos de Corrupción o asimilados”, ya que todavía no está penada la mala administración de los dineros públicos, una tarea pendiente.

No costaría mucho, un destornillador, algunos operarios municipales y repintar la pared en el hueco que deja la placa, casi una labor de mantenimiento de limpieza y ornato

Esta propuesta, y un punto del orden del día, con sólo 10-15 minutos de debate y aprobación por TODAS las fuerzas políticas, (no creo que sean necesarias abstenciones o votos en contra, eso retrataría a algunos), permitirían a todos disfrutar sin sonrojo de nuestras calles, ambulatorios, colegios, institutos, LIBRES DE CORRUPTOS, fuera de nuestras calles y dentro de nuestras cárceles.

OTRA OPCIÓN es poner junto a la placa el dinero robado o malversado en esa construcción, ya que siempre habrá quien piense que hay cosas que es mejor recordar, e incluso tener presente todos los días, ustedes eligen.

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Santiago Durán García

Arquitecto Técnico (UPM) MDI Máster En Dirección Inmobiliaria (UPM) EEM Gestor Energético Europeo (UPM European Energy Manager)

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