Ya no se va a poder ni morir en paz en España, ni recibir los santos sacramentos. Poco a poco el lobo va enseñando sus garras e imponiendo su doctrina totalitaria y pensamiento único. Impedir que los hospitales tengan sacerdotes para atender a todo enfermo que lo desee es una medida propia de la Unión Soviética. Afortunadamente este tipo de medidas suelen generar la reacción contraria. Basta que en España quieran prohíbir algo para que mucha gente lo defienda.

Compromís”, la versión bolivariana en Valencia, y socio del ejecutivo de Pedro Sánchez, ha pedido recientemente la expulsión de los sacerdotes católicos que atienden a los enfermos en hospitales públicos y los ha equiparado a los miembros de las «sectas».

El senador-sanador de Compromís, Carles Mulet, ha reclamado al nuevo Ejecutivo  que garantice la aconfesionalidad del Estado. O sea impedir que los moribundo puedan tener en un hospital los cuidados espirituales de un sacerdote.

Recuerda Somatemps que el senador (en una especie de autoproyección inconsciente) ha escrito en redes sociales que «quien tenga vicios que se los pague». La verdad es que nadie ha entendido este comentario, lo cual demuestra que es senador de Compromís debe tener algún vicio oculto.

Otra genialidad del podemita es que bajo la premisa de que «la asistencia religiosa no forma parte de ninguna rama de la medicina moderna». Claro, e ir al lavabo tampoco es parte de de ninguna rama de la medicina, o sea que podemos reclamar que se quiten los lavabos de los hospitales. Lo único que demuestra la ciencia es que el odio hacia Dios, deteriora las neuronas.