Los regionalismos en España volvieron al primer plano de la actualidad política y social durante los años 30. También el regionalismo leonés. Si contásemos con una autonomía de la Región Leonesa, constituida por las provincias de León, Zamora y Salamanca, lo conoceríamos bien, con todo lujo de detalles. Nuestros oídos se habrían acostumbrado a escuchar los nombres de aquellos defensores de la realidad y las potencialidades de la Región, como el salmantino José Sánchez Rojas, de su representante en el Tribunal de Garantías Constitucionales, el leonés Francisco Alcón Robles (y del vocal suplente, el zamorano Vicente Tomé Prieto) y, en especial, el del abogado salmantino Mauricio García Isidro, que reivindicó en mayo de 1936, desde la primera plana de los diarios El Adelanto y Heraldo de Zamora, un estatuto leonés. Lanzó un apremio dirigido a ‘las tres provincias, León, Zamora y Salamanca, limítrofes, con características históricas, culturales y económicas comunes’para organizarse en región autónoma, reconociendo que ‘Estas provincias que formaron el antiguo y glorioso reino de León están en condiciones magníficas para solicitar el Estatuto’. Su llamamiento es transversal, una característica propia del regionalismo leonés, ‘apelando a los hombres de buena voluntad que, independientemente de todo matiz político, tengan cariño a la patria chica’y subraya la urgencia de la medida: ‘al Estatuto leonés debemos ir rapidísimamente, convocándose a la mayor brevedad una reunión preparatoria’.

   La composición triprovincial de la Región Leonesa había sido ratificada por las Cortes republicanas el 30 de mayo de 1933 a propuesta de Claudio Sánchez Albornoz (de Acción Republicana), Pedro Armasa (republicano radical) y Rodolfo Llopis (del PSOE), entre otros. Por su parte, el regionalismo castellanoviejo estaba vivo y pujante, en Santander, Burgos, Segovia y Soria, especialmente representado por el diputado soriano Benito Artigas Arpón, miembro del Partido Republicano Radical Socialista. Este, en junio de 1936, clamará: ‘Castilla, nuestra Castilla la Vieja, tiene derecho a un estatuto’.

   La propuesta de autonomía realizada por Mauricio García, conviene subrayarlo, contiene aspectos trascendentales. En primer lugar, el reconocimiento de la identidad cultural e histórica de la Región Leonesa; en segundo término, la exigencia de igualdad entre las regiones españolas en el acceso a la autonomía y, por último, el diseño de un proyecto económico y social de futuro que contempla tanto el desarrollo económico como la reducción del paro. Todo un programa de plena actualidad incluso hoy. Mauricio García, buen conocedor de la situación económica española, en especial la del medio rural, pretende evitar que la región -como resulta previsible- quede ‘en situación de inferioridad, tanto política como económica’.

   Mauricio García no es sólo un abogado brillante que ejerce en Madrid y que es un alto funcionario del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, luego Ministerio de Agricultura, sino que conoce de primera mano la política regional. No en vano su suegro fue presidente de la Diputación zamorana y su padre Luis García Romo, líder de la opción republicana en Salamanca desde comienzos del siglo XX, era toda una personalidad en la Salamanca de la época, un industrial reconocido, presidente de la Cámara de la Propiedad, miembro del Consejo de Administración del Banco del Oeste y presidente de la Diputación provincial de Salamanca en 1935.

   Hoy, como ayer, la Región Leonesa precisa un proyecto de futuro realista e ilusionante con los mismos criterios que apuntara Mauricio García: respeto a la identidad cultural e histórica, igualdad política y económica con las demás regiones españolas, acceso a la autonomía mediante la elaboración de un proyecto político que aúne el trabajo de cuantos amamos la Región Leonesa, independientemente del matiz ideológico. A esta labor de reencuentro con nosotros mismos están llamadas las tres Diputaciones Leonesas, los Ayuntamientos de las tres provincias y sus instituciones políticas, económicas y sociales; todos juntos, con la transversalidad propia de los leoneses, para defender nuestra individualidad y nuestro futuro como Pueblo Leonés y como Región histórica de España.

 

Miguel Ángel Diego Núñez

Autor del libro ‘Regionalismo y regionalistas del siglo XX (una antología)’.