¿Cómo ve Vd. la situación de la justicia en general?

Es una pregunta muy amplia. Afecta a toda la estructura judicial sin excepción alguna: afecta a la Fiscalía, a la Abogacía, a la Política, etc., o sea no solo a los jueces, por ello habría que hablar de cada sector judicial, independientemente que se pueda contestar generalizando la pregunta. Estructuralmente la calidad es de nivel bajo, muy mala. La percibo como un servicio pésimo; la atención en muchos casos delirante y parece que de poco sirven los cambios  en marcha para la modernización general  de la justicia si la transparencia no existe. Seguimos con el distanciamiento y oscurantismo de siempre. Por otra parte, una justicia dilatada en el tiempo no es justicia y hay muchísimas resoluciones con más de diez años de permanencia.

En esta línea ¿que cree que está  faltando?

Hay varios problemas también estructurales. El más grave es el nivel formativo y de especialización estructural que ni ha llegado ni se le espera. Nosotros lo hemos pedido tanto a nivel Ministerial  como Autonómico reiteradas veces: no se puede entender de todo y saber de poco, que es lo que ocurre con los jueces. En niveles bajos -que son generalmente los jueces que hacen el trabajo- se habla “otro idioma”. Y esto genera graves problemas a los usuarios, afecta a la información, a la comprensión, a los resultados, etc.

¿Qué plantea Vd. Al efecto?

Como ya le he dicho, hemos planteado a nivel Ministerial y Autonómico el problema.

Primero, los jueces no entienden de todo y han de especializarse. Por otra parte, entendemos que no pueden ser los reyes de sus juzgados y no pueden constituirse en compartimentos estancos desde donde no fluya la información y en donde no exista transparencia interna ni interconexión y coordinación interdepartamental. Que esto ocurra produce graves retrasos y confusiones dilatorias en procesos, encarecimientos indebidos, etc. Al final lo que suele ocurrir es que se interesa la prescripción del caso.

Segundo, la especialización vertical y horizontal del personal de cada juzgado. Todo el personal de cada Juzgado ha de tener la formación  específica  que corresponda al tipo de juzgado en el que trabaja. Esto sería lo ideal. Se podría profundizar más en los procedimientos y procesos, se agilizaría todo mucho más al hablar  todos el mismo idioma judicial, se conseguiría alta eficacia y, por supuesto, sentencias más justas. Todo sería menos farragoso, más entendible para el usuario.

Para lograrlo se debe exigir reciclaje constante y exigencia de especialización con arreglo a las necesidades, en las convocatorias de plazas a cubrir. Sin lugar a dudas, esto trae trabajo y complicaciones a los mandos y a los funcionarios. Veremos a ver qué ocurre.

Esto que usted dice y que parece a que debería ser lo normal, ¿Cree que se encuentra con oposición en el seno del Poder Judicial?

Ya ve, no se toman decisiones en esa línea. Es un asunto que no arranca o que parece que no interesa. Es cierto que hay funcionarios de diferentes niveles a los que les gusta el sistema, pero existe una oposición de poder que aboga por lo contrario. No les interesa. Por complicaciones, porque así se encuentran bien, porque siguen siendo los reyes de sus juzgados y porque este sistema, sin lugar a dudas, les controlaría más. Se vería quien trabaja y quien no; quien es eficaz y quien es incompetente; quien dilata los procesos y quien baja carga de trabajo; quien falla en cada juzgado.

En definitiva, se trata de agilidad y eficacia. De poder contar con una justicia moderna o con una justicia cavernaria como la que tenemos ahora.

Entiendo que deberíamos cambiar, en beneficio del usuario que es quien paga y de quien cobran.

No podemos seguir primando la inoperancia sin que pase nada. Los fallos que cometen los justicieros no los pagan, no se sancionan en su mayoría y a aquel a quien se sanciona, da risa leer las sanciones. Tanto las económicas como las de suspensión. Se debe revisar y cambiar el Reglamento de faltas y sanciones y se deben pedir responsabilidades. Mientras permitamos aquello de “hoy por ti, mañana por mí”, seguiremos permitiendo que se mantenga y crezca el maldito corporativismo. Que entre los jueces es, a día de hoy, verdaderamente preocupante. Permite que determinados delitos y determinados presuntos delincuentes –entre los jueces- campen a sus anchas, sin miedo alguno a que se les exija el respeto y el cumplimiento escrupuloso de la Ley.  Una sangrante contradicción, como podrá usted entender.

Hablemos de los Abogados, ¿que nivel tenemos con los abogados?

El asunto de los abogados representa un problema añadido. Lo veo como algo, desde luego, peliagudo. Tenemos en general un nivel bajo de profesionales. No es representativo fijarnos en algunos bufetes o en algunos abogados a los que vemos actuar por la TV.

Los abogados, por supuesto, también son criticables. No toda la culpa la tienen los jueces, fiscales, secretarios, etc..

Se da una grave equivocación en los usuarios de la justicia en general: dejar en manos de su Abogado el conflicto a resolver, creyendo que éste va a producir un milagro. La realidad es que normalmente no será así.  Mi opinión, por sorprendente que parezca, es que el cliente debería ver a su Abogado como el primer enemigo. Debe ser su pesadilla. No se debe perder de vista que un mal abogado o equivocaciones de su abogado, pueden representar ser su ruina.  Personal y económica.

Cuando alguien contrate a un Abogado, debe empezar por pedirle el presupuesto de su proceso y seguidamente sacar la lupa. Comenzar a controlarlo, exíjirle información, documentación, copia de los escritos presentados, conocimiento de los plazos de recurso, etc., porque cada cosa que no haga bien el abogado, el cliente sufrirá las consecuencias. Sea buen o mal Abogado.

¿Hay salida para tanto Abogado?

La situación de la Abogacía no es diferente al de la Justicia. Hay grupos de Abogados, muy especializados, que ganan mucho dinero en sus bufetes. Son muy caros y ganan muchos pleitos. Pero eso no es el reflejo de la abogacía, hay también muchos Abogados buenos que lo pasan mal y mucho incompetente que gana dinero por sus amistades o por sus relaciones familiares. Después esta el resto, de los que un gran grupo vive del Turno de Oficio y otros se tienen que buscar trabajo en Empresas, en Política u en otras actividades. Los Colegios de Abogados mantienen también bajo su protección a muchos “parásitos profesionales“ por corporativismo. En este sentido, hay otro problema: tapan y protegen la incompetencia. Cuando se denuncia un abuso, una mala praxis, etc., normalmente las denuncias nunca prosperan. Y si lo hacen, en caso de indemnización, se “tira” del seguro. El Abogado incompetente queda protegido bajo el paraguas.

¿Es eficaz el Turno de Oficio?

No, rotundamente no. Por lo general tiene un grado bajo de eficacia. Desde mi punto de vista, por varios motivos: (a) el tiempo que se debe dedicar a cada caso, no se dedica, (b) el importe que se abona por caso, no sale rentable al Abogado a pesar de que muchos viven de ello, (c) la falta de experiencia de la mayoría de los abogados, (d) la falta de especialización que afecta al resultado final del cliente.

Entiendo que se debería terminar con las pasantías. Habría que hacer un cambio en profundidad del sistema. Liberarlo y que sea controlado por la justicia, no por los Colegios de Abogados, que lo que hacen finalmente es repartir prebendas. Esta forma de actuar hace que no se evolucione.

La liberación del servicio haría más  eficaz la gestión de los Abogados, les obligaría a estar al día en legislación y especialización. Con la liberación cada ciudadano podría elegir el Abogado que le interesara y no sería como ahora, que le asignan uno que es más que probable que termine no sirviendo para nada al ciudadano y probablemente, hasta siéndole perjudicial. Con la liberación habría más competencia, más eficacia, más rapidez y todo ello, en beneficio de los ciudadanos. Vendría a representar, sin lugar a dudas, una mejora importante y un cambio en profundidad. Quedarían los Abogados competentes, evolutivos y trabajadores dando un servicio competente, especializado y profesional y todo ello, como decía, daría muchas mayores garantías al ciudadano.

Nosotros venimos intentando hace años conseguir la implantación de este cambio. Hay mucha gente profesional y políticamente favorable a esta liberación. Pero no lo hemos conseguido. Seguiremos insistiendo en ello,  por el bien de la justicia y por el beneficio para el ciudadano.

¿Cuál es su opinión acerca de las nuevas tecnologías y su implantación en los juzgados?

Hay mucho agorero que exige más medios. Algunos probablemente por tapar su incompetencia.

Con el proyecto de modernización de la justicia se ha producido un importante avance. Sin embargo, no se ha visto reflejado en la eficacia. Conocemos casos de Juzgados que exigían informatización y cuando ha llegado ésta, han exigido formación y adaptación. La realidad es que lo que en muchos juzgados ha producido han sido retrasos y acumulación de carga de trabajo. Estamos hablando de una clara y manifiesta falta de profesionalidad.

Por otra parte, se han construido Ciudades de la Justicia. Éstas, sin lugar a dudas,  han mejorado considerablemente los espacios de trabajo a todos los niveles. Siguen faltando cosas importantes por hacer, como la interconexión informática interdepartamental. Indudablemente no se entra en la especialización  fundamentalmente horizontal, no se controlan las cargas de trabajo y la eficacia, no funciona la inspección judicial, se siguen repartiendo las salas como si fuera un mercado persa por los diferentes “sindicatos Judiciales”, hay un C.G.P.J. viciado, politizado desde donde se recolocan sus miembros salientes en puestos clave, en fin, no es una falta de medios, es un cambio de mentes y es complejo pero llegaremos a ese cambio no lo dude.

¿La elección de jueces es determinante en los cambios y calidad de justicia?

Sin duda, son los que generan justicia de primera y justicia de segunda, eso de que todos somos iguales ante la ley es un cuento, una falacia, hay una aplicación para ricos, políticos, grandes empresarios, banqueros, amigos, etc., con sentencias en su caso tibias y para el resto “caña” y eso lo hacen los jueces.

Tanto la elección como los ascensos de todo tipo tienen repercusión directa en el desarrollo judicial, así como, los Presidentes de sala, decanatos, etc., el sistema está viciado con dosis de corrupción.

En este momento es preocupante el nivel de control, dependencia y servilismo por el grado de politización impregnado en la estructuras judiciales, tanto vertical como horizontal que hemos llegado a la justicia del parche y el Kilo, o sea, sentencias modulares y el que tiene para comprar el kilo se libra y se le perdona todo de diferentes formas y sanciones o penas, eso sí, sin devolver un euro de lo robado, sea el importe que sea, el que no tiene economías ni amigos en la política ni en la justicia, ese paga por los demás y justifican que castigan y encarcelan, mire si es importante la elección, bien es cierto que hay excepciones pero casi se cuentan con los dedos de la oreja,

Mire, por ejemplo, el C.G.P.J., así como, en Tribunales o Consejos Superiores Autonómicos, todos son políticos, afiliados o alineados, a los diferentes Partidos, incluidos los jueces de judicial y como le he dicho antes los que salen se quedan colocados en puestos clave, como va a cambiar esto, hoy por ti, mañana por mí, esto huele mal, son los que dilatan o hacen prescribir los procesos, a de más, pongamos en valor otros conceptos de aplicación como, la aplicación represiva de “Sentencia Ejemplar” o de “Alarma Social”, además de otras aplicaciones político-jurídicas que interesan a sus mentores en cada momento, a que religión pertenece y de que consta el caso, etc.,. Y hay un problema en el que tenemos que entrar y es el de exigencia de revisiones periódicas de salud, como ocurre en cualquier Empresa que se obliga a revisiones anuales a los trabajadores, estos son trabajadores que producen sentencias y que tienen una repercusión muy importante, y los hay como en todo “tocados”.

¿Qué  pasa con las oposiciones?

Pues que salen mal y tarde, llevamos años sin tener las plaza cubiertas y con déficit importante, tanto vertical como horizontalmente, no se convocan oposiciones y cuando salen no se nota, se cubren plazas de juez con Abogados contratados, este sistema es pernicioso, no se informa del hecho a los afectados por juicio, las sentencias de estos “jueces” por nuestra experiencia no son muy justas, eso sí, cubren rápidamente las vacantes de mando.

Pero… ¿se aplica la Ley?

Imagino que lo dice por lo del procès, pues bien, estos procesos mediáticos no son reflejo de que la justicia funcione bien, mire la justicia es otra cosa y ni es ciega, igualitaria o libre, estos procesos tanto los que han salido como los que falta de salir, casos Eres, Gúrtel, etc., son políticos, de imagen de la justicia, de demostración pública que todo va bien y que la justicia funciona y hay que confiar en ella, pero esto no es así en el día a día que es lo que importa y es muy parcial, no me interesa el trato de guante blanco que se da a estos casos, ni las sentencias aplicadas a lo que interesa como estas, así como las resoluciones de los procesos que faltan por salir, esta es justicia de primera con la que se manipula y se justifica internacionalmente  que aquí no se salva nadie, comenzaron el lavado de imagen con Urdangarín y continuaran hasta el fin de los procesos, queda la segunda parte que me interesa mucho y es ver donde van a cumplir, en que régimen, que trato se les va a dar, , habrá indultos, que aplicación van a tener en caso de indisciplina, que aplicación de la Ley y Reglamento Penitenciario se va a hacer, etc., esto es la justicia de elite, en la de segunda no caben preguntas, se paga la sanción en el penal que se determine y no hay prebendas ni dulzura, solo aplicación de la Ley, Reglamentos y a cumplir condena. 

 

Jose María Castillejo