José María Manrique es coronel de artillería (ingresó en el ejército en 1968), casado y padre de dos hijos. El proceso de anulación de los ejércitos españoles y destrucción de nuestra patria le “prejubiló” a los 56 años, siendo coronel de Estado Mayor (como tantos otros pasó a la reserva “por edad”, pero sujeto al código militar y con una reducción importante de sueldo). En esa forzada situación fue escribiendo la historia española y universal especialmente del S. XIX en adelante (revoluciones, masonería, 98, magnicidios, atentados, autodemolición de la Iglesia, apariciones y revelaciones privadas), así como la Historia en sí (metahistoria o historia profunda). Más adelante se citan algunos de sus libros.

 

¿Por qué está usted especialmente interesado en el estudio de la metahistoria de España?

Conocer la Historia es un deber elemental de patriotismo de todos los hijos de nuestra querida y desgraciada España, y una ineludible responsabilidad de criaturas inteligentes que, además, hemos recibido por medio de nuestros antepasados la gracia de la religión católica. Pero, sobre todo, porque a lo largo de mi vida activa iba encontrando en nuestra historia muchas cosas que, además de no gustarme, no cuadraban, y también algún testimonio, raro pero sesudo y con aureola de rigor, que desmontaba grandes porciones de la versión oficial de la historia.

Hace poco el sacerdote D. Gabriel Calvo Zarraute nos contaba (Verdades y `mitos´de la Iglesia Católica). Desde el Renacimiento, Protestantismo y la Ilustración se reescribió la Historia, instrumentalizándola, con el fin de criminalizar a la Iglesia Católica y destruir la Cristiandad (o “civilización occidental”). Pues bien, en esa misma operación de desinformación está especialmente incluida nuestra Patria, precisamente por su alma católica, y consiguiente trascendencia mundial, con la Reconquista, Lepanto, América y la vuelta al mundo, un Imperio secular en el que no se ponía el sol, y las derrotas de Napoleón y el Comunismo. Hoy cerca de dos terceras partes de los católicos rezan en castellano, y si a ellos sumamos los que lo hacen en ese cuasidialecto del español que es el portugués (dicho sea sin ánimo de menosprecio a la nación hermana desgajada por mano sajona), la mayoría es abrumadora. Recordemos con Alberto Buela (Sentido metapolítico del castellano o español, 2017) que “el castellano/español es la primera de las lenguas habladas en el mundo, … pues el inglés no llega a 400 millones y el chino no es un idioma sino 129 a la vez, … cuyas diferencias entre sí son mayores de las que existen entre el castellano y el portugués”.

Ese es el enfoque acertado, más profundo que el de los meritorios Iván Vélez, Mª Elvira Roca Barea o Pedro Insúa, citados por Calvo Zarraute, porque va al meollo de la verdadera historia de la Humanidad, su camino hacia Dios y la negativa influencia del Demonio en ese devenir. En este sentido, para mí fue un gran descubrimiento que lo mismo que Dios eligió especialmente un pueblo para conducir a la Humanidad, el Demonio (Tertuliano: “Diabolus est Dei simia”, el diablo es el mono -imitador- de Dios), lo escogió para los fines contrarios: ahí está la clave del pueblo judío.

En un plano más tangible un descubrimiento transcendental fue la constatación de la realidad y poder de las sociedades secretas (masonería y similares) y de la plutocracia que las mueve.

 

¿Qué supuso para España la pérdida de Cuba y en qué medida eso marca un punto de inflexión?

Fue la culminación del derribo del Imperio Español, de Las Españas. Aunque nuestra Patria empezó a perderse con la segregación de Portugal por las insidias inglesas. Puede decirse que hasta el siglo XIX se mantuvo fundamentalmente intacta. Fue a comienzos del mismo cuando Inglaterra acometió en fuerza la conquista de nuestra América, a lo que colaboró el similar intento de Napoleón y la invasión por el mismo de la Península. A partir de entonces el virus inoculado por las sociedades secretas al comienzo de la dinastía borbónica encontró en ambos hemisferios el caldo de cultivo adecuado para desencadenarse violentamente.

Y el mismo esquema de fomentar y apoyar las guerras civiles que terminaron con los virreinatos americanos se aplicó después en la España continental (guerras carlistas, cantonales, etc) con las de Cuba y Filipinas (en Puerto Rico nunca cuajó la subversión).

Puede decirse que durante el siglo XIX y gran parte del XX España fue casi siempre un “protectorado inglés”. Está ampliamente demostrado que la(s) masonería(s) fue el instrumento utilizado durante aquel atroz siglo cuajado también de “pronunciamientos” liberales. En el 98 queda también palpablemente a la luz al considerar el cúmulo de traiciones de la Reina Regente, el Gobierno Liberal progresista y los altos mandos militares por él impuesto: desde el consentido y no investigado magnicidio de Cánovas del Castillo el Gobierno Español hizo lo imposible por perder rápidamente la guerra con USA y salvar así aquel régimen (Los misterios del 98: el inexplicado fin del imperio español, Gallandbooks, 2017).

El esquema de no implicar todas las fuerzas disponibles, permitir desembarcos y simular combates amañados de antemano y en las peores condiciones posibles se repitió en Cavite, Santiago, Las Lomas y Manila. Personajes como Augustín, Blanco, Linares, Cervera y otros merecieron haber sido fusilados y, en lugar de ello, fueron premiados y ensalzados por su obediencia a los planes traidores del Gobierno. No nos venció el yanqui, entonces una potencia militar inferior a nosotros a corto e incluso a medio plazo, sino traicionaron a España los dirigentes políticos y militares sujetos a las logias por pertenecer a ellas o por cobardía.

Estados Unidos, heredero en ciernes del “Imperio Sajón”, triunfó gracias a las maquinaciones de Inglaterra, permanente enemiga de España y cuya política exterior siempre ha utilizado a la masonería. Y ese “ente” supranacional movió también los hilos de nuestros dirigentes y los de otras naciones para que así ocurriera.

El desastre del 98 fundamentalmente supuso que España fue empujada a una depresión colectiva en la que, además, se impulsó el querer echar las culpas del mismo en los restos de la esencia española y “cerrar con doble llave el sepulcro del Cid” (Joaquín Costa), como bien dice Pío Moa (¿Qué es España? Nueva Historia de España). Aquello dio nuevo impulso al régimen liberal y casi la puntilla a la España tradicional.

¿Qué balance haría de los primeros años del siglo XX (dictadura de Primo de Rivera, República etc...) ¿Fue necesario el alzamiento el 18 de julio de 1936?

A pesar de lo anterior, o quizás por ello, España se sometió aún más a Inglaterra (Pacto de Cartagena), por lo que fue milagroso que no entráramos en la Primera Guerra Mundial y no nos convirtiéramos en una república soviética. Salvo el paréntesis de la Dictablanda de Primo de Rivera, a ello íbamos encaminados y solo La Cruzada, auténtica “la más alta ocasión que vieron los siglos”, nos salvó. De no haber sido por ella se hubiera completado la demolición de La Cristiandad en Europa, tras la caída en la Primera Guerra Mundial de la mayor nación cristiana (Rusia) y el fin del católico Imperio Austrohúngaro. La Segunda Guerra Mundial hubiera acabado con los restos de la Europa cristiana, y los plutócratas impulsores del Nuevo Orden Mundial nos hubieran llevado muchos años antes al aterrador punto en que estamos.

 

Háblenos de Franco como hombre providente para guiar los destinos de España y haga un balance general de los 40 años que gobernó en España...

Creo que La Providencia puso al católico e insigne Generalísimo Franco al frente de los destinos de España y de los mártires y buenos españoles que dieron la vida por ella. Gracias a sus designios se salvó y recuperó España, tanto en el ámbito material como en el espiritual, hasta extremos inalcanzados en siglos.

Pero, el enemigo exterior, tanto el liberal como el comunista, había aumentado también descomunalmente su poder durante los 40 años del Régimen del 18 de Julio; prueba de ello es el acelerón que sufrió la autodemolición de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II. Y Dios, respetando nuestra libertad, permite que si nos apartamos de Él, aumenten nuestros males.

 

Además, el enemigo interior no estaba vencido. Está demostrado que ya en los primeros Gabinetes de Franco hubo masones (Pedro Sainz Rodríguez, ministro de Educación Nacional en el primer Gobierno) y hay más que fundadas sospechas de que no fue el único ni el menos importante, dado que en su familia hubo conocidos miembros de la secta (su padre, su hermano Ramón, su primo Ricardo de la Puente Bahamonde, y seguramente su también su hermano Nicolás, el de la entrevista con Carrillo en 1974).

 

¿Cómo se fue preparando la traición y qué importancia tuvo el asesinato de Carrero Blanco?

He investigado bastante el significativo “Asesinato del Comandante Gabaldón” en julio de 1939 (https://www.elespañoldigital.com/asunto-gabaldon-masoneria-infiltrada-cupula-regimen/).

Es una demostración palpable de la antes citada enquistada presencia de la masonería incluso en el servicio de información militar nacional (SIPM) durante la Guerra de Liberación y la inmediata posguerra. Nombres como Gutiérrez Mellado, Arias Navarro, Bonell, Ungría, entre otros, quedan enlazados en algo más que oscuras actuaciones que dejan entrever un entramado de otros “hermanos...” (médicos forenses, policías y guardias civiles, autoridades locales, jueces y políticos de alto nivel). Esa poderosa cizaña creció con la semilla del régimen hasta agostarlo al final.

 

Prueba de ello fue el magnicidio de Carrero Blanco (Editorial Akron, 2010), ostensiblemente consentido y no perseguido desde altas instancias del poder político nacional, como lo fueron la traición del Sáhara (Sahara español, una historia de traiciones, Gallandbooks, 2011). Sin un entramado de sociedades secretas enquistadas en la jefatura de la nación y sus instituciones ambas cosas no hubieran sido posibles. Con ellas se selló la nueva y peor entrega de España a los poderes mundialistas, con USA en primera fila.

 

Una traición que se consumó en la tan endiosada transición...

Por supuesto, roto el dique que suponía Carrero Blanco el previsto tsunami arrasó todo, empezando por la moral y buenas costumbres, la riqueza y empresas nacionales, la defensa nacional (Ejércitos Anulados, Fajardo el Bravo, 2016), la separación de poderes, la unidad nacional (lo de las “nacionalidades” se pactó en el “Contubernio de Munich” en 1962), hasta conseguir lo que tan finamente definió Alfonso Guerra, que a España no la conozca ni la madre que la parió.

 

¿Cuál fue el papel de la Iglesia en el proceso de cambio de Régimen?

Por supuesto, antes que la autodemolición de Las Cortes del Régimen vino la subversión de la Iglesia española de la mano, fundamentalmente, de los obispos auxiliares impuestos por Roma, quebrantando el Concordato (Pablo VI, y la nunciatura de Dadaglio, presumiblemente masón este último, al decir de Ricardo de la Cierva y la “lista Pecorelli”). Mal que me pese reconocerlo como católico, la puñalada que inició la muerte del mal llamado franquismo la dio Roma. Un ejemplo poco conocido: tras el “Pacto de Palamós”, firmado en 1968 entre la iglesia progresista española y la Democracia Cristiana por una parte, y por el Partido Comunista Español. Santiago Carrillo dijo a sus huestes que entrarían en España con el Crucifijo en una mano y la hoz y el martillo en la otra, y así fue.

 

ETA y los años de plomo, una época nefasta en la historia de España...¿ETA no ha sido derrotada al estar en las instituciones?

Además de la involución dirigida por la Jefatura del Estado, y coordinada con ella desde fuera para permitir el desmantelamiento del Régimen del 18 de Julio, se desató una guerra subversiva que tuvo por manos ejecutoras visibles los grupos terroristas marxistas (ETA, Terra Lluire, FRAP, GRAPO, etc). Pero no nos engañemos, el impulso más que de Moscú venía de Washington. Se ha dicho, figuradamente pero con razón, que ETA nació en un seminario, pero la realidad es que fue procreada en 1945 en el castillo Rothschild (Cernay la Ville, Francia) y entrenada por el ejército useño.

 

Y, por supuesto, ETA no ha sido derrotada porque nunca lo ha querido ni el Estado Español, ni el francés, ni el norteamericano. Simplemente, tras el agitar el árbol, que decía el abominable jesuita Arzalluz, ahora otros cogen las nueces, y, además, se ha cambiado de “tiempo” en las operaciones y ahora el esfuerzo principal lo lleva la “revolución de colores” catalana, la cual es igualmente alentada por el mundialismo y las “democracias occidentales” sin apenas disimulo, y, no nos engañemos, por nuestros propios gobiernos centrales desde la aprobación de la Constitución.

 

Muchos creen que el 23 F un intento a la desesperada de alzarse para frenar la demolición de España...

No, todo lo contrario, fue un golpe de timón para dar paso al poder al PSOE y, fundamentalmente, desmantelar los ejércitos cargándoles el sambenito de golpistas, antidemócratas y liberticidas. Todo lo demás es propaganda y cobertura de lo anterior. Aún está por escribir la verdad.

 

Háblenos de la labor disolvente del PSOE a la hora de acabar con los valores de España... El PP acabó cediendo a muchos de los postulados revolucionarios del PSOE...

Sí, pero mucho menor que la del PP-UCD y la iglesia modernista. Ambos han iniciado la demolición y terminado asumiendo claramente los contravalores izquierdistas (Escuela de Frankfurt y demás).

 

¿Qué pasó realmente el 11M de 2004? ¿Conoceremos a los responsables auténticos?

Para mí está bastante claro (Madrid 11M. Alta Traición, Fajardo el Bravo, 2016). Fue una “revolución posmoderna”, un golpe de tuerca para llevar a España al precipicio de la mano del PSOE, con la complicidad y seguidismo de los demás partidos. En esencia fue un golpe de estado más (Carrero, Sáhara, 23F, Moción de Censura 2018) en la línea trazada por el Nuevo Orden Mundial. Por eso mismo nunca se sabrá con documentos, confesiones o memorias quién fueron los autores, pero ya tenemos la cuasi certeza de la autoría.

    

¿Le preocupa la situación actual de España con el nuevo Frente Popular que se avecina?

Por supuesto, tremendamente, y más aún dado el negrísimo ambiente internacional.

 

La inmigración musulmana es una gran amenaza para la Europa tradicionalmente y culturamente católica...

Eso se llama Plan Kalergi y lo aterrador es que está asumido e impulsado no solo por el mundialismo plutocrático, es decir, el sionismo, sino por la ONU, la OTAN y el Vaticano.

 

¿Cómo valora la labor de El Correo de Madrid?

Laudable, heroica e imprescindible en estos momentos críticos.