El profanador Sánchez se carga las pensiones. En su oriunda apetencia por enfangar la vida española con su chantaje a la Nación Pedro Sánchez congela las pensiones a nuestros mayores, que ni siquiera subirán el birrioso 0,25 por cien reconocido por ley, y traiciona así una de sus promesas electorales estrella. El falso Doctor, falsea y miente una vez más.  

Pedro Sánchez vuelve a prostituir las pensiones de nuestros mayores y jubilados a los que convierte en ariete de su chantaje y su matonismo político.

Dice, el cínico y estúpido argumentario de la calle Ferraz,  que el PSOE no revaloriza las prestaciones sociales porque “el gobierno está en funciones y no tiene plena capacidad normativa y además se gastaría mucha burocracia mandando las cartas del 0,25 a los domicilios de los jubilados” .  Una justificación  estúpida, cínica,  zafia y sólo digerible por indocumentados.  

Pedro Sánchez va a exterminar las pensiones. Mientras la clase política progre entroniza a Greta Thunberg  y la mentira del cambio climático rebautizada como 'emergencia climática', la verdadera emergencia social, la más acuciante, la del sistema social y de pensiones, se agudiza:  el invierno demográfico español así como la decrepitud de las cotizaciones de los precarios contratos labores españoles,  inhabilitan la viabilidad del sistema público de pensiones, deficitario y quebrado.

El sistema de cohesión social español basado en un sistema de pensiones solidario y de reparto fue creado por Franco  a través de las leyes de subsidios familiares, subsidio de vejez y la Seguridad Social. Esa fue la verdadera revolución social de los años 40, 50 y 60 del pasado siglo para salvaguardar la prosperidad de la clase media española que el régimen franquista había creado industrializando y modernizando la economía española y sacando al obrero español de la alpargata y la tartera para convertirlo  en propietario de vivienda, electrodomésticos y vehículo propio. El franquismo había promovido un “boom natalista” en los años 50 y 60, y convertido España en una locomotora industrial con una poderosa producción metalúrgica, automovilística o naval, pero también turística y con un elevado poderío de los sectores primarios pesquero y agrario, registrando superávit en nuestra balanza comercial con Europa. Había un 1 por cien de paro en 1975. En este panorama español de empleo masivo, industrialización creciente y economía boyante bajo el franquismo era posible mantener el sistema público de pensiones con un modelo de reparto y solidaridad intergeneracional. Hoy, bajo los políticos de la oligarquía democrática inaugurada en 1978,  va a ser imposible.

Los problemas españoles con las pensiones están claros. Los más birriosos índices de fecundidad de nuestra historia (1,2 hijos por mujer) por debajo de la media europea que también está hundida; el mantenimiento de las ruinosas Autonomías que nos confiscan el dinero de nuestros impuestos y la inmigración parasitaria subsidiada, succionan el Presupuesto público español, y hacen que la quiebra de la Seguridad Social (más de 100 mil millones de quiebra desde 2010) y el agujero de las pensiones sean imposibles de superar. Los inmigrantes marroquíes o senegaleses a bordo de una patera no vienen a pagarnos ninguna pensión como nos quieren contar los mentideros progres. La tasa de paro de la inmigración es un 50 por cien superior a la de los españoles y sus bajos sueldos y nula cualificación laboral son una rémora, pues consumen más servicios públicos que la riqueza que aportan.  

Una inmigración masiva, ilegal,  NO VIENE A PAGAR LAS PENSIONES. Esa mentira grotesca es la espoleta de la ONU, Comisión Europea y Grupo Bilderberg, los entes antiEstados Nacion, cuyo frontis es borrar las fronteras de los Estados  y las identidades nacionales para convertir las antaño sociedades occidentales compactas en masas amorfas atomizadas, meros consumidores-esclavos, fácilmente gobernables por las élites globalistas representadas en grandes corporaciones bancarias y empresariales que encuentran en George Soros el patrocinador ideal para sus diseños sociales.

Mientras hablamos de la mentira climática de Greta Thunberg que nos pondrá más impuestos y más recortes a la libertad, la Seguridad Social española y las pensiones se vacían hasta límites pavorosos. El Profanador Pedro Sánchez y su tropa socialista ladronista, son la gangrena de los derechos sociales. Los derechos sociales siempre se crearon en Europa bajo regímenes autoritarios conservadores (Alemania impuso un sistema de previsión social para la salud y la vejez bajo el mandato de Bismarck en 1883; España creó su sistema social de bienestar para obreros y jubilados bajo el gobierno social de Franco), y esos derechos siempre se liquidan o taponan con las izquierdas falsoobreras y esbirras de las oligarquías mundialistas (Lenin y Trotsky, esbirros de los banqueros Rothschild, una vez en el poder aplastaron las huelgas obreras y liquidaron a los Sindicatos en sus reivindicaciones de justicia social;  Pedro Sánchez, esbirro del magnate George Soros, pretende liquidar las pensiones para nuestros jubilados).

Ya que el asqueroso Gobierno trata de inmolarnos como Nación y como ciudadanos libres, seamos críticos, montemos el pulso a estos sátrapas y pensemos un poco: distingamos lo que es una emergencia verdadera que nos ocultan y que es la social y la de las pensiones, de lo que es una mentira para absorbernos y esquilmarnos; el cuento climático.