La iniciativa de la asociación memorialista 'Raíces' de sacar de las calles españolas a la Pasionaria no es nueva. En Bilbao, el PP pidió que se le retirase la calle a la mujer que fue icono de la resistencia republicana durante la Guerra Civil, importó el grito de 'No pasarán' y fue elegida diputada de las Cortes con 82 años, tras volver del exilio a la muerte de Franco. Esta petición la retiraron sobre la marcha horas después de lanzarla. En Leganés, también el PP pidió hace dos años que se estudiase la retirada de la estatua que la política tiene en esa localidad madrileña y de la avenida que lleva su nombre. En ambos casos, invocaban la aplicación de la Ley de Memoria Histórica.

Miguel Ángel Gallardo le han enviado dos cartas. Una como alcalde de Villanueva de la Serena para pedirle que elimine de su callejero la vía dedicada a Dolores Ibárruri –la Pasionaria–, la histórica dirigente del Partido Comunista de España, y otra en calidad de presidente de la Diputación de Badajoz para pedirle también que su municipio no acceda a las subvenciones provinciales mientras la política siga teniendo calle en su pueblo.

Se lo reclama la 'Asociación Reivindicativa de la Memoria Histórica Raíces', de reciente creación y ámbito nacional, con sede en Santa Cruz de Tenerife, que ha empezado por Badajoz una campaña que extenderán a otras ciudades españolas para que la Ley de Memoria Histórica también se aplique a los vencidos.

 Su primer objetivo es Miguel Ángel Gallardo y no lo esconden. «Ha generado mucho malestar en la provincia incluso en municipios socialistas y ahora le va a estallar en la cara. Ha sido sectario, no ha sido prudente ni moderado y al final va a probar de su propia medicina», opina Guillermo Rocafort, secretario de este colectivo, que reúne a medio centenar de historiadores, escritores, profesores, abogados y empresarios.