El caso de Fernando Paz se ha constituido en el incidente inaugural y definitivo del establecimiento de la Posverdad o la Ultramentira en los medios de comunicación en España, y en general, en la opinión pública española.

Y la razón por la que este suceso merece tales calificativos se debe principalmente a la carencia de voces críticas que se hayan levantado contra un episodio espeluznante de censura de la libertad. Pocos han sido los periodistas, académicos y políticos que han expresado con firmeza la absoluta imposibilidad de calificar a Fernando Paz como un homófobo, revisionista y/o negacionista tras un análisis de sus intervenciones públicas, tampoco de sus artículos y ensayos históricos.

 

En efecto, nos encontramos ante un caso que se define por su rareza, por su excepcionalidad, y por ello merece una consideración especial frente a otros casos de manipulación mediática. Pero al menos, el incidente abre dos perspectivas de trabajo.

1) Lograr que VOX, como supuesto regenerador de la derecha social española, no se pliegue de forma esterilizante a los dictados de la hegemonía del posmodernismo-liberal, dando entrada también, a otros planteamientos bastante más innovadores. Con el caso de Fernando Paz pareciera que se ha asumido la asunción única del liberalismo como expresión ideológica de VOX. Así parece que algunos lo quieren, tal es el caso de Jiménez Losantos que en su artículo de ayer animaba de forma subrepticia a VOX, e imagino que a sus militantes y votantes, a excluir de sus lecturas a los autores de la Nueva Derecha Francesa, los resistentes al sorismo en la sociedad internacional, Duguin, la reflexión sobre la democracia iliberal, e incluso aquellos que siguen el Catecismo de la Iglesia Católica.

En esta nómina ya habían incluido a un intelectual independiente como Fernando Paz, y no dudaron en jugar con la manipulación para eliminar al historiador de la misma forma que algunos arrojaban libros en las piras. Una restricción tal del pensamiento político de VOX supondría el fracaso prácticamente letal y definitivo de la regeneración de la denominada derecha social, sumergirse, sin remisión, en la nulidad de la posmodernidad.

2) La gravedad del caso de Fernando Paz tiene que llevarnos a una honda reflexión acerca de la libertad en España, tanto en su relación con los medios de comunicación, como de forma general, en relación a la ciudadanía política. Supone un ataque a la soberanía popular en su esencia, en definitiva, a la voluntad del pueblo en su capacidad para influir en lo público, en lo político.

Por este motivo, quedo a disposición de su medio para apoyar cualquier iniciativa que desarrollen dirigida a la restitución pública de Fernando Paz, a la difusión de todas las circunstancias que han rodeado este caso, o cualquier otro tipo de acción de incidencia política y social.

Les felicito por su valentía en la denuncia de este caso, y les animo muy encarecidamente a que sigan dando noticia y difusión de este caso, me tienen a su lado.

Miguel Rico Varadé