A la rancia izquierda Española ya no le basta con mentir y reinventar la historia, ahora pretenden también reescribir el presente más inmediato. La gilipollez parece no conocer límites. Mariano Rajoy ha sido declarado persona “non grata” en Pontevedra, ciudad en la que nació y con la que se siente muy identificada. La iniciativa corrió a cargo del clásico PSOE y de la amalgama de chirigotas y comparsas en forma de mareas y bloques. Solo falto que en ella se incluyera una moción por la cual se le negaba al presidente en funciones el reconocimiento de haber nacido en Pontevedra.

 

El Partido Popular con su inacción y falta de iniciativas en cuestiones clave como la derogación de la “ley de mentira histórica” propicia este tipo de cosas. Su apoyo al nombramiento de hijo predilecto de la ciudad de Gijón al carnicero de Paracuellos Santiago Carrillo y al reconocimiento de la “labor” de las brigadas internacionales durante la guerra civil española, no les hace merecedores ni del cariño ni del respeto por parte de la izquierda

El Partido Popular con su inacción y falta de iniciativas en cuestiones clave como la derogación de la “ley de mentira histórica” propicia este tipo de cosas. Su apoyo al nombramiento de hijo predilecto de la ciudad de Gijón al carnicero de Paracuellos Santiago Carrillo y al reconocimiento de la “labor” de las brigadas internacionales durante la guerra civil española, no les hace merecedores ni del cariño ni del respeto por parte de la izquierda. Siguen sin darse cuenta que permitir quitar el nombre de una plaza o calle o el eliminar una placa o escultura, no es solo quitar el nombre de una plaza o calle o eliminar una placa o escultura. Es muchos más, Es ser cómplice del borrado, eliminación y manipulación de nuestra historia. Esta “permisividad” mostrada por el centro reformista hacia la tergiversación y la mentira e incluso participar de forma activa en el homenaje a los “asesinos internacionales”, no les libra de la ira de la izquierda con la que pretenden congraciarse. Si ustedes me apuran, produce hasta el efecto contrario. Son considerados por estos como unos pusilánimes merecedores del mayor de los desprecios, unas nenazas no ya incapaces de defendernos, sino de defenderse a sí mismos.

 

El esperpento de Pontevedra les debería hacer reflexionar. Es la evolución lógica de lo que es y supone la ley de la “mentira histórica”. No solo contentos con mentir sobre nuestro pasado y reinventar una historia que jamás existió excepto en sus enfermas mentes, ahora también se atreven con el presente y en breve lo harán incluso con el futuro.

 

Ellos nos dirán donde hemos nacido, la edad que tenemos, quienes son nuestros padres y cuál es nuestro sexo, a pesar de que nada de lo que ellos nos cuenten coincida con lo que nosotros pensábamos hasta el momento. Los equivocados seremos nosotros.

Si el PSOE y sus comparsas y chirigotas han llegado tan lejos, es porque el Partido Popular se lo ha permitido, se lo ha consentido, y cuando este quiera reaccionar, seguramente se encuentren hasta ilegalizados en una propuesta o moción que incluso ellos hayan votado favorablemente.

 

Hace ya muchos años se abandono la batalla ideológica y con eso se pensó que sería suficiente para “una falsa reconciliación” la cual no era necesaria, entre otras cosas porque el pueblo español estaba ya reconciliado. Lo que hemos tenido con posterioridad nada tiene que ver con la reconciliación. Se trata de ganar en los despachos lo que fueron incapaces de ganar en una guerra que ellos mismos provocaron.