Entrevistamos a Javier Laínez sobre la muerte de su hermano y la indignante condena a su asesino, algo que clama al cielo.

¿Cómo siente usted como hermano la ausencia de Víctor?

Triste y enfadado…Van pasando los días y gracias al apoyo del resto de mi familia se van superando poco a poco esos sentimientos de dolor tan intensos, pero era mi hermano del alma, siempre juntos, con el que tanto me juntaba, me reía, pero sobre todo disfrutaba de la vida. Lo echo muchísimo de menos. Cualquier momento era bueno para que me llamara y apareciera para venir a verme, esas cenas improvisadas, esas llamadas de… ¿Qué haces, hermano?...

Cuando me llamaron para decirme lo que había pasado, me dijeron que le habían dado una paliza y yendo hacia el hospital yo mismo me decía…lo habrán confundido con alguien o le habrán intentado atracar, porque no me entraba en la cabeza que alguien conociéndolo pudiera hacerle nada y más en su barrio. Cuando me enteré de todo lo sucedido no daba crédito.

Sigo muy enfadado porque no se merecía en absoluto éste final, nadie se lo merece. Hubiera entendido, aunque me hubiera sorprendido, una pelea de bar con una mala caída, pero a traición y por la espalda, NO. Eso le mató, el darle la espalda, se fió porque él nunca lo hubiera hecho. Luego lo remató en el suelo, cuando estaba indefenso, le cogió la cabeza y se la golpeó hasta el límite. Mi hermano estaba destrozado, lo machacó literalmente y esa manera tan cobarde de acabar con una persona no se puede perdonar.

Era una bellísima persona, que tenía amigos de todos signos políticos …

Si, era impresionante el círculo tan amplio de amistades que tenía. Luego me pregunto… pero si a él lo único que le gustaba era disfrutar con la gente. Tenía amigos de todas ideologías y razas, un chico de color lo llamaba Papá Víctor y a mí Tío, porque decía que nadie se había preocupado tanto por él como mi hermano. Un día le compré una chaqueta y a las dos horas se la dio a un chico punky, me dijo que le hacía más falta que a él…nos fuimos a comprar otra. Mi hermano tenía esos puntos.

Estuvo varios años en Costa Rica, quiso abrir allí un hotel y siempre contaba lo bien que estaba allí pero se puso muy enfermo y tuvo que volver. Recibíamos llamadas de todas personas con las allí trabajó y no se explicaban que fuera a Víctor al que le hubiera ocurrido ésto.

Tenía relación con pintores, abogados, políticos y también gente más extrema. Le encantaba el flamenco y conocía a muchos artistas de la ciudad, el día antes de que lo mataran, le regaló un capote que a él le había regalado “El Tato” a una chica bailaora que es antitaurina, mi hermano era así… en el funeral ella le bailo a su féretro capote en mano acompañada por uno de los mejores guitarristas. Fue muy doloroso pero a la vez inigualable y con tanto sentimiento que sólo es de agradecer.

Raro es la persona en Zaragoza que no lo conociera o tuviera algún conocido que no le contase alguna anécdota de él. Lo que me queda es que era muy querido.

En bares muy conocidos han puesto fotos y en otros placas donde se solía sentar y nadie todavía entiende por qué a él si era quien ponía paz y mediaba cuando la gente discutía y más por política.

Para nada era un nazi y menos ha mandado a nadie al hospital como hemos tenido que escuchar, al revés, siempre ha ayudado si lo necesitaba al que tuviera al lado, de la manera que él pudiera, sino era económicamente, bien te hacía saber que estaba ahí.

Y siguen en la lucha para que se haga justicia …

Ahora, increíblemente, tenemos que luchar para que se le haga justicia y que su asesino no salga ya de prisión. Es una auténtica vergüenza. Mi hermano ya no saldrá de su tumba y que pasados dos años pueda salir y estar en la calle es una cosa que nadie entiende y que llega a desquiciar. Siempre hay que creer en la justicia pero estoy convencido de que será por miedo, porque éste individuo tenga mucha mano o por lo que cada uno piense. A Víctor no se le ha hecho justicia. Cuando supe que el juicio sería con jurado popular no me convenció nada. No se puede dejar todo lo que conlleva un veredicto a unas personas a las que sacas de su cotidianidad, que no saben nada de leyes y que con mucha palabrería puedes hacer dudar. Y esto lo pensaría aunque la sentencia nos hubiera sido favorable. Tendremos que esperar que ganemos el recurso y se pueda volver a repetir el juicio. Será volver a pasar por otros momentos tan crueles pero tengo que hacerlo por mi hermano.

¿Cómo valora las muestras de apoyo de mucha gente de toda España?

Llegados a éste punto sólo me queda más que agradecer que no estamos solos. Son muchísimas las muestras de cariño que estamos recibiendo. La gente me para por la calle sin conocerme y me dicen cuánto lo sienten, la palabra que más escucho es “Injusticia”. Ha habido manifestaciones en contra de la sentencia por toda España y no se pueden hacer a la idea de lo importante que ésto es para mí. Me da más fuerza para seguir adelante.

Incluso en Radio Ya le han dedicado un estudio que está a su nombre…

Agradecido infinitamente, mi hermano ha dejado huella a todos los que hemos tenido la suerte de compartir en vida momentos con él, pero sé que personas que no lo habéis conocido lo queréis y sentís como vuestro el dolor y la pena que estamos soportando.

De verdad, muchísimas gracias y tened por seguro que pelearé hasta el final para que a VÍCTOR se le haga JUSTICIA.

Javier Navascués Pérez