Nuestro colaborador Javier Navascués decía esta mañana si el Rey tendría el valor de dar un discurso contundente. Él mismo tenía claro lo que iba a decir, pero le quería dar el beneficio de la duda. Beneficio que no le concedieron nuestros lectores con sus comentarios en la noticia que puedes LEER AQUÍ.

Felipe VI ha vuelto a la doctrina buenista y entreguista del "hablando se entiende la gente" de su padre y "emérito" sin otro propósito que ir allanando el pacto con los separatistas.

Fiel a su absoluta pulcritud, y a su distancia del poder político, el monarca ha mantenido, en un discurso difícil, su exquisita neutralidad.Lo cual alaban todos los medios, pero desde EL CORREO DE MADRID nos hubiese gustado un discurso más parecido a aquél de Octubre de hace dos años ante el órdago separatista.

No ha habido referencias concretas al convulso momento político ni alusiones más allá de admitir que vivimos tiempos complejos y de llamar al diálogo, pero siempre dentro del marco constitucional, para ese viaje no hacían falta alforjas.

Desde el Correo de Madrid le iremos a despedir en el momento de su exilio que como decía aquel "ya se próximo".