Durante las últimas semanas ha existido un tenso ambiente político en España por la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Algunas manifestaciones se produjeron en las réplicas del discurso de solicitud de la confianza del líder del PP.

 

Un buen ejemplo fueron las declaraciones de Pablo Iglesias, que, para mostrar su disconformidad con el incremento de la seguridad para disminuir los posibles riesgos eventuales que se pudieran generar por la protesta que se celebró en los alrededores del Congreso, afirmó que en el Congreso hay más delincuentes potenciales que en la calle. Ana Pastor, presidenta de la cámara, expuso una critica al líder de Unidos Podemos recordando lo que el Reglamento del Congreso establece en relación con el honor de sus miembros.

 

Más de un diputado pudo sentirse ofendido y muchos debieron verse descontentos al escuchar lo afirmado por el diputado que ha amenazado con ser el azote de los dos partidos políticos tradicionales. Sin embargo, Pablo Iglesias tiene razón, siendo varios los argumentos que sostienen su polémica postura.

 

Hay que partir de la idea de que todas las personas pueden ser delincuentes potenciales, siendo varios los factores que pueden condicionar los comportamientos criminales. Al analizar el fondo de la cuestión, pueden entenderse las indicaciones de Pablo Iglesias, pues:

 

  1. - Hay un elevado número de ciudadanos que podrían delinquir, pero no todos llegan a intervenir directa o indirectamente en la comisión de infracciones penales.

 

  1. - En el Congreso hay muchas personas que podrían llegar a delinquir, sin que sea posible negar que todos los diputados, con independencia del partido al que pertenecen y sin importar la ideología que defienden, tienen las mismas posibilidades de delinquir, pues todos están en idéntica situación. Además, mayores son la cantidad de medios y el número de contactos que pueden manejar, siendo, mucho mas grandes, los riesgos de producción de actividades delictivas.

 

Lo que debe hacerse es promover la prevención y asegurar la efectividad de medios de control y de medios de sanción. Solo de este modo, el que quiera delinquir sabrá perfectamente que no podrá cometer infracciones penales impunemente, debiendo ser la ley igualmente aplicada para todos.