Yo también estoy de acuerdo en que nadie debería estar preso por sus ideas políticas.

 

Es por formar parte de una banda de asesinos, por hacer apología del terrorismo, por reconstruir las estructuras de la banda asesina, por torturar, por secuestrar y por un millón de cosas más, que nada tienen que ver con las ideas políticas, por las que este cabrón ha entrado y salido de prisión a ratitos, para forjarse un futuro político "limpio y democrático", con la connivencia de los partidos de la casta y, según hemos podido observar de cerca, también de algunos de los emergentes, cuyas recetas no son de fácil exportación, por lo que se ve.

 

Esta escoria social de facciones despiadadas y ninguna virtud, cuenta con el apoyo explícito de los dirigentes del circulito morado que precisamente estos días atrás reivindicaban en las redes su apoyo a la formación morada y se sentían indignados con la identificación de Podemos con el terrorismo etarra, con la dictadura militar venezolana y con tantas otras cosas que, según decían, nada tenían que ver con sus inclinaciones políticas. Sin embargo les hemos oído celebrar la salida del camarada Otegui y rechazar, en cambio, sorprendentes adhesiones porque "en Podemos cabe todo el mundo menos el fascismo".

 

Reivindicaban, en cambio, la recuperación de la memoria y de los suyos. Esa memoria que, lejos de rescatar del olvido a quienes crean que lo merecen - y está por verse a quién correspondería ese privilegio - consiste básicamente en derribar plazas, monumentos, calles y vestigios de su terror. Placas de todos los dirigentes de una formación política que fueron asesinados por sus predecesores políticos sin llegar a tener la oportunidad de manifestarse a favor o en contra del régimen naciente, porque ya estaban muertos a tiros mucho antes. José Antonio Primo De Rivera, Julio Ruiz de Alda, Ramiro Ledesma Ramos, Onésimo Redondo, y en la derecha también Ramiro de Maeztu, José Calvo Sotelo... Y una interminable lista que no cabe aquí, jamás pudieron hablar ni apoyar o desacreditar al régimen naciente porque habían sido asesinados.

Los Alféreces (y sargentos provisionales), la División Azul, los fundadores falangistas de CC.OO o los mártires de decenas de conventos han ido en esa recuperación memorística que trató de llevarse por delante a Jardiel Poncela, Alfonso Paso, Salvador Dalí, Juan de la Cierva, Miguel Mihura, ¡Santiago Bernabéu...!

 

Con esa extraña capacidad de memoria ¿cómo no van a confundir las "buenas noticias" con la terrible pena que debería causar a cualquier persona decente la salida de prisión del "camarada Arnaldo", sin haberse conseguido eso para lo que se supone que existen las penas privativas de libertad en un sistema jurídico y penitenciario como el nuestro, y que no es otra cosa que la reinserción social y el aprendizaje?. ¿Aprender? Ha sido recibido en loor de multitud por sus correligionarios, ha lanzado un nuevo desafío al cumplimiento de su pena con el anuncio de su candidatura a lehendakari, y además lo ha hecho mediante Bildu, aunque admito apuestas acerca de qué lista terminará liderando a no mucho tardar, fagocitados, como han sido estos últimos, por Podemos en Vascongadas.

 

Nada que no se hubiera resuelto mucho mejor - y de manera más efectiva - colgando del extremo de una maroma anudada en círculo, visto el fracaso de la función terapéutica de la prisión de plexiglás a la que ha sido sometido, "por sus ideas," por lo visto, si no fuera porque es ilegal en nuestro país y porque algunos - incluso en el caso de Otegui, puedo llegar a comprenderlo - podrían tener sus reservas éticas.

 

No hace falta andar abriendo tumbas y sarcófagos, arrancando placas, renombrando calles y plazas, derribando monumentos y arrancando las páginas de los libros de literatura, arte, pintura e historia, para obtener una buena oportunidad de hacer verdadera Memoria Histórica. Basta con leer los periódicos de las últimas cuatro décadas, con buscar en internet, con ver las noticias de estos días atrás, para saber que Arnaldo Otegui es un auténtico miserable, cobarde, terrorista y asesino virtual, al que no le niego que haya cumplido lo que este Sistema de mierda le haya impuesto - siempre insuficiente - pero al que ello no le da derecho a ser reconocido ni como héroe, ni como político, ni como ser humano, ni mucho menos como hombre decente de los que caminan por derecho y se visten por los pies.

 

No se puede hacer memoria selectiva, porque la selección la convierte en una falsedad punible. ¡Es tan fácil hacer memoria!