Tania Evans Sánchez es Psicóloga Sanitaria en Madrid, Alicante y Elche, Comunicadora Emocional y Doctorando en Violencia Intrafamiliar. Experta en el acompañamiento, liberación e integración del trauma complejo, en Psicología de la Salud y en el tratamiento de Trastornos Disociativos, Trastornos de la Conducta Alimentaria, Fobias, Trastornos de Personalidad y Trastornos de Ansiedad, Psicoterapia en procesos de fertilidad, Psicóloga de emergencias y Terapeuta de parejas a través del método propio “Abrazando la diferencia”.

En esta entrevista nos habla de su profesión y de su incorporación como colaboradora a El Correo de Madrid.

 

¿Por que te dedicas a la psicología?

He de contarte que no llegué a la psicología por la vía habitual. Crecí en una familia humilde, con grandes principios y valores, pero con pocos recursos económicos por lo que trabajé desde bien pequeña en diferentes ámbitos como la industria de la zona, el sector servicios e incluso, en sanidad pública. Siempre he sido autodidacta, pegada a un libro desde que, siendo muy pequeñita aprendí a leer, pero en un momento de mi vida, cuando ya había nacido mi hija, decidí retomar lo que quedó interrumpido por las circunstancias familiares.

Lo cierto es que dudaba entre periodismo y psicología, porque adoro escribir, pero ganó la psicología. Me matriculé en la UNED y cada día me reafirmo en aquella elección y el camino que inicié, ya que, desde niña, he creído firmemente, que lo prioritario en la vida es amar y ser útil a los demás y si además podemos dejar huella para inspirar a otros en ese camino, todo lo vivido, lo bueno y lo menos bueno, habrá merecido la alegría.

Y la psicología te da esa oportunidad: ser útil, amar (aquel que no admire y ame a quien viene a consulta, mejor que se dedique a otra cosa) y dejar un legado a través de la transmisión de esa experiencia que quizá, tras ayudar a unos, pueda ayudar a generaciones futuras.

 

Una profesión apasionante...

Si, lo es. Sobre todo, si tienes la mente abierta e inquieta y no te quedas en lo aprendido. Desde que terminé la licenciatura, no he dejado de buscar herramientas que ayuden más y mejor a quien viene a consulta para acortar los procesos y alcanzar el objetivo terapéutico lo antes posible y que no es otro que aliviar el sufrimiento de la persona y acompañarla para que descubra el maravilloso ser que es.

 

Y el tema de violencia, malos tratos, es a veces duro, pero hay que darlo a conocer y combatirlo...

En consulta se escuchan experiencias tan dolorosas, que son muchas las veces en las que has de contener las lágrimas. No hay ni sexo ni género para las cicatrices del alma. El dolor no entiende de cromosomas. La violencia es ejercida tanto por madres narcisistas como padres, la negligencia y el abandono por depresión o el abuso de sustancias, también.

Y se ha de hablar de todo aquello que desde la prevención se pueda evitar, ya sea la violencia contra otros o la violencia contra uno mismo como pueda ser el suicidio. No se quiere hablar de ello cuando el suicidio se lleva muchas más almas a lo largo de un año que la mal llamada “violencia machista”.

Violencia machista que ni siquiera es tal. Nadie mata a una mujer porque “es mujer”. Lo hará por celos, trastornos de diferente índole, un brote psicótico por no tomar su medicación o (algo que puede ir in crescendo) porque esta persona en concreto le ha arrebatado todo. Esto que te cuento no es una justificación, es una explicación.

La justificación es la filosofía imperante de las supremacistas: “es que como hicieron, ahora hacemos”.

La explicación es la filosofía de los científicos, de los no politizados. Por ello, busco los por qué ya que, solo atendiendo a las causas podremos prevenir o intervenir en sus efectos.

 

¿En que medida un buen libro puede ayudar a las personas?

Un escritor puede darle voz a tu dolor y a tus miedos. Puede nombrarlos y con ello, hacerlos reales de tal manera que pueden evitar una psicosis al reconocerlos como entidades reales con las que se puede dialogar para sanar las heridas que las crearon y poder vivir una vida plena. Un buen texto acompaña en la soledad, abrazando al corazón desesperanzado.

Si la desesperanza y la soledad son predictores de una menor calidad de vida y una muerte prematura puedes intuir la importancia de no permitir que la creatividad se difumine entre tanto desalmado que anhela movernos como marionetas. Se nos quieren inocular la memoria de la historia en las escuelas cuando la memoria, que no la historia, es subjetiva e individual, pero no se invierte en educar a nuestros pequeños en el reconocimiento y gestión emocional, dándole con ello la herramienta de sus vidas. En casa hemos de inculcar principios y valores, pero hay cosas que como padres se nos escapan. 

 

Y tras hablar de su profesión, ¿qué espera aportar a El Correo de Madrid?

Un granito de arena desde mis conocimientos y aprendizajes constantes de la psicología, la neurociencia, la antropología, la etología y experiencia profesional y vital, para contrarrestar la desinformación que se vive en el mundo en general y en España en particular. La izquierda se adueñó de la herramienta de propaganda que iniciara su andadura en EE. UU. de manos del sobrino ladrón de las teorías de Freud, se hizo experta en su manejo y ese conocimiento ha conllevado mucho sufrimiento a la humanidad en su conjunto. Son necesarios más canales, plataformas y altavoces alejados de esa ideología genocida, para que las generaciones futuras no vivan, literalmente, en un mundo Orweliano y no miren hacía atrás preguntándose por qué no hicimos nada para librarles de semejante abominación.

 

¿Quiere añadir algo?

Solo agradecer la oportunidad que me dan para poder hablar y hacer de puente también, a todos aquellos que nos ahogamos de tanto que tenemos que decir cuando observamos lo que se le está haciendo a nuestros hijos, a nuestras familias y a la sociedad en su conjunto. Mañana será tarde.  Pese a las posibles consecuencias aversivas, el momento para alzar la voz, es hoy.