Un antológico artículo publicado en ABC, que pueden consultar en su hemeroteca, el 7 de noviembre de 1953, escrito y publicado en pleno franquismo, sirvió de revulsivo y de cimiento para que la sociedad española y los mejores profesionales del Derecho opinaran en las páginas del periódico sobre el tema —el resumen fue publicado por Antonio Garrigues Díaz el 19 de diciembre de ese mismo año— y para que pocos años después, en 1958, empezaran a cambiar las leyes de «nuestro Código Civil, tan injusto con la mujer en la mayoría de sus instituciones», escribió Fórmica.

Se materializara con él una importantísima reforma, la «reformica», que eliminó limitación legales impuestas a las mujeres, no sólo en el Civil sino en el Código Penal.

La prensa internacional se hizo eco de aquel artículo. Tanto es así que Robert Capa, al frente Magnum, envió a la fotógrafa austriacaInge Moraht, la primera mujer que se incorporó a la agencia, a inmortalizar a Mercedes Fórmica para un reportaje, «World of women».

«Me silenciaron», afirmó años más tarde, mujer a la que no recuerdan ni la Abogacía, ni la Judicatura ni las propias feministas, quizá porque se afilió a la Falange de José Antonio. Quizá esto propició que esta excepcional mujer cayera en el olvido, a pesar de su indespensable contribuición a la defensa de los derechos de la mujer.

 

Un injusto olvido de una verdadera defensora de la mujer

"La ley es una trampa dispuesta para que caigamos en ella las mujeres". Así pensaba Mercedes Formica en 1955 (con todo en contra, no como las papanatas de hoy), cuando, tras abrir su propio despacho en Madrid –fue una de las tres juristas en activo de esta ciudad en los años cincuenta–, y arropar a numerosas clientas víctimas de malos tratos, tuvo pleno conocimiento de la situación jurídica de la mujer española.

Su nombre,  se encuentra ausente, incluso en estos días en que, con motivo del Día internacional de la Mujer, se ha recordado a tantas mujeres que han trabajado por la igualdad en un mundo dominado por hombres.

No puede entenderse la evolución de la situación jurídica de la mujer española sin la labor de Mercedes Formica. Y es preciso conocer que, durante el franquismo, las mujeres encontraron un hombro en el que apoyarse, pues la abogada gaditana siempre se mostró vigilante para que no recayeran sobre ellas la injusticia y el abandono, enfrentándose incluso a Pilar Primo de Rivera. Porque ella, que había logrado la libertad, quiso la libertad para todas las mujeres en España.

Falleció en abril de 2002. Ya había sido envuelta en el silencio años antes: "Me colocaron la etiqueta de fascista y nadie se preocupó en saber si lo era o no. Nadie se ocupó de mi labor", decía al final de su vida. Basta con comprender que su ideología evolucionó conforme al tiempo y sus circunstancias.