Se acerca la entrañable noche de los reyes magos, pero este año estamos muy lejos de disfrutar del apacible momento de los regalos y de la ilusión de los más pequeños, pues la política española es un polvorín y media España está espantada con el gobierno de Sánchez y sus aliados. La noche de reyes lleva camino de convertirse en la noche de Frankenstein, con tal de que Pedro Sánchez siga en la Moncloa, aunque la Cataluña rebelde sigue en pie de guerra.

En este contexto nadie esperaba un debate de investidura suave sino bronco y trabado. Está habiendo momentos muy tensos. Especialmente lo ha sido el momento en el que Teresa Jiménez- Beceril, se alzó para mostrar su gran enfado ante unas palabras pronunciadas por el líder de los socialistas, que ha tenido el cinismo de acusar al PP de flojear en su lucha contra ETA, cuando él no tiene ningún rubor en pedir el apoyo de los herederos de la banda asesina para gobernar.

"No he tenido más remedio que levantarme de mi escaño para decirle a Sánchez, que había tenido la desfachatez de decir que Zapatero había acabado con ETA, que ETA no está acabada, que sus herederos, están sentados en el Congreso y que él, ha pactado con ellos para lograr su investidura", ha escrito posteriormente la propia Jiménez Becerril en rdes sociales. La presidenta del Congreso, Meritxell Batet ha terciado para pedir silencio a la diputada y a la bancada 'popular', que se ha puesto en pie para aplaudir el gesto de su compañera.