En estos días “entre elecciones” y después del batacazo electoral del PP en los comicios del 28 de Abril, los portavoces de ese partido y sus medios de comunicación “bien pagados” están dando la matraca con lo que llaman unas veces voto “inútil” y otras voto “perdido”, según les conviene. En especial, recuerdan machaconamente que ha habido cerca de 700 mil votos a Vox (698.066 para ser exactos) en las 34 circunscripciones (provincias) en las que Vox no ha obtenido ningún escaño, a los que etiquetan peyorativamente como “votos inútiles”

¿Han sido realmente inútiles?

Si aceptamos que el único y exclusivo objeto del voto es determinar la asignación de escaños en el Congreso de los Diputados se puede decir que si, que han sido inútiles, o al menos innecesarios. Pero, en mi opinión, el voto sirve también para que los electores indiquen sus preferencias, lo que quieren y lo que no quieren, para que evalúen a los candidatos y a los partidos e, incluso, para que expresen su estado de ánimo ante la situación social y política, sirva o no sirva su voto para dar al partido elegido un escaño más o menos, y por eso ha habido, por ejemplo, 188 mil electores (casi un 1,0%) que se han molestado en ir al colegio electoral para votar en blanco.

Pero vayamos a lo práctico, a la asignación de escaños.

Es cierto que hubiera dado igual que los 700 mil votantes de Vox en esas 34 provincias se hubieran quedado en su casa, pero no solo ellos, sino otros 2,4 millones de votantes, incluidos 588 mil de Potemos, 165 de Cs, 147 mil del PP y 1,5 millones de otros partidos más pequeños en circunscripciones en las que esos partidos no han obtenido ningún escaño. La distribución de escaños hubiera sido exactamente la misma aunque esos 3,1 millones de votantes no hubieran ido a votar.

Pero, con ese criterio, no son solo “inútiles” los votos a los partidos que no han obtenido ningún escaño en una determinada circunscripción, sino que hay otra “bolsa” aun mayor, de 5,0 millones de votos adicionales, que han sido, como poco, innecesarios: son los votos a los partidos que si han conseguido escaño en las diferentes circunscripciones pero que no han sido necesarios para conseguir los escaños obtenidos (hubieran obtenido los mismos sin ellos) y a la vez no han sido suficientes para obtener un escaño más.

Veamos, como ejemplo, el caso de Sevilla.

En Sevilla los votos a los partidos que han entrado en el reparto de escaños (los que han obtenido un 3,0% o más de los votos posibles, es decir, del censo electoral), con los votos obtenidos y el número de escaños ha sido el siguiente:

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En Sevilla el último escaño asignado fue el segundo del PP, con un promedio de 81.261 votos por escaño y el siguiente, si hubiera habido un escaño más, hubiera sido para el PSOE (su sexto escaño), con un promedio de 69.289 votos por escaño.

Pues bien, si Vox en lugar de los 136.654 votos que obtuvo en Sevilla hubiera obtenido solo 69.290 votos (uno más que el hipotético sexto escaño del PSOE), habría obtenido, igualmente, un escaño. En consecuencia, se podría decir que de los 136.654 votos de Vox en Sevilla, 67.364 (=136.654-69.290) han sido “inútiles”. Exactamente lo mismo ocurre, en Sevilla, con 23.943 votos del PP, 48.131 votos de Cs y 40.158 votos del Potemos. Incluso al PSOE, que ha ganado holgadamente las elecciones en Sevilla (5 de los 12 diputados en liza) le han “sobrado” 74.092 votos: con 341.640 votos (en lugar de los 415.732 que ha obtenido) le hubiera bastado para obtener su quinto escaño, quitándole a Vox por un solo voto en promedio su posible segundo escaño (68.328 votos para el 5º escaño del PSOE frente a 68.327 votos para el hipotético segundo escaño de Vox).

Si hacemos el mismo análisis provincia a provincia, resulta que 1,2 millones de votos del PP (el 26,9% de sus votos) han sido “inútiles”, al igual que 1,3 millones (17,0%) de los votos del PSOE, 1,0 millones (24,1%) de los de Cs, 571 mil (15,3%) de Potemos, 510 mil (19%) de Vox y otros 468 mil (17,8%) del resto de pequeños partidos regionales que han obtenido algún escaño (ERC, PdCat, PNV, Bildu(ETA), Coalición Canaria, Navarra +, PRC y Compromís), todos ellos a sumar a los 3,1 millones indicados antes.

En definitiva, puestos a buscar votos “inútiles” no vale fijarse solo en los 700 mil de Vox, pues hay un total de 8,1 millones de votos (el 30,6% del total de votos válidos) que no han servido para nada y, por cierto, el “campeón” del voto “inútil” ha sido el PP, el que más se queja, con un total de 1,3 millones de votos que no han servido para nada.

¿Se puede decir que esos votos han sido además “perdidos”?

Ya hemos dicho que han sido innecesarios o inútiles, es decir, que todo hubiera sido igual si esos ocho millones cien mil electores se hubieran quedado en su casa, pero que hayan sido “perdidos” es otra cuestión, si aceptamos que un voto es “perdido” cuando, si hubiera ido a otro partido diferente, le habría servido a ese partido para obtener un escaño más.

Fijémonos en los votos de Vox, que son los que están permanentemente en el candelero.

Ya hemos visto que de los 2,7 millones de votos de Vox, 1,2 millones no le han servido a Vox para obtener más escaños. Dicho de otro modo, Vox hubiera obtenido los mismos 24 escaños con solo 1,5 millones de votos, siempre y cuando se hubieran repartido provincia a provincia como es debido.

Si esos 1,2 millones  de votos “inútiles” hubieran ido al PP, en lugar de a Vox, ¿cuánto habrían mejorado los resultados del PP?

El PP habría obtenido 21 escaños más (de 66 a 87), si bien dos de esos escaños hubieran sido a costa de Cs, por lo que el bloque PP+Cs+Vox hubieran alcanzado solo 166 escaños, todavía lejos de la mayoría necesaria para gobernar. Y, por cierto, de esos 1,2 millones de votos “regalados” por Vox al PP, solo serían necesarios 332 mil votos (correctamente colocados por provincia) para mejorar en esos 21 escaños, el resto (868 mil) son igual de “inútiles” en el PP o en Vox ().

Se podría decir, por tanto, que esos 332 mil votos de Vox han sido realmente “perdidos” (además de inútiles), pues si hubieran ido al PP (convenientemente repartidos por provincia) si hubieran servido para mejorar los resultados del PP expresado en número de escaños.

Hasta aquí estamos dando por hecho que la “obligación” de Vox es “regalar” sus votos al PP, simplemente porque los señoritos del PP han decidido, sin motivo ni razón, que ellos tienen el monopolio de todo lo que esté a la derecha del PSOE, pero ya hemos indicado que al igual que Vox ha recibido 1,2 millones de votos “inútiles”, el PP, por su parte, ha recibido 1,3 millones de votos igual de “inútiles”, por lo que nos podemos hacer la misma pregunta pero al revés: si esos 1,3 millones de votos “inútiles” hubieran ido a Vox, en lugar de al PP, ¿cuánto habrían mejorado los resultados de Vox?.

La respuesta es sorprendente: basta con que 501 mil de esos votos “inútiles” del PP hubieran ido a Vox para que Vox mejorara en 28 diputados (7 más que si los votos “regalados” fueran en la otra dirección), pasando de 24 a 52, aunque en este caso 5 de ellos son a costa de Cs (), de modo que el bloque PP+Cs+Vox mejoraría solo en 23, alcanzando los 170 diputados, todavía insuficientes. Pero si se puede afirmar que ha habido 501 mil votos del PP que, además de “inútiles”, han sido “perdidos”.

Desgraciadamente los votos fueron los que fueron, el análisis aquí expuesto es un simple ejercicio de ingeniería electoral () y, al final del día, nos va a tocar sufrir a Sanchez durante unos cuantos años más, pero de esta ensalada de números si se pueden concluir dos cosas de cara a futuras citas electorales: (a) todos los partidos han tenido su cuota de votos “inútiles”, y el que más el PP, y (b) no es en absoluto obvio, sino más bien al contrario, que convenga el traspaso de votos de Vox al PP.

Señores del PP, dejen de morder a uno de sus posibles aliados, debilitándolo, y dedíquense a convencer a los votantes más moderados del PSOE para aumentar sus votos a costa del que realmente es el contrario.

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