Desde luego, sectarismos aparte - que haberlos, haylos hasta en los retretes más ilustres de la Casa -- el equipo de la comisaria Rosa Mª Mateo no sólo se está distinguiendo por su sistemática tergiversación de los informativos y por la omisión selectiva de temas no gratos a Moncloa sino por la pobreza cultural de sus servicios en general y la de sus currantes en particular, con una plantilla en la que el paso del tiempo ha substituido las viejas glorias, bien educadas y sólidamente formadas, por una generación de mozalbetes de los cuatro sexos que sólo destacan por sus pifias gramaticales, ortográficas y culturales. Es la generación de progres que - a diferencia del periodista clásico, que solía saber un poco de todo - no sabe casi nada de nada.

 

Hoy 07/07, día de San Fermín, TVE se ha descargado con un merecido pero errado reportaje sobre el famoso brasileño Joäo Gilberto, que acaba de fallecer a la edad de 88 años, atribuyéndole la creación del género Bossa-Nova que tanta fama dio a Brasil a partir de los años 60, así como la autoría de "La Chica de Ipanema" e intercalando un pasaje en el que el finado interpreta dicha canción como si fuera padre y madre de la criatura.

 

Sobre la canción en sí, los de TVE andan sumamente despistados. "La Chica de Ipanema"("A garota de Ipanema", quizás la canción que inició el fenómeno, originalmente bajo nombre "Menina que Passa") no fue concebida por Joäo Gilberto sino por su coetáneo Vinícius de Moraes en un bar de dicha playa, cuando conversaba con Antônio Carlos Jobim, que fue quien en un par de días le puso música con los melosos acordes y armonías que pronto dispararían la canción a la fama mundial. Algunas enciclopedias datan la composición en 1962, y concuerdo con ellas porque yo mismo - modestia aparte - recibí en Ibiza, en Junio de 1962 una burda partitura de la misma escrita sobre una servilleta de papel por un hippy recién llegado de Rio de Janeiro que me juró que acababa de oírsela a Vinícius en un bar de Copacabana. Esa misma noche la estrené, al piano, en el "Bar Safari" de Michel Begin en el barrio ibicenco de La Bomba, siendo esa la primera vez que se interpretó en España cuando nadie aún no había oido nada de ella. Años después, en el curso de un viaje al Brasil, mi buen amigo Sargentelli, me confirmó personalmente la historia de cómo nació la canción y la volvimos a interpretar con su orquesta y sus mulatas en el "Oba-Oba" de su propiedad en Rio de Janeiro,. Hablo, pues, con cierto conocimiento de causa.

 

Sobre la paternidad de la Bossa-Nova como género hay muy poco que decir porque hasta los más lerdos en materia de música brasileña saben que ese género fue creado por Antônio Carlos Jobim ("Tom Jobim") en 1961 con unas pequeñas composiciones de ensayo en las que empezó a practicar la especial cadencia rítmica que lo caracteriza. La letra original no acabó de convencer a Vinícius, que la encontró demasiado seria, y fue substituida por otra más alegre y romántica como la que hoy conocemos. Muy pronto, en el plazo de los dos años siguientes a la versión final de Vinícius de Moraes, se unieron otros intérpretes de alta gama - entre ellos el Joäo Gilberto que acaba de fallecer, que junto con Norman Gimbel - autor de la versión en inglés - y el saxofonista gringo Stan Getz, lanzaron la nueva versión en 1963 con la voz de la esposa de Joäo, Astrud Gilberto. Desde entonces, el ritmo pegajoso y agradable de la Bossa-Nova ha servido para interpretar música brasileña durante casi 60 años y para acompañar a todo tipo de música bailable pretendidamente romántica. La lista de grandes artistas de todos los países que han adoptado el ritmo de la Bossa-Nova para interpretar esa y otras canciones del género creado por Tom Jobim es interminable.

 

No habíamos querido tocar el tema de la ignorancia e incultura de los mozalbetes (y mozalbetas) de TVE porque siempre levanta ampollas y se presta a vengativos comentarios fuera de contexto, pero no es ningún secreto que desde hace un tiempo contemplamos diariamente flagrantes patinazos de gente a la que los españoles - todos los españoles - pagamos para que no los tengan. Los subtitulares salen con imperdonables errores ortográficos o de sintaxis; el conocimiento de lo que ocurre en el mundo es muy deficiente; los corresponsales suelen arrimar el áscua a la sardina de la casa; el conocimiento de idiomas es lamentable; las pifias culturales son frecuentes; la pronunciación de nombres geográficos es horrenda - menos cuando se trata de localidades y nombres de algunas CCAA de lengua sui generis, que es cuando TVE ignora sus nombres en castellano para hacer ostentación de sectarismo autonómico y dar jabón a los soberanistas; etc.etc. Hoy le ha tocado a la Música, como ayer al Teatro; quizás para paliar el efecto del inicial ninguneo al que TVE sometió al finado Arturo Fernández. Un ninguneo justificado, según la Casa, porque "era de derechas", y que ante las protestas que tan feo gesto provocó en otros medios obligó a TVE a confeccionar un reportaje en condiciones, al día siguiente, tratando de calmar las aguas y convencer a todos los paganos - que somos nosotros - que en RTVE se respeta a todos por igual. Lo malo es que no se lo creen ni ellos...  
Joan Cervera