Dentro del ciclo los Lunes Flamencos, es un día grande, cuando uno se encuentra con toda una estrella. Es el caso de la actuación de Alonso Nuñez Nuñez, bautizado en este mundo del duende como “Rancapino”, o la pureza gitana hecha arte.

No asiduo de la capital, y eso que ha residido varios años aquí es su etapa de juventud, su presencia potencia dicha vista. Estará acompañado, como no podía ser de otra forma, de su inseparable guitarrista, amigo, ”El Rampli”, para expresarnos juntos, con su voz e instrumento “Ronco de andar descalzo”.

Y es que de casta le viene al galgo como se dice. Nieto de “La Obispa”, e hijo de Manuel Orillito, hermano de “Orillo del Puerto”, este referente de Chiclana de la Frontera se abre ante su afición con todo un recorrido del Cante más puro por los palos que más le definen, la Soleá, Tarantos, Fandangos y por supuesto Alegrías, para deleite de los afortunados presentes

Ya los diez años sentía esta magia correr por sus venas, que le ha llevado, desde bares y reuniones en su origen, como la Venta de Vargas, en San Fernando, donde acudió con su prima, y junto a él, Camarón de la Isla, hasta diferentes lugares e importantes circuitos, Los Canasteros, Torres Bermejas, Café de Chinitas, y ahora recala en el Teatro flamenco de Madrid.

Sin duda una gran oportunidad de este magistral cantaor que se empapa de Manolo Caracol o Aurelio Siles lo que le ha servido también su reconocimiento con varias distinciones como Enrique El mellizo, premio del concurso de Arte flamenco de Córdoba. O su homenaje en el Teatro Lope de Vega de Sevilla, bajo la dirección de Miguel Poveda. Todo un plan para desafiar a los tediosos arranques de la semana.

Texto: César Serna

Rancapino

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