Reconozco que casi vi de un tirón, en un par de fines de semana, todos los capítulos de GRAND DESIGNS de esta temporada, uno de los programas más conocidos y veteranos (casi 20 años) en Reino Unido y en el mundo, acerca de personas que deciden construirse la casa de sus sueños, con exitosas franquicias en Australia y Nueva Zelanda.

Pero cada temporada, y no puedo decir cada episodio, puedo pensar que no todo es de ensueño, hay cosas “reales” que este reality no muestra en toda su magnitud, y que en ocasiones se nos escapan.

La serie Grand Designs

Para el que no conozca la serie, comienza con la presentación de Kevin McCloud, un diseñador inglés que ha trabajado creando escenografías teatrales y como decorador. Su asignatura pendiente era la arquitectura, así que en 1999 presentó su proyecto a la BBC: realizar una serie documental sobre edificios inusuales que fueran promovidos por personas y familias como sus hogares y seguir la evolución del proyecto desde su concepción hasta su coronación.

En cada capítulo se cuenta la historia de una casa: cómo fueron construidas, cuál es su sentido de la estética, cómo se aprovecharon los espacios y cómo impacta su diseño en la vida de los clientes finales.  En total cuenta con 160 capítulos, que ahora son emitidos por Netflix.

Es un buen documental para soñar y atreverse a imaginar lo que sería vivir en cada una de esas viviendas. Desde el momento en que se ve un capítulo, dan ganas de ver más. Resulta bastante más interesante que esas series en las que unos gemelos aspiran a encajar una nueva vivienda a clientes poco avispados. Porque lo que se muestra en esta serie es lo que anuncia su título: Grand Designs.

El éxito del presentador

McCloud creó su propia firma de diseño de iluminación. apareció en el programa de la BBC Home Front antes de lanzar Grand Designs, ha llevado una revista, libros y un espectáculo en vivo. Ha realizado otras series documentales para la BBC: No mirar hacia abajo (sobre rascacielos), Escape to the Wild, otras sobre demoliciones de edificios…

La arquitectura le interesa, y en Grand Designs consigue aproximarla al espectador, sin embargo, y a pesar de los aciertos del programa, cuando uno se mete a Constructor, como le ha pasado a este presentador, no todo es del color de rosa.

 

A principios de 2007 creó HAB Housing Limited ("Felicidad, Arquitectura, Belleza"), una empresa participada por socios minoritarios, fundada para comprar dos terrenos para construir una promoción de viviendas en Wiltshire. En octubre de 2009, se anunció que había obtenido el permiso de planificación para su primera promoción de 42 casas, llamado The Triangle, ocuparía el sitio de un antiguo parque de caravanas. La vivienda será "ambientalmente sostenible, asequible".

En 2013, HAB consiguió el récord mundial de “micro financiación” (crowdfounding), para particulares, con un total de fondos conseguidos de casi 2.3 mill € millones de libras, con rendimientos prometidos del 9%.

Las desviaciones de presupuesto

La práctica totalidad de los proyectos (creo que salvo 2 de los 160) han tenido desviaciones en el presupuesto. Es lógico que al hacer una vivienda los “ya que”, las modificaciones de un producto no seriado, los imprevistos, provoquen desviaciones. Pero lo que se observa en el programa son desviaciones que superan el 20-30 o incluso 50% del coste estimado del proyecto.

 

¿Cómo puede producirse esta variación?

Siempre aviso a mis clientes de que realicen los menores cambios posibles, que llevan a mayores costes y al siguiente aparatado, el presupuesto, pero los que aparecen en esta serie son, a todas luces, desproporcionados.

 

Los retrasos de las obras

En el Reino Unido llueve mucho, y esto podría ser un motivo de un cierto retraso (no para alguien que está acostumbrado a la climatología), pero la mayor parte de retrasos son claramente por falta de planificación, por improvisación, porque los propietarios no son conscientes de las consecuencias de los cambios que se proponen, y en numerosas ocasiones, por el abandono o cambio de constructor.

 

El 22 de agosto de 2019, a los pequeños inversores que invirtieron millones de libras en las empresas de viviendas ecológicas del gurú Kevin McCloud, se les comunicó que PODRÍAN ENFRENTAR LA PÉRDIDA DE HASTA EL 97% DE SU DINERO. La inversión, que actualmente que alcanza un total de casi 3 mill € está en camino de perder entre el 74% y 97%, en el peor de los casos.

 

En marzo de este año 2019, McCloud se disculpó personalmente por "retrasos y problemas", "Estoy hombro con hombro con aquellos que han perdido dinero", dijo McCloud a The Guardian. "Por supuesto, haré todo lo que esté a mi alcance para mejorar la situación actual", según éste artículo periodístico.

No obstante, en fechas tan recientes como 2017, McCloud instó al público para "darse prisa y unirse a nuestra comunidad de inversores de ideas afines", y destacó “los rendimientos del 8% al 9% al año para aquellos que participen en la inversión”.

Un inversor, dijo: "El espíritu de HAB (felicidad, arquitectura, belleza) me atrajo, y respeté la integridad de Kevin McCloud después de años de ver Grand Designs y escuchar sus opiniones sobre el poder de arquitectura para cambiar la vida de las personas … Estoy decepcionado de que lo que vi como un proyecto idealista parece colapsar (…) y  los inversores aparentemente se quedaron con la carga financiera de una empresa fallida ". Otro inversor, que invirtió dinero en la campaña de 2013, dijo: "Ninguno de los 650 inversores ha recibido un centavo en dividendos o incluso se les ha permitido la oportunidad de vender sus acciones para reclamar parte de su inversión … Muchos se sienten enojados y traicionados".

Según el presentador: “Desafortunadamente, no hay una perspectiva razonable de liquidez para estas acciones. A modo de advertencia, no esperamos ingresos significativos en el negocio durante varios años".

 

El juego de Grand Designs

Hablando de falta de seriedad, ¿Quieren beber como sólo pueden hacerlo los ingleses?

Kevin McCloud escribió un episodio de Grand Designs 'deliberadamente' dirigido al juego de emborracharse de los fanáticos del programa. El juego consistía en beber un trago cada vez que las personas en el programa se quedaban sin dinero o dejaban su trabajo para administrar el proyecto.

El presentador ha revelado que hizo un episodio de larga duración "diseñado deliberadamente para emborrachar a la gente lo más posibledespués de descubrir que sus fanáticos habían inventado un juego de beber basado en la serie. Las reglas del juego requerían que los espectadores bebieran cuando ocurrían incidentes habituales en el programa, como que los propietarios se quedaran sin dinero, o dejaran su trabajo para administrar el proyecto: "Hay todo tipo de reglas, como cada vez que utilizo la palabra" a medida ", es un doble trago, la esposa queda embarazada a la mitad, eso es un triple trago (terminarse el vaso)". Otras reglas incluyen tomar una copa si los propietarios ignoran el permiso de planificación o sus ventanas no encajan.

No me parece serio disfrutar con los problemas ajenos.

 

Los grandes aciertos

La importancia del aislamiento, de un buen diseño (que creo debería hacer hincapié en el asesoramiento y participación de profesionales, y no lo hace), los sistemas de calefacción eficientes, el uso de nuevos materiales o la concienciación de la huella ecológica son algunos de los aciertos del programa. Las casas, cada una en un estilo muy diferente a todas las demás, son proyectos únicos salidos de los sueños, las fantasías y las ilusiones de los que luego las van a habitar.

La serie nos muestra las tendencias actuales de la arquitectura: grandes ventanales, volúmenes adaptados al usuario, iluminación cenital mediante claraboyas, especial cuidado en los aislamientos térmicos y acústicos… Pero, sobre todo, lo que nos muestra son espacios y volúmenes que cada usuario adapta a su estilo y a sus gustos concretos.

Son numerosa las muestras de exaltación de la personalidad de la arquitectura, y de la propia identidad frente a la arquitectura en serie, mucha de la cual nos ha quedado como reflejo de la crisis, en la que todo valía, y el comprador compraba sin criterio.

Los grandes fracasos

Profundizando un poco en el programa, los problemas son continuos, no sólo por la construcción (¿una mala elección del contratista?) si no por problemas añadidos en la práctica totalidad de las viviendas que aparecen en el programa. Parejas que se quedan embarazadas (¿cómo se pasa de tres a cuatro dormitorios con la obra empezada?, clientes que pierden su trabajo o lo abandonan para acabar con sus manos sus viviendas, cambios en la gestión de la obra, en las que el propietario “se encarga” de todas las gestiones,…

En una reproducción exacta de su serie de televisión, en la que aquellos con grandes diseños se ven agobiados con excesos de presupuesto, problemas de construcción y rupturas de relaciones, McCloud ha admitido que sufrió "una gran cantidad de angustia y dolor" mientras intentaba mantener a flote su empresa HAB en medio de demoras en los proyectos, "fallas sistémicas" y grandes deudas.

A lo mejor no salen en pantalla pero se intuyen  fracasos (las que no están), parejas que se separan, viviendas que no se terminan, o se abandonan, o no se finalizan por errores de bulto en el cálculo de costes, en la concepción del proyecto o en los problemas sobrevenidos por “encargarse” directamente” un particular sin conocimientos en construcción.

McCloud entrevista a los impulsores del proyecto, antes, después y durante la ejecución del mismo, salvo en un par de excepciones, el proyecto ha resultado más caro de lo previsto y, que recordemos, solamente en una ocasión ha habido que interrumpirlo (una gigantesca construcción realizada en adobe según la técnica ancestral escocesa). 

Hemos visto proyectos locos (una casa sobre el Támesis que se eleva de nivel a medida que se elevan las aguas), una casa espectacular realizada con cuatro contenedores industriales, casas peligrosas como aquella situada sobre un acantilado batido por las olas en el Canal de la Mancha. Casas extrañas unas, absurdas otras, pero siempre casas tras las cuales existe un ilusión (y, en ocasiones, una obsesión).

Raros son las entrevistas a los trabajadores, que ante diseños “inusuales” normalmente se muestran tímidos o escépticos, pero son aún menores las entrevistas a técnicos, ingenieros, arquitectos, o “Quantity o Cost Surveyor (“supervisores de calidad o costes)  El sistema en el Reino Unido no será tan garantista como el Español, donde se regula perfectamente las figuras en la construcción.

Lo que hecho en falta es profundizar, no sólo justo después de terminar la vivienda, con el alivio económico y psicológico que eso supone, si no en la vida más delante de estas familias (¿es una casa para toda la vida?). No aparecen los mantenimientos, los problemas, el funcionamiento a largo plazo de una máquina (la propia vivienda) en la que para que sea habitable esos Grandes Diseños deben funcionar. Y pasado un tiempo preguntar ¿mereció la pena?.

Una vivienda propia no sólo es un desafío cargado de dificultades, supone ponerse en manos de profesionales, a nadie se le ocurre operarse a sí mismo, si no confiar en médicos que nos ofrecen conocimientos, experiencia y garantías profesionales.

Díganme, si se han construido su propia casa. ¿Cuál ha sido su experiencia?