Rafael Nuñez Huesca es licenciado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Alicante y licenciado en Periodismo por la Universidad Miguel Hernández, Máster en Comunicación e Industrias Creativas y Premio Ricardo Ortega de Periodismo. Es director de La Redacción Abierta de Intereconomía, además de analista de diferentes programas de la casa.

 

En esta entrevista realiza un breve repaso sobre su trayectoria en el Grupo Intereconomía y algunas reflexiones interesantes sobre sus mejores momentos.

 

¿Cómo nació en usted su inquietud por el periodismo?

 

Por un interés espontáneo por el mundo que me rodeaba. Mis padres recuerdan siempre como, ya de bien pequeñito, iba a comprarme el periódico, que era mi lectura favorita junto algún tebeo. Una cosa un poco friki, sí.


¿Por qué decidió ser periodista?

 

Desde luego no fue por hacerme rico. Fue, básicamente, para poder vivir sin trabajar. Yo sencillamente hago lo que me gusta: hablar y escribir de política, de cultura y de historia. Hacer análisis, entrevistas y crónicas. Es lo que me gusta, y encima me pagan. Demasiado tentador como para no dedicarme a esto.

¿Qué supuso para usted llegar al Grupo Intereconomía?

 

Llegar a una casa que ya conocía y que me daba garantías de libertad y de independencia. Conocía Intereconomía por algunos amigos que habían trabajado aquí y que siempre me hablaron genial de la casa, incluso en los malos momentos. Y también conocía Intereconomía como espectador. Fui un gran seguidor de El Gato al Agua y años después tuve la oportunidad de presentarlo. Fue hermoso.

Háblenos de la importancia de que exista esta casa y de su labor en la sociedad española...

 

Somos un bergantín navegando entre trasatlánticos que cuentan con medios casi infinitos, aún así se nos escucha y sé que tenemos influencia. Podrá gustar mucho o poco, pero todo el mundo en España conoce Intereconomía. Los partidos políticos especialmente.

¿En qué medida se siente a gusto con la línea editorial?

 

No existe un partido político que encaje al cien por cien con la cosmovisión de uno; lo mismo ocurre con los medios de comunicación. Dicho esto, yo estoy muy cómodo bajo el paraguas del liberal-conservadurismo, que es la línea ideológica que defiende Intereconomía.

¿Cuales han sido sus diferentes trabajos tanto en la Gaceta como en Intereconomía TV?

 

En la Gaceta hice mucho análisis político. Y entrevistas. Muchas. Creo que es lo que mejor hago. Recuerdo una a Iker Jiménez que tuvo mucho éxito. Y otra a Ramón Cotarelo, profesor de Iglesias y ahora militante independentista, que derivó en una larguísima conversación sobre el ser de España. Y en cuanto me dejaban me ponía a escribir de historia, cultura o sociología de aficionado.

 

En la tele hago un magazín básicamente político, con entrevistas, análisis, debate y una sección que siempre pongo a resguardo de la política: cultura, ecología, animalismo, misterio, ciencia... Además, he presentado numerosos especiales, he participado en el Informativo y El Gato al Agua, programa este último que he presentado también en alguna ocasión. Me lo paso bomba, y creo se nota.


También han pasado en la cadena tiempos difíciles...

 

Desde luego. Atravesamos un desierto duro, terrible. Muchos nos dieron por muertos, pero aquí estamos renacidos, gracias al empecinamiento personal de Julio Ariza y al temple de los trabajadores.


¿Cuál es el futuro que le augura a Intereconomía?

 

Luminoso. Hemos dejado atrás lo peor y el horizonte nos sonríe. Crecemos en audiencia, en influencia y sospecho que el panorama político que se nos avecina hará aún más importante el proyecto. Sea como fuere, Intereconomía estará ahí como medio de referencia de la derecha.

 

Como vecino de Madrid, desde luego leo El Correo de Madrid, por su información local y también por lo interesante de muchas de sus columnas de opinión. Sigan así.