Ernesto Ladrón de Guevara López de Arbina es una personalidad política alavesa nacida en San Román de San Millán (Álava) el 30 de diciembre de 1950.

Maestro, diplomado en Pedagogía terapéutica y Licenciado en Pedagogía, doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación. Profesor de ESO. Autor de diversos artículos en la Revista Española de Pedagogía y en la Revista de Educación y de los libros Historia de la Educación en Álava (1860-1936). Centralización y foralismo y Educación o Adoctrinamiento nacionalista.
En su vertiente política, fue delegado territorial de Educación de Álava con el Partido Socialista de Euskadi; como miembro de Unidad Alavesa, ha sido procurador en Juntas Generales de Álava de 1990 a 1994 y, desde 2003, parlamentario autonómico vasco de 1990-1995 y portavoz y secretario de Política General e Institucional de Unidad Alavesa.

Recientemente se ha incorporado a El Correo de Madrid y le realizamos una entrevista de presentación.

¿Qué supone para usted colaborar en este medio?

El Correo de Madrid es un diario independiente, lo cual tiene valor en sí mismo en un contexto de gran instrumentalización de las herramientas de comunicación, cuyo eje es el control social, la creación de dogmas, la orientación cognitiva hacia ciertos paradigmas que forman parte de este “1984” orwelliano en el que nos encontramos y la conformación de masas aborregadas. Me gustan los diarios sin dependencias caciquiles ni servilismos castrantes.

¿Qué espera aportar?

Me considero un activista por la libertad. La libertad la interpreto como un acto en el que se ejerce el libre albedrío personal. No hay dignidad humana sin libertad consciente y responsable, sin un pensamiento desgajado de toda atadura de quienes abominan los derechos individuales porque tienen como núcleo de su enfoque político o cultural una visión colectivista, bajo paradigmas neomarxistas. En ese sentido, me considero un apóstol de la herencia cristiana que pone a la persona por encima de cualquier planteamiento colectivista, porque la dignidad humana es la fuente del derecho y es fundamental para que existan sociedades con base humanística. Ese es el trasunto de mi aportación.

¿Qué importancia tiene para usted la labor de este portal?

Creo que este medio responde a los parámetros en los que yo quiero moverme en mi labor comunicativa, como generador de opinión. Todo lo que se mueva fuera de lo políticamente correcto me interesa, pues en los momentos actuales es más necesario que nunca. Quieren hacernos esclavos de intereses ajenos a la pervivencia de nuestra Patria, de España. Vivimos momentos trágicos a mi modo de ver. Y este compromiso que yo asumo ejerciendo la voz y la palabra va en esa dirección.

La situación actual de España es ciertamente inquietante…

Sí. Lo es. El futuro y continuidad de nuestra Patria está en riesgo. Quieren fragmentarla, debilitarla. A nadie le gustaría que una panda de insurrectos y desaprensivos tirara las paredes de su casa, limitara su forma de ver y sentir basada en la transmisión cultural de nuestros mayores, y se le dejara a la intemperie, a merced de cualquiera que quisiera entrar en su domicilio, dejándosele en la indigencia más lamentable y desprotección. Eso es lo que está ocurriendo. Y sin embargo mucha gente no lo ve porque está adoctrinada y anulada su capacidad cognitiva, desde una ignorancia perfectamente planificada. Esto es un diseño intencional. No es casual ni circunstancial.

Y está candente el atropello canallesco de la exhumación…

Para empezar, tenemos una Ley de Memoria Histórica, en la que se inserta este acto teatral, cuyo objeto es evitar el conocimiento real de nuestra historia próxima. La Historia debe ser  elaborada por  expertos en esta área del conocimiento, exclusivamente. Por académicos cuya actividad profesional sea descubrir desde las fuentes comprobadas y documentadas la realidad de lo que pasó, haciendo justicia con sus protagonistas. No es historia lo que se utiliza con intencionalidad política o deseos de deconstruir el conocimiento objetivo de la realidad. Cuando se traspasan ciertas líneas atropellando la dignidad de las personas, todo es posible. Y esa parte de su dignidad es el conocimiento lo más objetivo posible de la realidad histórica, antropológica y cultural del país en el que viven, pues es nuestro legado colectivo, nuestro patrimonio.

¿Espera una reacción de los españoles?

Estamos ante fenómenos sociales cuya orientación y dimensión eran insospechados tan solo hace un lustro. Esa reacción ya está en marcha. Miles de conciudadanos han decidido romper las ataduras y ejercer sus derechos, incluso conquistarlos, que es como se logran. Esa expresión libre se manifiesta de múltiples maneras. Una de ellas es yendo a los mítines multitudinarios de VOX, incluso cuando algunos vecinos te califiquen como facha no viendo la viga en su propio ojo. Actos de valentía social, rompiendo cadenas mentales y tópicos instalados en las mentes de las gentes, son un ejercicio de libertad que la democracia de los españoles necesitaba para alcanzar las condiciones de su ejercicio. Ya era hora. Y se necesitaba reactualizar el sentimiento patrio de los españoles que es simplemente defender nuestra casa común. El lugar donde vivimos, trabajamos, tenemos hijos y nietos y perpetuamos nuestra idiosincrasia y forma colectiva de vivir y sentir, entre otras cosas con la lengua común: el español.

Javier Navascués Pérez