Tras el éxito de la primera parte de la entrevista, continuamos reflexionando con Cake Minuesa sobre su estilo periodístico en relación a la realidad actual.

 

¿Se puede decir Cake que su manera de hacer periodismo tiene un estilo propio, que creará escuela?

 

Creo que sí, en ese sentido puedes ver el primer programa de Daños Colaterales, la denuncia contra la Fundación Ideas del Partido Socialista o puedes ver la denuncia de la semana pasada contra Carmena porque quiere quitarle una rampa a los vecinos, que tienen todos más de 80 años. Al final estás juntando la denuncia social y la crítica cuando otros compañeros dicen que ellos simplemente tratan de hacer reportajes y que no quieren meterse en política. Decir no me meto en política hoy en día queda desfasado. Hay que estar, hoy más que nunca, muy atento a lo que está sucediendo. Y hoy en día todo el mundo se mete en política porque todo está en un estado alarmante.

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¿Usted reivindica la pluralidad informativa?

 

Sí. Cuando hago un reportaje en el pueblo de Miguel Ángel Blanco y veo que hay un 90 % de gente que no sólo no lo conoce, sino que aplaude lo que hizo ETA, yo no tomo sólo ese 90 %. Trato de dar una visión de una parte y de la otra parte. Y grabo las opiniones reales de la calle, no la del alcalde de hace 20 años que se repite en todos los medios de comunicación. Yo no soy quien para decir a nadie no te voy a dar voz a ti, porque bastante tengo con que me la den a mí.

 

¿Puede poner algún ejemplo de cómo el discurso políticamente correcto es un insulto a media España que no piensa igual?

 

Por ejemplo salía en el diario el Mundo una asesina de ETA, que vive como una buena ancianita en Francia y dice que no que quiere hablar de eso. Yo pienso que hay que hablar de eso. Carmena a los coches de policía les quita la bandera de España y a las placas de las víctimas del terrorismo les quita la bandera de España y la palabra dignidad. Ahí lo dice todo. Una alcaldesa que piensa que las víctimas del terrorismo no son dignas, es la alcaldesa que tiene Madrid. Todo esto es denunciable y no lo verás en la Sexta, ni en la Cuatro por las mañanas, ni en Antena 3.

 

¿Por qué hace usted reportajes con espíritu activista?

 

Mis reportajes salen del hueco tan grande que me dejan los activistas de izquierdas. Yo estuve en Intermedio con Wyoming y ahí me di cuenta del activismo que había en la izquierda. El chiste y la denuncia va sólo de un lado. Habría que cuestionarse que si media España es de un lado también hay media España del otro. Ahí estamos nosotros intentando comunicar a esa otra media España y decir a los malos que estamos aquí y no se puede permitir esto.

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Pareciera que los indignados sólo pueden ser de izquierdas, mientras que los de la derecha no se pueden indignar.

 

Claro el concepto del espectador y del elector de la derecha y de la izquierda está muy difuminado. Cuando me dicen que Pablo Iglesias es de izquierdas y lo veo viviendo en un chaletazo mientras yo tengo la productora en Vallecas, como y voy al gimnasio en Vallecas. Cuando la gente me ve por la calle me dice: “Ya está bien Cake, ole tus narices y un viva España”. Entonces me doy cuenta de que la cosa ha cambiado. Y realmente los que son los señoritos hoy son el hijo de Espinar, el Black Espinar e Íñigo Errejón que es un niñito, un princesito que quiere ser presidente.

 

El votante de la CUP en Cataluña es el que tiene la renta per cápita más alta.

 

Es horrible, esos son los que me querían matar, los que me tiraron un huevo, una botella, piedras y me rociaron de spray, los que siguieron las instrucciones de Torra apreteu, esos son...y luego las gente les vota.

 

¿Por qué les vota?

 

Porque la gente no está informada. Sólo tendrían que buscar en google. Pero por eso hago yo reportajes, para informar a quien no lo ve. Por ejemplo mi madre en Valencia no era consciente de lo que ocurría en Cataluña hasta que vio mis reportajes.

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Se le ve joven aún, ¿Piensa que es más lo que le queda por hacer que lo que ya ha hecho?

 

Absolutamente. Yo estoy muy contento con lo que hemos hecho. No hubiera soñado, ni en mis mejores sueños, todos los reportajes de denuncia que hemos hecho, pero creo que me queda muchísimo por hacer.

 

¿Ha tenido alguna vez la tentación de, ahora que es conocido, hacer un periodismo de oficina sin jugarse tanto el tipo?

 

Sí, eso me lo dicen cada día mis operadores de cámara. Me dicen que ellos no creen tanto como yo en lo que yo hago. He tenido muchos cámaras y alguno se ha casado y ha tenido hijos y me ha dicho que me quería mucho, pero que se iba con su hijo. Es complicado. A mí me gusta mucho la comunicación y subirme a un escenario y hacer monólogos y escribir, pero realmente donde yo valgo es en la calle.

 

¿Por qué se siente tan cómodo en la calle?

 

Porque la calle es la verdad, en la calle no hay guión. En la calle la verdad te pasa por delante. Entonces estoy contento porque de momento no me gana nadie. Al que le va un poquito bien se va a plató porque la moqueta está calentita y se gana más.

 

Lo único que quiero es seguir contando lo que cuento. Mi aspiración no es ganar dinero. Por eso sobrevivo tan sólo. En cambio tengo esa libertad que me da la posibilidad de elegir los reportajes que vamos a hacer y no que me llamen y me digan que haga esto o lo otro.

 

¿Cómo encaja mentalmente que le digan que es usted “un notas”?

 

Siempre me dicen que si el ego, que si soy un provocador etc. Cada vez que salimos de un reportaje duro pienso si a lo mejor me he equivocado yo. Pero luego cuando se publica el reportaje veo que no. Como lo que pasó en Alsasua. Por preguntar a la gente por qué se hacían selfies con Otegui (secuestrador, terrorista...) me llaman provocador. Mucha gente piensa allí que yo soy el provocador por grabar ese selfie, pero cuando subimos al coche y el reportaje está en la red hay un 99 % de gente que me dice: gracias. No sabían que en Vascongadas eran tan desgraciados que se hacían selfies con Otegui y nos dan las gracias por contarlo. Los malos siempre nos van a llamar provocadores y nos van a insultar.

 

Pero, ¿quiénes son los malos?

 

Los que quieren romper la nación, los que justifican la violencia, los que están de acuerdo en que maten a una persona por llevar tirantes con la bandera de España etc. De esos hay muchos. La gente por la calle me saluda, me trata con respeto, se para a hacerse fotografías.

 

¿Sólo recibe rosas sin espinas?

 

A veces me dicen facha y que me vaya de allí, pero la mayoría de las veces la reacción de la gente es positiva. Otra cosa es que vaya yo a Alsasua y ahí lo divertido es que no me llaman facha sólo a mí, sino a la gente de Ciudadanos. Yo les decía en broma a los de Ciudadanos que eran unos fachas por ir a Alsasua, pues pegaron a unos guardias civiles porque iban a provocar. Todo esto en modo irónico, pero te das cuenta que al final si eres de Ciudadanos eres facha, si eres del PP eres facha, si eres del PSOE eres facha, incluso Serrat es facha. Tu vas sumando y el ideal de un cómico es hacer humor blanco, aquel del que se siente orgulloso tu madre y tu hija. En los reportajes que hago es así. Yo quiero que un día se sienta orgullosa mi hija de lo que hice cuando todo el mundo estaba escondido detrás del buenismo y detrás de la televisión políticamente correcta. Estamos ya en un momento muy alarmante porque la izquierda radical y el separatismo ha tomado Televisión Española y el lenguaje. Nos están contando que hay que olvidarse de los buenos y relativizar a los malos y a los etarras los presentan como padres de familia ejemplares, cuando vienen de asesinar gente.

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En Madrid a las personas que protestan contra Carmena les llaman Borroka, cuando el término viene de Kale Borroka, de gente violenta en la calle a favor de ETA. Estamos en un momento muy peligroso y no nos podemos callar. El gran temor es que nos puedan callar. El gran temor es que tú y yo coincidamos en la cola del paro, porque molestamos y por encima de nosotros hay otros intereses.

 

Usted estorba y mucho.

 

Hay muchas formas de aplastarte, una es silenciarte. Y gracias a Dios yo voy a intentar que no me callen precisamente porque vengo de la empresa privada (de trabajar de botones o lo que sea). Mi objetivo al final de mes es ver cuanto cobro por hacer las cosas en las que creo. Estoy seguro de que van a venir buenos tiempos para la libertad de prensa. Ahora cuando veo el lenguaje de TVE, pienso que ya está Pablo Iglesias ahí. Lo ha conseguido y se dedica a “educar” a la siguiente generación”.

 

Para finalizar quiero decir que estoy muy ilusionado con hacer el monólogo de denuncia social que hice en la sala de Rialto de Madrid en Sevilla, Barcelona y Valencia. Se llama “El monólogo de derechas con mucha mano izquierda”. Es un monólogo en el que creo y puede tener mucho impacto.