Para el nuevo colaborador de El Correo de Madrid es necesario que este medio no esté controlado por la “dictadura cultural” de la izquierda. La Verdad no cae del cielo como el maná. Hay que buscarla y difundirla. Y esa es la misión que, según él, está cumpliendo admirablemente este medio.

Para el coronel el Correo es como David enfrentándose a Goliat, lo que nos da esperanza de salir victoriosos. Hay que luchar mucho todavía porque, para él, España hoy se asemeja a las Repúblicas Balcánicas en lo político, a Grecia en lo económico, y a Sodoma en lo moral.

Quiere aportar su ilusión, conocimientos y fe en un nuevo amanecer de España. Con esa intención ofrece su modesta colaboración para una tarea tan urgente como imprescindible.

¿Cómo valora la labor que hace El Correo de Madrid?

Considero que hace una labor esencial.

Lamentablemente la izquierda española, y creo que también la mundial -patrocinadas ambas por “las fuerzas oscuras de la rosa y el mandil”- controlan los más importantes medios de comunicación social. Tanto en el campo de las letras como en el audiovisual, imponiendo una visión encaminada a un fin muy concreto, que permanece oculto a los profanos.

Por ello es necesario que un medio como El Correo de Madrid, no esté controlado por la “dictadura cultural” de la izquierda.

Recordemos que los hijos de las tinieblas son más sagaces que los hijos de la luz y también que la Verdad nos hará libres. Pero la Verdad no cae del cielo como el maná. Hay que buscarla y difundirla. Y esa es la misión que está cumpliendo admirablemente El Correo de Madrid.

Háblenos de la importancia de dar voz a la España Nacional con buenos contenidos en defensa de la verdad de nuestra historia.

La España de la Victoria, tras vencer en la Cruzada, encontró de nuevo su rumbo histórico volviendo sus ojos a la España de los Reyes Católicos y soñando con el nuevo amanecer de Una España Grande y Libre.

Pero posteriormente, con el loable deseo de alcanzar la reconciliación de los españoles tras la lucha fratricida, ignoró la indispensable labor didáctica que debería evitar volver al precipicio, enseñando a las nuevas generaciones la Verdad de lo sucedido. Explicándoles el origen de la confrontación y sus inevitables consecuencias. Este espacio cultural, abandonado por los vencedores de la Cruzada, fue ocupado muy pronto -como no podía ser de otra forma- por los derrotados, que jamás quisieron la reconciliación. Y llevados de un odio y rencor inextinguible -eterno, como corresponde a lo satánico- lamían la mano que no podían morder, mientras adoctrinaban a las generaciones que no habían conocido la República, el Frente Popular, el Terror Rojo y la inevitable guerra. Ocultando primero, y tergiversando después, la redención que supuso la ingente obra del Franquismo, al superar un atraso de casi tres siglos.

Con el absoluto dominio de los MCS, y con una tan permanente como inteligente manipulación de la verdad, se ha actuado sobre los sentimientos, mientras se ocultaban documentos y pruebas, consiguiendo merced a esta manipulación, moldear una opinión pública que ahora es la cantera de sus votos. Y como para muestra vale un botón, al no ser posible hacer ahora un inventario de las toneladas de propaganda  -tanto visual como escrita- citaré solamente la conocida serie televisiva “Cuéntame como pasó”…. Sin que nadie asumiera la tarea de contrarrestarla con otra veraz. Cuyo título bien hubiera podido ser “Te voy a contar como pasó”

A Dios gracias, medios como El Correo de Madrid y sus afines, están intentando revertir, en lucha titánica, esta ausencia de respuesta a la manipulación de la izquierda. Ciertamente, si comparamos la capacidad de influir en la sociedad de “El Correo deMadrid” con el que tiene el diario “El País” o la cadena de TV “La Sexta” pensaremos que es la lucha del elefante con la hormiga… pero quienes nos disponemos a prestar nuestra colaboración al Correo de Madrid preferimos pensar que es el combate de David contra Goliat. Y esa convicción también queremos transmitirla a los seguidores de este medio digital.

¿Qué supone su incorporación a este medio?

En cierto modo acabo de contestar a esta pregunta en mi respuesta anterior. Pero quiero añadir además que juré bandera el 14 de diciembre de 1971. Cuando la Enseña Nacional proclamaba que España era Una, Grande y Libre. Hoy ya no es Una, porque está disgregada en diecisiete taifas. No es Grande, porque ha renegado de la grandeza de su historia. Y no es Libre porque ha hipotecado su soberanía, así en lo económico como en lo ideológico, al dictado de sus enemigos. En definitiva, porque ha dejado de seguir, sobre el azul del mar, el caminar del sol marchando precisamente en dirección contraria. Y por ello está hoy más cerca de las Repúblicas Balcánicas en lo político, de Grecia en lo económico, y de Sodoma en lo moral.

Es por ello que finalizada por edad mi vida militar activa, quiero seguir defendiendo los valores de aquella Bandera que juré, aunque ahora lo haga con otros medios. Pues como puso Cervantes en boca de Don Quijote “nunca la pluma embotó la lanza ni lanza embotó la pluma”. Lo cual no excluye, por supuesto, que si España lo requiere y mientras físicamente pueda, acudiré al toque de llamada para incorporarme nuevamente a filas. Pero mientras no se llegue a tal extremo -y así lo quiera Dios- el Correo de Madrid constituye la “Covadonga cultural” de donde habrá de partir una nueva Reconquista. El valor que muestra al publicar sus contenidos, recuerda las palabras de Quevedo: “No he de callar, por más que con el dedo, ora silencio impongas, ora amenaces miedo” y también aquello de: ¿Siempre se ha de pensar en lo que se dice? ¿Nunca se ha de decir lo que se piensa? Y en eso estamos. 

¿Qué espera aportar? 

Mi ilusión, mis conocimientos y mi fe en un nuevo amanecer. Con esa intención ofrezco mi modesta colaboración para una tarea tan urgente como imprescindible. Si lo consigo o no, tendrán que decirlo El Correo de Madrid y sus lectores.