Algunos de los cerca de trescientos firmantes de la Carta Abierta enviada a S.S. el Papa Francisco pidiéndole que la Iglesia no autorice el acceso a la Basílica de la Santa Cruz del Valle de los Caídos a los sicarios enviados por el gobierno de Sanchez Castejón a profanar la tumba del general Franco hasta que haya sentencia (en su caso) del Tribunal Constitucional español y del Tribunal de Derechos Humanos europeo, habíamos pensado publicar la carta en el diario ABC, pagando por el espacio como es habitual en estos casos.

Lo hemos pensado por una mezcla de nostalgia (muchos recordamos a nuestros padres o abuelos leyendo el ABC cuando este era un periódico serio y respetable), de solidaridad (es conocido que la editora de ese diario, que hoy día es más bien un panfleto, tiene tremendas dificultades económicas y esta era una manera de arrimarles algún dinerillo en solidaridad con los muchos trabajadores decentes que quedan en esa empresa, entre los que no está el director) y también porque la tía de uno de los firmantes, religiosa de clausura (creo que dijo que era carmelita) solo lee el ABC (ya saben que hoy día el ABC solo se lee en los conventos de clausura, en los geriátricos y en las sedes del PP), y su sobrino tenía interés en que conociera la carta.

Cual no ha sido nuestra sorpresa cuando desde ABC nos han comunicado que, por orden directa del que por ahora hace las veces de director del periódico, un tal Benito Rubibobo (el nombre no es exactamente ese, es parecido, pero he estado preguntando y nadie ha sido capaz de decirme como se llama exactamente), un pequeño y ridículo Torquemada, un “don nadie” al que probablemente han puesto ahí entre Maruhenda y Cebrian para enterrar definitivamente al ABC, se niega a publicarlo a pesar, insisto, de tratarse de un “remitido” y por tanto pagado.

No nos han dado razones, pero suponemos que el tal Rubitonto (tampoco es exactamente así, pero es parecido) habrá llamado a su encargado, Pablito Casado, que a su vez habrá llamado a sus jefes del pensamiento único y de la corrección política (no vuelvo a mencionar a Soros, pues Soros no se le pone al teléfono a Casado) y habrán concluido que no conviene.

La verdad es que estamos agradecidos, pues nos habían avisado que publicar algo en ABC es tirar el dinero, pues casi nadie lo lee, pero a la vez tristes, pues nos damos cuenta que, efectivamente, un periódico que en tiempos fue serio y de calidad está en caída libre por haberse vendido al enemigo.

El 20 de julio de 1936 el ABC de Madrid fue incautado por Unión Republicana, que lo convirtió en su órgano de prensa; su director y sus redactores tuvieron que huir como alma que lleva el diablo para salvar su vida. Ya vendrá el tal Rubicretino (tampoco es exactamente este el nombre, pero suena parecido) a pedir ayuda cuando el nuevo Frente Popular le mande a una granja colectiva a destripar terrones, lo único para lo que sirve según los que le conocen, pero entonces le recordaremos cosas como esta y otras parecidas. Si este ‘juntaletras’ hubiera leído algo alguna vez sabría que Dios castiga sin palo ni piedra.

Por cierto, a la tía monja de nuestro amigo le hemos enviado copia de la carta por correo postal… y nos hemos ahorrado un dinerito. No hay mal que por bien no venga.