Un memorable 22 de septiembre de 1986 daba comienzo la mejor serie de todos los tiempos. Nuestro gran amigo del alma, ALF, se dejaba caer por nuestros hogares e infancias. Acrónimo de Amorfismo Lejano Fantástico, muchos seguimos recordándole intensamente.

Gran tipo, ALF

Extraterrestre de pelo sobreabundante, virando al marrón claro, hocico en bucle, lunares pespunteando todo el rostro, apenas un metro de estatura, ocho estómagos por bandera, un día asomó por nuestras vidas. Acogido generosamente en casa de los Tanner dio inicio una peripecia de 102 capítulos sencillamente inolvidables. Procedente del planeta Melmac, ubicado seis pársecs más allá del supercúmulo Hydra Centaurus, con su firmamento verde, pasto azul y agua naranja, nuestro querido amigo se hallaba extraviado en el espacio sideral tras escapar apresurado debido a que todos los habitantes de Melmac habían enchufado simultáneamente el secador de pelo. La Tierra se antojaba un lugar óptimo para aterrizar.

El ejército, jodiéndonos la infancia

La serie perduró en nuestras pantallas durante cuatro temporadas, hasta el 24 de marzo de 1990. El final, sencillamente desolador. En principio, lo que iba a ser un doloroso pero pacífico retorno a su hogar, al estilo de E.T., junto a otros dos épicos pobladores de Melmac, Skip y Rhonda, se transformó en uno de los instantes más desgarradores de nuestras existencias. El propósito de los tres alienígenas era repoblar otro planeta, algo menos cruel y desalmado que la Tierra.

Pero, súbitamente, la Fuerza de Tareas Extraterrestres del siniestro ejército yanqui, tan siniestro como todos los ejércitos, tenía otros planes. Cuando ALF se encontraba despidiéndose de sus queridos Tunner, estas bestias, entes dizque humanos, lo raptaron y se lo llevaron. ¿Adónde? Nunca lo supimos. Mejor no indagar. O sí.

Vuelve, ALF

Hace escasos días, evocando los treinta años del último episodio, Anne Schedeen y Andrea Elson (Kate y Lynn, madre e hija en la serie) se reunieron. Lo mismo ellas, al igual que el que estas líneas encadena, echamos mucho de menos a nuestro amado comegatos. Retorna ALF, te queremos. Lucky, también. En fin.