El término infamia tiene muchas acepciones en el diccionario de la Lengua Española, pero los más significados y, que mejor la expresa son los siguientes sinónimos: maldad, vileza, ignominia, canallada, todos juntos hacen que la –fama- de algunos sujetos piensen o crean que son famosos, por emplear toda esta patulea de expresiones en sus intervenciones televisivas, en una serie de programas muy semejantes entre si, que carecen de la mínima –decencia-, donde muchas familias y miembros de estas son -vilipendiados- sin piedad, por una serie de personajes de dudosa catadura moral y ética, y que apelan a la –fama-, mediante este comportamiento vulgar y posiblemente delictivo, que la justicia ignora o pasa de las terribles –imprecaciones-, que tienen como objeto hacer daño físico y psíquico, a las personas elegidas ese día, para maltratarlas, perjudicarlas en todos los aspectos profesionales, sentimentales y familiares.

La maldad y la vileza de estos sujetos que se autodenominan profesionales de los medios de comunicación, especialmente de la televisión, son demandados ante los tribunales de justicia por las personas a las que suelen criticar –impúdicamente-, pero las penas que les imponen son tan ínfimas, ya que las mismas son simplemente unas multas de pequeños importe que paga la cadena, lo que hace que a las primeras de cambio vuelven a caer en el mismo tópico e irresponsabilidad.

Ya es hora que alguien se implique en acabar con tanta impudicia, las autoridades competentes deben velar por los derechos que nos asisten a todos los españoles como reza en nuestra Constitución, que son puestos en tela de juicio por estos ignaros personajes donde prima el odio más contumaz a algunos de los personajes que de una forma totalmente falaz tratan de analizar en estos programas, artistas, cantantes, toreros, y como estamos viendo últimamente a los miembros de sus respectivas familias, están siempre en el punto de mira de estos indeseables.

Pienso que a estos sujetos que practican tan nauseabunda forma de comportarse hay que erradicarlos, la ley tiene argumentos más que sobrados para acabar con tanta ignominia que debieran ser aplicados sin más dilación.

Estos programas que son propios de MEDIASET, que son vistos, más por el morbo que por tratarse de programas de constatada calidad, no debieran permitirse en España, los españoles no estamos acostumbrados a que le ley sea vulnerada sistemáticamente, y que muchos ciudadanos sean vejados, y tratados como si fueran unos apestados, ya esta bien de tanto insulto y menoscabo al honor con que estos impostores de la –comunicación-, tratan, y califican diariamente a muchos paisanos por el mero hecho de odiarlos, -como dice el señor Kiko Hernández, refiriéndose a, Kiko Pantoja, -no me cae bien-, y solo por eso lo vulgariza, y atenta contra su honorabilidad.

Son muchos de estos que se llaman así mismo colaboradores de programas tipo Sálvame diario y de Lux, y otros cuyos contenidos no varían, ya que todos en el fondo tienen un mismo signo depravado, atentar contra personas y, familias –donde la mayoría de sus miembros tienen más calidad humana que todos ellos juntos- que no le son simpáticas, y tratan de destruirlas al coste que sea.

Muchos de estos –actores- por llamarles de alguna forma, carecen de la capacidad intelectual necesaria para inmiscuirse en algo –que en otro tiempo- era considerado y valorado por los grandes méritos que aportaban a la comunicación una serie de profesionales, donde no todos eran periodistas de carrera, o licenciados en Ciencias de la Información, pero la mayoría tenían una preparación académica digna de encomio, lo que les permitía destacar con un enorme predicamento, como presentadores de programas cuyos contenidos nos hacía felices, dado sus contenidos sociales y culturales especialmente.

Citar como ejemplos algunos de aquellos programas donde la –actitud- de los presentadores era altamente elogiada: Joaquín Prat “-Un millón para el mejor, Sábado Noche con Laura Valenzuela, Ustedes son formidables, con Vicente Marcos y Alberto Oliveras; José Luis Pecker, José Luis Balbín, Matías Prat –nominado en los Campeonatos Mundiales de Futbol Brasil 1950, como el mejor locutor deportivo del mundo-, Jesús Hermida un todoterreno, que le enseño cuanto sabía a una serie de personas que luego brillaron en sus propios programas, Irma Soriano, María Teresa Campos, Nieves Herrero, Marilo Montero, Verónica Mengod, en programas que jamás han sido ni tan siquiera imitados, como “-Por la mañana y a mi manera-“, José María García, el argentino Héctor del Mar, etcétera.

Esta empresa hispano-italiana, representada en España por un tal Vasile, solo realiza programas de contenidos escatológicos, que están desvirtuando la verdadera esencia de la televisión en nuestro país. Este tipo de programas que se denominan –del corazón-, están lejos de ser denominados así, ya que sus contenidos son impropios de los que se denominan de esta forma.

El presentador principal de todos estos –burdos- programas, Jorge Javier Vázquez por lo que representa, es un personaje oscuro y a la vez ingrato, peca de seductor, por lo que a veces se implica –incitando-, algún invitado al programa iniciando con el mismo una serie de –escarceos-, impropios de la labor que esta realizando.

Los programas de Sálvame y el de Lux, tiene una gran predisposición ha llevar como invitados a personajes que adolecen de cierta clase social, -no llegando ni a la media  que acreditan la mayoría de los españoles-, dándose la circunstancia que son personas sin preparación, y en algunos casos hasta las –profesiones- que ejercen tienen ciertas connotaciones que son –inconfesables-, que dada esa indecente de forma de comportarse, y solo por ese dispendio dinerario que le concede la cadena, son capaces de venderle su alma a diablo, apoyando denostadamente cuanto se habla de una persona o de una familia, aunque a veces sus –cuitas- son desmontadas por inciertas, dejando al señor de los bombazos, KH, que es quien más demandas estas comparecencias, con el –trasero al aire-.

Últimamente estos programas, -se han imbuido, atacando de forma despiadada-, a Antonio David Flores ex de Rocío Carrasco, involucrando en este lamentable –affaire- a su hija Rocío Flores, a la cual JJ. Vázquez intenta  sacarle por todos los medios, los más datos posibles de esa lucha sin cuartel que esta enfrentando a sus padres, la joven que es bastante espabilada, y advertida del comportamiento de este sujeto, lo esquiva dejándolo en ridículo.

También han sacado a la palestra las desavenencias existentes en el seno de la familia Pantoja, donde la desagradecida Isabelita (1), le ha declarado la –guerra- a su hermano Kiko Pantoja, amenazándolo con sacar a relucir las infidelidades de este con su esposa.

Ser cantante obviamente -no es fácil-, y llegar a la altura de su madre es muy complicado, Isabel Pantoja (hija del gran Agustín Pantoja), es una de las mejores cantantes –en su estilo-, que existen en España, desde el principio así quedo acreditado, cuando debutó en el programa –Cantares- que presentaba Lauren Postigo que la lanzó a la fama.

Kiko Pantoja es más un actuante al ritmo de su música que un verdadero –cantante-, sin embargo tiene un publico que le es fiel, ahora esta niña caprichosa se quiere convertir en toda una –prima dona- de la canción, sin tener las facultades requeridas para alcanzar esa fama que viene buscando denodadamente, convirtiéndose en una mala hija, y en una –obsesa del sexo-, cuyas relaciones han sido bastante numerosas así como tormentosas, madre soltera de un hijo que apenas atiende, se exhibe en televisión de una forma –ruidosa- e infantil, lo que aprovecha el –presentador-, JJ. Vázquez para sonsacarle la –fobia- que le tiene a su hermano y la desconsideración hacia su madre, que no goza de las simpatías de la mayor parte de los –colaboradores- de tan estultos programas.

Estos programas deberían ser proscrito por el gobierno o por la Justicia, al igual que ocurriera con, -aquí hay tomate- donde el presentador era el mismo JJ. Vázquez, siempre tan conflictivo y polémico, que se ha hecho –millonario- presentando este tipo de programas –basura- que lo desacreditan como un buen comunicador.

En España los famosos están muy limitados en cuanto a –número-, los pocos que hay son reos de su indecencia. Un famoso futbolista manifestó hace unos días, “-yo no busco la fama, la fama me busca a mi-“, aseveración propia de un –analfabeto-, aunque sea un crack como futbolista.

 Juan Dávila-García