Facebook convirtió en su día a Maldita.es y Newtral en sus cazadores de bulos oficiales en España. Misión, analizar los contenidos “sospechosos” denunciados por los usuarios. Vuestra gloriosa red de verificadores, gloriosos soplapollas, intentando tocar los cojones, sin conseguirlo, por ejemplo, con los más que probables pucherazos de abril y noviembre.

Maldito bulo, los nuevos censores

Maldito bulo, pieza nuclear y maldita de Maldita.es. Acrisolado paradigma de chupaculismo extremo. Vuestro propósito, cambiar el mundo. Una dictadura mundial infinitamente más criminal que las de Stalin y Hitler machihembradas. En vuestro caso, brazo armado, presuntamente periodístico. Decidir qué es verdad. Ministerio de la Verdad y maderos del pensamiento, todo tan orwelliano. Eso sí, poseéis un problema, debéis recordarlo. Tenéis media hostia. Ni medio japo merecéis. Nuevimierdas, piojos resucitados, cabronazos con aires simpaticones, alguaciles mentales con la arbitrariedad por bandera. Maldito bulo, menudo truño, dais demasiado por el culo. Vuestra única labor, sencilla de entender: destruir a quien ose cuestionar el mundo de mierda que vuestros putos e hipermillonarios jefes, los amos de la barraca, llevan una temporadita diseñando. Las opiniones discrepantes con el Nuevo Orden Mundial, por ejemplo, El Correo de Madrid, invisibilizadas, pulverizadas, volatilizadas.

Maldito bulo, ya me podéis ir sorbiendo el pirulo. Maldito bulo, vuestra eminente labor, meter a todo cristo en un sobresdrújulo zulo. Mental. Maldito mulo, patéticos lacayos de una dictadura. Presente y futura. Maldito rulo, vuestras intoxicadoras tácticas son más viejas que el cagar. ¿Comprendéis que tengamos derecho a dudar acerca de vuestras intenciones reales cuando decidís cuáles son las fake news? ¿Nos obligaréis a creer en vuestra embustera palabra? ¿Dejaréis de violar mentalmente a la población, en vuestro caso la española?

Maldito bulo, ¿os queda algo de vergüenza?

Vamos a poneros un poquito encarnados, si algo de vergüenza os resta, que lo dudo. ¿A quién le chupáis el sobresdrújulo pirulo? Sigamos el rastro de la pasta. Siempre. Vuestro Macho Alfa: ASHOKA. Pura y dura Ingeniería Social. Innovación Social, lo llamáis, la misma mierda de siempre, lindamente perfumada. ingeniería social costeada por la falsa filantropía y gestionada a través de grandes corporaciones que se dicen sin ánimo de lucro. Qué descojone. Risas.

Estas organizaciones se definen como formadoras de los futuros agentes para la innovación social. Cautivan voluntarios y donantes hacia una multitud variada de proyectos. Sus actividades van encauzadas, sin más, a consolidar los satánicos objetivos de la Agenda 2030 de la ONU. La depravada Agenda 2030. Cum Fraude (o cualquier otro gobernante en España, incluida la falaz esperanza voxera), tan solo marioneta ejecutora de la deliberada tiranía diseñada por los putos amos del universo. Gentuza.

ASHOKA y AVINA

Prosigamos con ASHOKA, madre del cordero, pedazo chabolo en Méndez Álvaro, 9, Madrid. Sus innegociables vínculos con AVINA/Eternit. AVINA otra fundación que se enjabona como filantrópica. Fue fundada en 1994 por Stephan Schmidheiny, dueño de Eternit, uno de los oligopolios mundiales del amianto. Cada año palman miles de personas por la exposición laboral habida en los decenios pasados. Si a ello sumamos las exposiciones domésticas y ambientales, la turbadora cifra asciende a unas 150.000 personas muertas al año. Así será durante será durante decenios, la cifra anterior hace referencia a los expuestos y afectados en las postreras cuatro décadas. Criminales. Y, mientras, los vagones de Metro Madrid rulando con el jodido mineral.

ASHOKA persigue idénticos objetivos que AVINA. Por ello no resulta extraño oír rebuznar a su fundador que “ASHOKA no tiene un coemprendedor o aliado más cercano o duradero que AVINA para apoyar el vuelo de las más poderosas y nuevas ideas y sus promotores”. Aliados, siempre, con el Gran Capital. La gran alianza, J.P. Morgan. Pero, además, se coaligan, de manera más o menos perdurable, con entidades como Banca Cívica, Banco Goldman Sachs, Banco Interamericano de Desarrollo, BBVA, Boehringer Ingelheim, Caixa Catalunya, Citibank, Danone, Departamento de Estado de EE.UU., Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbanístico de USA, Deutsche Bank, DKV, eBay, ESADE (Escuela de negocios de los jesuitas), Exxon Mobil, Grupo Arango. Y tantos. Mala gente.

Stephan Schmidheiny, el rey del amianto

Stephan Schmidheiny proviene de una familia suiza que, junto a otras europeas y yanquis, se han dedicar a manejar, durante el siglo XX, el fastuoso negocio del amianto. Han logrado acallar la nocividad del mineral, demorar su prohibición y, actuando sin el menor escrúpulo en sus alianzas, lograr morrocotudos beneficios. Para ello no han dudado en colaborar con el régimen nazi, con Somoza, con el apartheid sudafricano y con las dictaduras franquista, chilena y brasileña. Inmorales. Sabían, con toda seguridad desde 1965, al menos, que el amianto mataba. Y mucho. La industria del amianto es una industria criminal, que ha expuesto a una ingente cantidad de personas a riesgos mortales para obtener pingües beneficios. No hay más cera que la que arde.

Este industrial del crimen brota hoy como un mecenas social, ecológicamente responsable, un benefactor de la humanidad. Alabado seas, Stephan. Aliado con la Iglesia Católica, a través de los jesuitas, nuestro helvético prócer fue condenado en Turín a 18 años de cárcel “por desastre ambiental doloso permanente”. La Corte de casación italiana, poco después, anuló la condena impuesta al amigo Stephan. Los delitos habían prescrito. Risas y más risas.

ASHOKA, Bill/Melinda Gates, Fundación Rockefeller

Prosigamos. Más vínculos de ASHOKA. Bill Gates/ Rockefeller, perejiles de todas las salsas. Primero, esterilización en masa de poblaciones completas del África negra. Segundo, promotores del impulso de la Alianza para una Revolución Verde en África (AGRA, acrónimo en inglés), la cual introdujo en este continente, otra vez bajo pretextos “solidarios”, la mortífera semilla transgénica y variopintas sustancias químicas vendidas por Monsanto, Dupont y Syngenta.

Cómo no, Monsanto. Monsanto ha sido el fabricante de los policlorobifenilos hasta su prohibición en 1977. De las dioxinas (la molécula más peligrosa jamás ideada por el ser humano, conocida como el “agente naranja”, tan empleado en la guerra de Vietnam). Del Roundup, el herbicida más utilizado hoy en día. Y, agrego, controla más del 90% de la venta en el mundo de los deletéreos transgénicos. Qué filántropos tan majos.

Maldito bulo, dejad de dar por el culo

Las fundaciones AVINA y ASHOKA entrelazan en sus “filantrópicos” negocios un mineral como el asesino amianto con unos organismos genéticamente modificados. Entretejidos en la misma red. Todos en la misma y sórdida orgía del Poder bajo apariencia de disidencia. Más risas.

¿Y dónde queda Maldito bulo, que no deja de dar por el culo, en toda esta repugnante maraña, en todo este repulsivo entramado de megacorrupción y crimen? Pues muy fácil. Vulgares amanuenses, perfectos mierdecillas, sin más. La jeta de Ana Pastor, vulgar mascarón de proa. Clara Jiménez Cruz, poco más. Maldito bulo, colaborador necesario de fundaciones tan genocidas como liberticidas. Pobre periodismo, qué bajo caíste. En fin.